¿Cómo ve usted las imágenes religiosas? ¿Cuál debe ser el punto de vista cristiano?

Cruz en el techo de una iglesia. Imagen: ¿Murió Jesús en una cruz?. jw.org

La cruz “cristiana” ha sido venerada por siglos.

EN 1888 hubo una tremenda inundación en Cantón, China. La lluvia continua arruinó las cosechas. Desesperados, los campesinos oraron al dios Lung-wong para que detuviera las lluvias, pero todo fue en vano. Encolerizados por la indiferencia de su deidad, ¡los campesinos encarcelaron por cinco días la imagen de aquel dios! Unos años antes, el mismo dios había pasado por alto las oraciones de ellos para que pusiera fin a una sequía. Los campesinos encadenaron su imagen afuera, bajo el sol candente.

En 1893 Sicilia fue azotada por una sequía. Ni procesiones religiosas ni cirios encendidos en las iglesias ni oraciones hechas a las imágenes trajeron la lluvia. Los campesinos perdieron la paciencia; les quitaron las vestiduras a unas imágenes, pusieron de cara a la pared a otras, ¡y hasta metieron en abrevaderos de caballos a algunas! En Licata, a “San” Ángelo le quitaron las vestiduras, lo encadenaron, lo insultaron y lo amenazaron con colgarlo. En Palermo, Italia, lanzaron a “San” José a un jardín abrasado por el calor, para ver si traía la lluvia.

Estos incidentes, que se relatan en el libro The Golden Bough, por sir James George Frazer, son perturbadores por lo que implican. Parecen indicar que tanto llamados cristianos como no cristianos ven a las imágenes religiosas del mismo modo. En ambos casos los adoradores usaron sus imágenes como medio de comunicarse con un “santo” o dios. ¡Y, curiosamente, tanto unos como otros trataron de incitar a acción a sus “santos” o dioses negligentes infligiéndoles las mismas condiciones incómodas que ellos experimentaban!

Pero hoy muchos de los que usan imágenes religiosas considerarían extremos esos actos; quizás hasta les parecerían risibles. Afirmarían que las imágenes no reciben de ellos adoración, sino respeto. Hasta pudieran alegar que las estatuas, las cruces y las pinturas religiosas son ayudas legítimas para adorar a Dios. Puede que eso sea lo que usted piense. Pero la pregunta es: ¿Qué piensa Dios de esto? ¿Puede ser que la veneración que se dé a una imagen equivalga en verdad a adorarla? ¿Es posible que realmente haya peligros ocultos en esas prácticas?

El punto de vista cristiano de las imágenes

 

ABANDONANDO los ídolos se convirtieron ustedes a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero”, escribió el apóstol Pablo a los cristianos de Tesalónica. (1 Tesalonicenses 1:9, Nueva Biblia Española, versión católica. – NBE) Sí, muchos de los cristianos primitivos habían sido idólatras paganos. (1 Corintios 6:9-11.) Pero cuando se convirtieron al cristianismo abandonaron las prácticas idolátricas.

Sin embargo, el inclinarse a los ídolos era tan común que la gente se burlaba de los cristianos porque adoraban sin imágenes. ¡Algunos paganos hasta los acusaban de ser ateos! Entonces, ¿cómo se explica que después llegara a ser tan extensa la veneración de imágenes en la cristiandad?

Las imágenes de la cristiandad… ¿de dónde han venido?

Muchas prácticas paganas se introdujeron entre los “cristianos” después de la supuesta conversión del emperador romano Constantino. “Desde los días de Constantino —declara el historiador religioso Edwyn Bevan en su libro Holy Images (Imágenes sagradas)—, por todo el mundo cristiano se hizo común usar la cruz como símbolo, y pronto fue objeto de formas de homenaje”. Esto preparó el terreno para otras formas de adoración de imágenes. El mismo libro dice: “Parece probable que antes de que se rindiera homenaje a cuadros e imágenes se había introducido la costumbre de rendir homenaje al símbolo de la Cruz, que en sí […] no se halla ni en monumentos cristianos ni en objetos de arte religioso antes de que Constantino diera el ejemplo en el lábaro [estandarte militar con la imagen de la cruz]”.

Aquella práctica continuó. En el siglo VIII E.C., Juan de Damasco, considerado “santo” por la Iglesia Católica Romana y las iglesias ortodoxas orientales, escribió: “Cuando los santos Padres derribaron los templos y santuarios de los diablos, y en su lugar levantaron santuarios en el nombre de los Santos y nosotros los adoramos, también derribaron las imágenes de los diablos, y en lugar de ellas levantaron imágenes de Cristo, de la Madre de Dios y de los Santos”.

A esto añadió Tomás de Aquino, “santo” católico romano del siglo XIII: “A una imagen de Cristo debe darse la misma reverencia que a Cristo Mismo […] Se adora a la Cruz con el mismo culto que se da a Cristo, es decir, con el culto de latría [definición católica para la forma más elevada de adoración], y por esa razón nos dirigimos a la Cruz y le suplicamos tal como le suplicamos al Crucificado Mismo”.

Todavía se opina que Tomás de Aquino contribuyó mucho a la doctrina de la “veneración de imágenes”. Según la New Catholic Encyclopedia, la “veneración de imágenes” tuvo que esperar por él “para recibir explicación completa”. No obstante, está claro que la adoración “cristiana” de imágenes simplemente fue un reemplazo de la adoración pagana de imágenes.

Cómo se justifica el uso de imágenes religiosas

adoración a una imagen o escultura. jw.org

Una mujer rezando y venerando una imágen.

Hoy, muchos que veneran imágenes religiosas objetarían a que se les llamara adoradores de imágenes. Pero esas objeciones no serían nada nuevo. En el siglo IV, Agustín, a quien se llamó “santo”, se burló de la lógica de los no cristianos que adoraban ídolos: “Hay un disputador que se considera docto, y dice: Yo no adoro esa piedra, ni esa imagen que no tiene sentido; […] no adoro esta imagen; lo que hago es venerar lo que veo, y servir a quien no veo”. En otras palabras, afirmaban que solo adoraban a la persona invisible representada por sus ídolos. “Al explicar así sus imágenes —añadió Agustín—, se creen hábiles en la disputa, porque no adoran ídolos, y sin embargo adoran a diablos” (Expositions on the Book of Psalms [Explicaciones sobre el Libro de los Salmos] por Agustín, Salmo xcvii 9).

Aunque los teólogos católicos romanos no han vacilado en condenar la idolatría pagana, cuando se trata de su propio uso de imágenes suelen justificarlo precisamente como los llamados paganos. Por ejemplo, en el siglo XVI el Concilio de Trento declaró que, en cuanto a las imágenes de Cristo, María y los “santos”, “hay que rendirles la veneración y honores que les corresponden, pero no se les venera porque contengan alguna esencia divina en sí”. Entonces, ¿por qué venerarlas? “Porque ese homenaje —explicó el concilio— se refiere a los prototipos que representan, de modo que por medio de las imágenes que besamos y ante las cuales nos descubrimos y postramos, honramos a Cristo y a los santos cuya semejanza reproducen.”

Hasta hoy mismo la Iglesia Católica Romana sigue justificando la idolatría sobre la misma base: que las imágenes son solo una manera de enfocar atención en el personaje celestial que representan y que en las imágenes no reside ninguna virtud ni poder. Pero, ¿hasta qué grado ha resultado cierto eso en la práctica real? ¿Es verdad que todos los que usan imágenes creen que no hay “esencia divina en ellas”?

Las imágenes… el punto de vista del adorador

¿Será verdad que ‘los iconos nunca se convierten en ídolos’?


“Icono” se refiere a una clase especial de imágenes, a saber, pinturas religiosas veneradas por miembros de la Iglesia Ortodoxa Oriental. Algunas de estas pinturas representan a Cristo; otras, a la Trinidad, a María, a “santos” o a ángeles. Como los católicos romanos, los teólogos ortodoxos justifican la veneración de iconos como un acto relativo por el cual se dirige la devoción al personaje celestial representado. “El icono —alega el teólogo ruso Sergey Bulgakov— sigue siendo solamente un objeto y nunca llega a ser un ídolo o un fetiche.”

  Sin embargo, a la misma vez la Iglesia Ortodoxa Oriental enseña que un icono puede conceder beneficios especiales al adorador que ora ante él, siempre que el icono haya sido “santificado” por la iglesia. “El rito de bendecir el icono —declara Bulgakov en su libro The Orthodox Church (La Iglesia Ortodoxa)— establece una conexión entre la imagen y su prototipo, entre lo que representa y la representación misma. Mediante la bendición del icono de Cristo se hace posible un encuentro místico entre el fiel y Cristo. Lo mismo es cierto respecto a los iconos de la Virgen y los Santos; puede decirse que sus iconos prolongan la vida de ellos aquí abajo.”

  Además, se cree que muchos de los iconos de María poseen poderes milagrosos. “Aunque ella permanece en el cielo —asegura Bulgakov—, todavía vive con nosotros en nuestro mundo, sufre con los sufrimientos y llora con las lágrimas de este. Intercede por el mundo ante el trono de Dios. Se revela al mundo en sus iconos que hacen milagros.”

En Sevilla, España, existe gran rivalidad entre los seguidores de la Virgen de la Macarena y los de la Virgen de la Esperanza. En la Catedral de Chartres, Francia, hay tres Vírgenes: Nuestra Señora del Pilar, Nuestra Señora de la Cripta y Nuestra Señora de la “Belle Verriere”, cada una con sus propios devotos. Aparentemente estos adoradores están convencidos de que de algún modo su imagen de la Madona es superior a las otras imágenes… ¡aunque las tres imágenes representan a la misma persona! Está claro, pues, que a lo que se da homenaje no es a lo que las imágenes representan, sino a las imágenes mismas.

Por eso, muchas veces lo que la Iglesia Católica Romana excusa como adoración relativa resulta ser verdadera adoración de una imagen. Sutilezas teológicas significan muy poco frente a siglos de lo que en realidad se practica.

¿Qué dice la Biblia?

El consejo de la Biblia contradice las teorías de los teólogos. Dios mostró claramente al Israel antiguo que él condenaba del todo la idolatría. (Éxodo 20:4, 5; Deuteronomio 4:15-19.) Es verdad que se permitieron algunas representaciones, como la serpiente de cobre que Moisés hizo. Sin embargo, se prohibía estrictamente inclinarse en adoración ante tales objetos. (Números 21:9; 2 Reyes 18:1, 4.)

A veces Israel desobedeció esta prohibición de la idolatría. Por ejemplo, en Sinaí hizo un becerro de oro para adorarlo. ¡Qué blasfemia era que ‘trocaran la gloria de Dios por la representación de un toro que comía vegetación’! (Salmo 106:20.) Pero, como algunos religiosos de hoy, ¡ellos alegaron que no adoraban al toro, sino a Dios mismo! “Este es tu Dios, Israel —clamaron—, el que te ha sacado de la tierra de Egipto.” (Éxodo 32:1-5, Biblia de Jerusalén, versión católica. – BJ) Sin embargo, Jehová no toleró aquella adoración “relativa”, un evidente regreso a la religión egipcia. (Hechos 7:39-41.) Aquello violaba directamente el pacto en que habían entrado en Sinaí, y puso a Israel en peligro de ser aniquilado. (Éxodo 32:9, 10, 30-35; Deuteronomio 4:23.)

Pero ¿por qué adoptó Jehová Dios tan vigorosa postura contra las imágenes? Para empezar, las imágenes no tienen poder; no son nada. (Deuteronomio 32:21a; Salmo 31:6.) Jeremías dijo que eran como espantapájaros, sin aliento. (Jeremías 10:5, 14.) Isaías también ridiculizó a los que usaban parte de un árbol para hacer un fuego para cocinar y otra parte para hacer un dios. El profeta advierte que esos adoradores de ídolos “no saben ni entienden, sus ojos están pegados y no ven; su corazón no comprende”. (Isaías 44:13-18.)

Un peligro particularmente mortífero respecto a la adoración de imágenes es la posibilidad de que la imagen sirva como punto de contacto con fuerzas demoníacas. El salmista dijo de los israelitas: “Sirvieron a sus ídolos que fueron un lazo para ellos; sacrificaban a sus hijos y sus hijas a demonios”. (Salmo 106:35-37; compárese con Levítico 17:7; Deuteronomio 32:17.) El resultado de esto fue que se abrió el camino para otras prácticas supersticiosas, espiritistas. Otro ejemplo es el del rey Manasés, quien revivificó la idolatría en Israel. Con el tiempo “edificó altares a todo el ejército del cielo en los dos atrios del templo” y “practicó la adivinación y la magia”. (2 Reyes 21:1-6, NBE.)

Las Escrituras Griegas Cristianas amonestan contra los mismos peligros. The New Bible Dictionary dice: “La polémica del Antiguo Testamento contra la idolatría […] reconoce las mismas dos verdades que Pablo afirmaría después: que el ídolo no era nada, pero que, con todo, había una fuerza espiritual demoníaca que tenía que considerarse, y por eso el ídolo constituía una clara amenaza espiritual”. Pablo escribió: “En el mundo un ídolo no representa nada y […] nadie es Dios más que uno”. Pero después advirtió: “Ofrecen sus sacrificios a demonios que no son Dios, y no quiero que ustedes entren en sociedad con los demonios”. (1 Corintios 8:4; 10:19, 20, NBE.)

Sí, las fuerzas espirituales inicuas desean controlar a los humanos. Pablo escribió: “Porque la lucha nuestra no es contra hombres de carne y hueso, sino la del cielo contra las soberanías, contra las autoridades, contra los jefes que dominan en estas tinieblas, contra las fuerzas espirituales del mal”. (Efesios 6:12, NBE.) Por lo tanto, toda clase de adoración de imágenes embota la percepción espiritual de uno, fomenta la superstición y facilita el que los gobernantes invisibles de este inicuo mundo entenebrecido lo manipulen a uno.

Adoración “en verdad”

Muchas personas sinceras usan imágenes para acercarse al Oidor de la oración. El acercarse a Dios es deseable. Pero ¿se nos permite escoger nuestro propio modo de acercarnos a él? De seguro debemos buscar el modo de acercarnos a Dios que le agrade a él, no el que nos agrade a nosotros. Jesús dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”. (Juan 14:6, BJ.) Esto excluiría el uso de imágenes idolátricas. Jesús también enseñó: “Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorarle en espíritu y verdad”. (Juan 4:23, 24, BJ.)
¿Puede representarse por una imagen material al que es espíritu? No. Prescindiendo de lo impresionante que sea una imagen, nunca puede alcanzar la gloria de Dios. Por eso, una imagen de Dios jamás podría ser fiel. (Compárese con Romanos 1:22, 23.) Entonces, ¿estaría alguien ‘adorando en verdad’ si se acercara a Dios mediante una imagen fraudulenta?

Los testigos de Jehová han ayudado a miles de personas a abandonar las prácticas idolátricas y a hacerse ‘la clase de adoradores que el Padre quiere’. Después de haber aprendido por la Biblia lo que Dios piensa de las imágenes, muchas personas han querido eliminar de sus hogares y de su forma de adoración las imágenes. (Compárese con Deuteronomio 7:25.) Es verdad que esto no siempre se les ha hecho fácil. Pero lo han hecho por un deseo sincero de adherirse estrictamente a la Palabra de Dios, la Biblia, que exhorta así a los verdaderos cristianos: “Hijos míos, guardaos de los ídolos”. (1 Juan 5:21, BJ.)


Con información de: La Atalaya;  Agosto 1, 1988

*A menos que se indique lo contrario las citas bíblicas son tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Edición de 1987

Tagged , , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

About meschareth

Meschareth. Un simple ministro, de la “buenas nuevas”. Cree sinceramente en el mensaje bíblico y ha estudiado las escritura a la luz de diversos razonamientos. Reconoce las verdades explícitas e implícitas de la Biblia y tiene el deseo de compartirlas en este espacio. Su fe en las Escrituras lo ha llevado desde hace años a predicar sus creencias en asociación de millones de cristianos por todo el mundo bajo el liderazgo de Cristo como Testigo De Jehová. Si usted está interesado en la obra de los Testigos de Jehová en Cuba, le invito a que los contacte en: Ave. 15 No. 4608. Municipio Playa. Habana. También en las calles, Salones del Reino y/o lugares de reunión. Los testigos cristianos de Jehová estarán complacidos en ayudarle a conocer el Único Dios verdadero Jehová y a su Hijo Jesucristo y así poder disfrutar de una vida con propósito y esperanza.

8 Responses to ¿Cómo ve usted las imágenes religiosas? ¿Cuál debe ser el punto de vista cristiano?

  1. Saúl says:

    BELLAS LAS IMAGENES…

    • meschareth says:

      @Saúl

      Bueno en cierto modo, se puede reconocer que muchas de las imágenes de la cristiandad tienen una belleza artística y atractiva; pero esa belleza banal no las excluye de ser objetos a los que se le ha dado adoración indebidamente engañando a la humanidad, al decir que son aprobadas por Dios para tales objetivos. Y es sobre ese punto de vista en el que estan enfocadas las 2 preguntas del título de este artículo.

      Buen día

    • Jehú says:

      Hola #Saúl, cualquiera que sepa de informatica, diria que son bellas imagenes por varios factores: tienen una buena calidad, optimizadas para correr rápidamente en la web, pero si se refiere a que son bellas por su contenido, debería enfocar su vista en lo que Dios ama y en lo que Dios odia.

      (Amós 5:15) Odien lo que es malo, y amen lo que es bueno, y den a la justicia un lugar en la puerta. Quizás Jehová el Dios de los ejércitos muestre favor a los restantes de José’.

      Ya que una vez conozcamos si le es de agrado a Dios o no, podremos reconocer que en este tiempo las personas dirían lo que dice este otro texto:

      (Isaías 5:20) ¡Ay de los que dicen que lo bueno es malo y lo malo es bueno, los que ponen oscuridad por luz y luz por oscuridad, los que ponen amargo por dulce y dulce por amargo!

      Por ejemplo: usted dice que las imagenes estan bellas y Dios dice que no se deben usar imagenes para adorarlo. (Éxodos 20:4, 5)

      Por ejemplo: las personas dicen que esta pasado de moda casarse y demás. y Dios dice que para tener relaciones con una pareja debemos estar casados. y Él instituyó el matrimonio. (Génesis 2:24, Mateo 19:5)

      Por ejemplo: las personas no ven mal emborracharse, al contrario lo ve como una diversión y Dios dice: que no debemos beber en exceso. (Proverbios 23:29, 30)

      Entonces me diría que esas imagenes son bellas, poniendo lo malo por bueno y lo que es bueno ante Jehová Dios, lo vea malo????

      Reflexione. Saludos.

  2. Raúl says:

    Opino lo mismo, bellas. Les dejo esto, sé el ataque que vendrá después, pero les dejo esto que para mí vale más:

    El uso de imágenes y cuadros religiosos, principalmente en iglesias y casas, ha sido y es muy difundido desde tiempos inmemoriales. El tema de las imágenes sagradas suele ser bastante polémico; y en la relación de la Iglesia con quienes pretenden seguir a Cristo fuera de la misma es un palo en la rueda, porque estas personas, entre otros muchos errores, creen que en la Iglesia adoramos imágenes, pero no es así en absoluto. Para aclarar el tema demos un vistazo a la historia sagrada. Comencemos por decir que en el Antiguo Testamento estaba severamente prohibido el culto a todo tipo de imágenes o representación plástica de la divinidad.

    El primer mandamiento del Decálogo lo dice con palabras contundentes: “No habrá para ti otros dioses delante de mí. No te harás ni escultura ni imagen alguna… No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahvéh, tu Dios, soy un Dios celoso…”. (Ex 20, 3-5). Queda pues prohibido todo tipo de imágenes que se presenten como divinidad. El mandamiento comienza diciendo “No habrá para ti otros Dioses delante de mí”, o dicho de otra manera: “No te hagas ningún Ídolo”. Pero a pesar de esta prohibición tan clara, inmediatamente después de haber prometido cumplir la ley, el pueblo se fabrica un becerro de oro, y lo adora como Dios: “Éste es tu Dios, Israel, el que te ha sacado de Egipto”: (Ex 32,8). De esto precisamente Dios les advertía. Este pecado de idolatría es causa de que Dios decida destruir al pueblo. Sólo la intercesión de Moisés consigue que Dios se apiade y le perdone (Ex 32, 1-14). Y Dios les advirtió también a los Israelitas de las imágenes que hallaran entre los pueblos paganos: “Quemareis las esculturas de sus dioses y no codiciaras el oro y la plata que los recubren”: (Deut 7,25).

    Naturalmente, esta prohibición queda en pie en el Nuevo Testamento con la misma intención o el mismo objetivo. La Biblia muestra que también los cristianos evitaron el uso de imágenes que pudieran ser objeto de adoración. San Pablo dice en su discurso en Atenas: “Si somos estirpe de Dios, no podemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre”: (Hechos 17, 29). Además el apóstol San Juan dice: “Hijos míos, guardaos de los ídolos”: (1 Jn 5,21). También en la Iglesia naciente se tiene claro que la adoración sólo se tributa a Dios. Por eso, en el Imperio Romano, muchos cristianos fueron mártires por no querer adorar ídolos.

    Pero también tengamos en cuenta que los ídolos no son necesariamente esculturas o imágenes pues también hay ídolos inmateriales, insospechados y muy absorbentes en los cuales nos refugiamos y buscamos para poner nuestra seguridad. Son ídolos que mantenemos bien escondidos: La ambición, el gusto del éxito, la tendencia a estar por encima de los otros, el mal uso de la sexualidad, la pretensión de ser los únicos amos de nuestra vida, algún pecado al que estamos apegados, y muchos otros. En todo caso los ídolos nos alejan de Dios, nos distraen en nuestro auténtico objetivo de vida: La salvación.

    ¿Cuál es el motivo de la prohibición del Antiguo Testamento?

    La verdadera razón de esta prohibición es que Dios es el único Dios. No se resigna a ser, por ejemplo, el primero entre los dioses, sino el único Dios. En consecuencia, los dioses o ídolos no son nada. Isaías ridiculiza a los ídolos y a quienes los adoran (Is 44, 9-20).

    Se prohibía representar a Dios con imágenes para que las personas no fueran a pensar que Dios tenía la forma de una creatura o fuera un objeto. En fondo el mandamiento mira al bien del pueblo, todo de cara a que el pueblo no se condenara adorando algo equivocado. Es decir lo que no se acepta es acudir a objetos materiales y depositar en ellos la plena confianza que le debemos al Dios único, vivo y verdadero. Dios no es un ser material, sino una realidad espiritual. Por eso el pueblo tampoco puede adorar representaciones materiales del verdadero Dios, porque corre el peligro de confundir al verdadero Dios con la imagen que lo representa, llegando a creer que se trata de un Dios material.

    ¿Y por qué han existido y existirán las imágenes?

    Lo que muchos desconocen es que así como existe una prohibición de hacer imágenes (y ya sabemos porque) también hay una permisión de hacer imágenes. Tengamos en cuenta que la prohibición se refiere directamente a la adoración de imágenes, no al simple hecho de hacerlas con tal de que éstas sirvan sólo de signo de la presencia de Dios. En este sentido Dios manda hacer cosas, objetos o imágenes. Como es el caso de El Arca de la alianza con sus querubines de oro y con el propiciatorio también de oro puro (Ex 25, 10-22); elementos que no merecen honores divinos, no se les puede rendir culto como si se tratase de Dios.

    Pero el pueblo necesitaba y necesita también esos signos sensibles. Dios ha mandado construir esto como signo de su presencia en medio del pueblo. Se acude al Arca de Dios para hacer oración porque es signo de su presencia (Jos 7,6). Y prueba de todo esto está también en que la misma tienda del encuentro fue construida por orden divina y estaba llena de imágenes, lo mismo el Templo de Jerusalén también las tenía. Queda claro que estas no violaban la prohibición dada por Dios.

    ¿Otro ejemplo? La construcción de la serpiente de bronce que Dios ordena a Moisés: “Hazte una serpiente de bronce y ponla sobre un mástil (Jesucristo mismo considera esta serpiente de bronce como símbolo de sí mismo). Todo el que haya sido mordido y la mire, vivirá”: (Núm 21, 6-9). Naturalmente, no se trata de que esta serpiente de bronce tuviera alguna virtud especial, que la pudiese elevar al rango de divinidad. El recurrir a ella era un acto de fe y de confianza en la Palabra que Dios les había dirigido. Cuando, más adelante, el pueblo, desviándose de esta intención, le rinde culto, Ezequías mandó destruirla (2 Re 18, 4).

    Los textos de la Biblia que prohíben hacer imágenes son para los del Antiguo Testamento, por el peligro que tenían de caer en la idolatría como los pueblos vecinos, que adoraban los ídolos como si fueran dioses. Los textos del Nuevo Testamento que hablan de los ídolos, se refieren a auténticos ídolos adorados por paganos, pero no a simples imágenes. Por eso el II Concilio Ecuménico de Nicea del año 787, “justificó… el culto de las sagradas imágenes…”: (Catecismo de la Iglesia Católica, 2131).

    El Dios del Antiguo Testamento no tenía cuerpo, era invisible. No se le podía representar por imágenes. Pero desde que Dios se reveló en forma humana, Cristo se hizo “la imagen visible del Dios invisible”, como dice San Pablo (Col 1:15); y sí, le vieron y tocaron. Es decir en el Nuevo Testamento, la permisión de imágenes que representen la divinidad toma un carácter nuevo, por el hecho de la Encarnación del Hijo de Dios. Dios sigue siendo puramente espiritual, pero ha quedado íntimamente unido a una naturaleza humana, que es material. Por esta razón, es lógico que lo representemos para darle culto (Catecismo de la Iglesia Católica, 1159ss, 2129ss). La representación de imágenes de Cristo es completamente lícita, ya que es la representación de alguien que es realmente Dios. Por tanto el culto que le damos a Jesús, mirando una imagen suya, no es de adoración a la materialidad de la imagen, sino a la Divina Persona que en ella está representada. Y al mirar, por ejemplo, la imagen de Cristo crucificado, recordamos lo mucho que Él sufrió por nosotros y nos sentimos movidos a amarlo más y a confiar más en Él.

    En cualquiera de los casos, el cristiano sabe que la imagen, aunque sea de Cristo, no es la divinidad y, en consecuencia, no se le rinde culto a esa materialidad. Una imagen representa al Hijo de Dios, o a otras personas íntimamente relacionadas con él; por esto será lícito representar imágenes de la virgen y de los santos. La imagen es simplemente una representación y un recuerdo de aquellas personas; es decir cuando se ora ante una imagen no se está haciendo culto al objeto, no se le está hablando a la materialidad de la imagen sino rindiendo culto a Dios (culto de Latria), o a María (culto de Hiperdulía) o a los santos (culto de dulía). Dice el Concilio II de Nicea del 787 (Sesión 7ª, 302) el séptimo ecuménico contra los iconoclastas: “El honor tributado a la imagen va dirigido a quien está representado en ella”. (Denzinger, pág. 155).

    En la Iglesia veneramos a los santos, porque se merecen nuestro verdadero respeto, admiración y gratitud. Gracias a sus imágenes los recordamos y al mismo tiempo nos traen a la mente verdades religiosas de gran provecho espiritual y nos dicen algo relacionado con sus vidas. Por ejemplo, gracias a las imágenes recordamos quien era el santo (obispo, laico, religioso, etc.), qué virtud practicó más (pureza, pobreza, obediencia, etc.), qué lo hizo santo (martirio, estudio, la misión, etc.). Así también al ver una imagen de la Madre de Dios nos viene a la memoria que tenemos en el cielo a una madre inmaculada que nos ama, intercede por nosotros y nos pide que llevemos una vida santa.

    Cuando vemos una imagen de las benditas almas del Purgatorio, recordamos la realidad del purgatorio y nos mueve a orar por los difuntos. Las imágenes son como tener en casa el retrato de los padres para mirarlo y besarlo con respeto. Se entiende que no se besa la foto, sino a los padres que están lejos o ya están en la eternidad. En los libros hay retratos de grandes personajes para que los lectores los conozcan y, si han sido buenos, los admiren y los imiten; y eso a nadie le parece mal.

    También en los edificios públicos y en las plazas hay estatuas de grandes héroes a los que se les colocan coronas de flores, y eso está bien. ¿Quién critica esto? Nadie, ni los mismos protestantes. Como tampoco nosotros les estamos diciendo a todas esas personas que ellos ‘adoran’ imágenes; porque sabemos que lo que hacen es, en realidad, homenajear y/o recordar con gran respeto a esas personas dignas de admiración.

    Los santos, a través de sus imágenes, no se adoran, se veneran. La adoración sólo es para Dios. Venerar es reconocer el valor que tiene para mí alguien o algo, por lo cual merece nuestro respeto. Nosotros veneramos a nuestros padres y a nuestra patria, pero no por eso los adoramos. Adoramos sólo a Dios.

    Algún protestante alguna vez me dijo: “Pero ponerse de rodillas ante las imágenes es adoración”. Este es otro de los errores de los protestantes, esto es lo que ellos creen. Los protestantes en su ignorancia creer poder ver el interior de las personas y acusarlas de idolatría haciendo un juicio temerario sólo por apariencias. Aun los más humildes en el fondo de su corazón saben que una imagen sagrada o religiosa no es un Dios ni es el santo. Yo creo que hasta un niño cuando ve una imagen, sin mucho conocimiento religioso, entiende que una imagen es sólo eso, no es Dios o el santo a quien representa.

    Hay que recordar que el gesto de ponerse de rodillas tiene un significado diverso dependiendo de la intención con que se haga. Cuando lo hacemos ante una imagen lo hacemos como un acto de veneración dirigido a quien la imagen representa. Cuando los ancianos de Israel se postraban ante el Arca de la Alianza, no se postraban delante de una caja de madera, sino delante de Dios. Es lo mismo que pasa cuando rezamos ante el sagrario o ante una custodia; nosotros no rezamos a una caja o a un objeto metálico, es al Señor, presente en el sacramento de la Eucaristía.

    Externamente podría parecer que un gesto de veneración a una imagen es similar al de un pagano idólatra que éste sí adora la imagen en sí misma, pero hay una diferencia sustancial. ¿Cuál? ¿Dónde está? Está en la intención del corazón de quien lo hace, y cómo considera éste el significado de la imagen. Pasa lo mismo que con el gesto de la genuflexión que hacen las señoras bien educadas a los reyes; es un respeto que pide el protocolo. Ninguna de esas señoras, como es lógico, pretende adorar a los reyes. Se tiene que entender, una buena vez por todas, que las imágenes para nosotros no tienen el mismo significado que sí tenían para los paganos y que consideraban realmente dioses. Nosotros a las imágenes no las adoramos, y sabemos perfectamente que son solo representaciones, ya sea de Cristo o de sus santos.

    Estamos de acuerdo entonces que no hay que sacar el texto de contexto (típico en los protestantes). Lo que se prohíbe, lo repito, no es la fabricación de imágenes sino su adoración. Otra prueba de que el primer mandamiento de la ley de Dios no se refiere a cualquier tipo de imágenes, ni siquiera religiosas, es que allí se usa la palabra hebrea pésel que significa “ídolo”. Es más, en la misma lengua existen palabras para referirse a otro tipo de imágenes no idolátricas para referirse a imágenes decorativas o representativas, palabras que no están el primer mandamiento. Si una imagen no es un ídolo (una imagen que sea considerada como un Dios en sí misma), pues no representa ningún problema y podemos tener nuestros templos llenos de ellas, tal como lo estaba el templo de Salomón, el cual luego de ser reconstruido fue visitado por Jesús sin que Él objetara en lo absoluto la presencia de imágenes.

    Hay otros dos gestos en los fieles muy bonitos y es el besar las reliquias de santos y tocar las imágenes, ¿qué están haciendo? Están expresando amor hacia quienes nos son intercesores y un estimulo en nuestra vida cristiana. Es una manera de querer tener un grato contacto con dicho santo; imágenes que, por lo demás, al estar bendecidas por Dios de alguna manera algo de esa bendición puede pasar a través de ellas. Ciertamente se trata de una fe sencilla, como la de aquellos que buscaban sanar con tocar los pañuelos de San Pablo (Hechos 19,12) o como el conocido caso de la hemorroisa que al tocar el manto de Jesús sanó (Marcos 5,26-31). ¿Consideran ustedes que esas personas creían que fueron sanadas por pañuelos y mantos? ¿No recuerdan que Jesús habla de la fe como un granito de mostaza? (Mateo 17,20).

    Algún protestante me dijo alguna vez: “Si la Iglesia quitara todas las imágenes de los templos, podría considerar la posibilidad de regresar a la comunión con ella”. No creemos que esa sea la solución a los problemas que tenemos con las sectas. Nosotros no vamos a destruir todas las imágenes solo porque algún protestante haya malinterpretado la enseñanza de la Iglesia o la actitud de un buen creyente. La solución del problema es catequizarlos para que llegue a la madurez de la fe.

    • meschareth says:

      @Raúl
      Demasiado extenso su comentario, y lo aprobamos con una muy buena razón: No atacarle, sino exponerle cuánto tuercen la Escrituras sus maestros y cuánto contradicen la Palabra de Dios y confunden a millones de personas en el mundo.

      No responderemos a cada una de sus afirmaciones, eso sería como escribir un nuevo artículo. Solo tomaremos la iniciativa a partir de las siguientes palabras suyas:

      “Pero el pueblo necesitaba y necesita también esos signos sensibles. Dios ha mandado construir esto como signo de su presencia en medio del pueblo. Se acude al Arca de Dios para hacer oración porque es signo de su presencia (Jos 7,6)”

      Solo el sumo sacerdote podía ver el Arca y era solo una vez al año. Nadie más podía verla.
      Además, el Arca junto con toda su decoración no era una imagen de adoración o veneración para el sumo sacerdote. El Arca representó durante su existencia la presencia de Dios, quien prometió: “Allí ciertamente me presentaré a ti, y hablaré contigo desde más arriba de la cubierta, desde entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio”. “En una nube apareceré encima de la cubierta.” (Éxodo 25:22; Levítico 16:2.)
      Fue Jehová Dios quien autorizó y dio mandamiento de hacer todo cuanto se integró al Tabernáculo y posteriormente al Templo. No fue una iniciativa de ningún hombre.
      Jehová detalló a Moisés en la montaña cómo sería el tabernáculo y le dijo: “Ve que hagas todas las cosas conforme a su modelo que te fue mostrado en la montaña”. Este modelo fue una “sombra de las cosas celestiales”, y, por lo tanto, tenía que ser exacto hasta el último detalle. (Heb 8:5.) Jehová inspiró a Bezalel y Oholiab para que el trabajo, en el que también participaron otros hombres y mujeres, se realizara perfectamente, de acuerdo con las indicaciones de Moisés. El resultado fue: “Conforme a todo lo que Jehová había mandado a Moisés, así hicieron los hijos de Israel todo el servicio”. (Éx 39:42; 35:25, 26; 36:1, 4.)
      Por otra parte, siglos después, el rey David deseaba de todo corazón edificar una casa para Jehová donde colocar el arca del pacto, que entonces moraba “en medio de telas de tienda”. A Jehová le agradó la proposición de David, pero le dijo que debido a que había derramado mucha sangre en guerras, el privilegio de hacer ese edificio lo tendría su hijo (Salomón). Esto no quería decir que Dios no aprobaba las guerras que David había peleado a favor de Su nombre y de Su pueblo, pero el templo tenía que ser edificado en paz y por un hombre de paz. (2Sa 7:1-16; 1Re 5:3-5; 8:17; 1Cr 17:1-14; 22:6-10.)
      El templo fue un edificio espléndido que se construyó de acuerdo con el plano general del tabernáculo, si bien las dimensiones interiores del Santo y el Santísimo eran mayores. El Santo tenía 40 codos (17,8 m.) de largo por 20 codos (8,9 m.) de ancho y probablemente 30 codos (13,4 m.) de alto. (1Re 6:2.) El Santísimo tenía forma cúbica y sus lados medían 20 codos. (1Re 6:20; 2Cr 3:8.) Además, había cámaras del techo sobre el Santísimo, de unos 10 codos (4,5 m.) de altura. (1Cr 28:11.) Alrededor del templo, por tres de sus lados, había una construcción que albergaba almacenes, comedores, etc. (1Re 6:4-6, 10.)
      Jehová, incluso no toleró nada impropio en el uso de las cosas que ordenó usar dentro del Tabernáculo. Los hijos de Aarón murieron debido a usar un incienso no autorizado por Jehová. (Levítico 10:1,2).
      Tanto el II Concilio Ecuménico de Nicea del año 787 como el Catecismo de la Iglesia Católica, 1159ss, 2129ss, puede que enseñen algo de algún valor cristiano, pero no son bíblicos. Es más, lo que usted acaba de citar aquí es anti bíblico. No existe, en la Biblia razón alguna, ni texto, ni contexto que guie a los cristianos auténticos a hacer imágenes “sagradas” de nada en absoluto y menos de que se les rindan veneración o adoración. Las citas que usted hace del II Concilio Ecuménico de Nicea del año 787 y del Catecismo de la Iglesia Católica, 1159ss, 2129ss para justificar el uso de imágenes, estatuillas, estampas, pinturas, etc.; están en total antagonismo con la Palabra de Dios.
      Por otra parte, nosotros no somos protestantes. Somos testigos de Jehová y también respetamos las autoridades civiles y políticas junto con sus creencias patrióticas y religiosas. De hecho, no nos inmiscuimos, ni tomamos parte en sus asuntos; sean políticos, militares o religiosos, ni asuntos sociales que conlleven por nuestra parte una actitud contraria a lo que hemos aprendido y aceptado de la Biblia. Tenemos nuestro criterio bien fundado en la Biblia que cualquier culto que se dé a cualquier imagen (busto, estatua, foto, estampa, bandera, escudo, himno, etc.) es también idolatría.
      Jesús dijo: ““Está escrito: ‘Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado’”.” (Lucas 4:8.)

      Existe una completa y demostrada relación entre adoración y veneración. Son lo mismo. Incluso el católico nominal o no, adora y rinde culto a sus estatuillas e imágenes “sagradas” creyendo que está haciendo algo bueno y que sus oraciones y ruegos y libaciones van al Padre, a Jehová Dios. Y ambas (adoración y veneración), son directamente proporcional a “rendir servicio sagrado”, un servicio que solo pertenece y solo debe dársele a Jehová Dios. No a ninguna imagen y sin ninguna imagen de por medio.

      Jesús también aclaró y recordó: “Dios es un Espíritu, y los que lo adoran tienen que adorarlo con espíritu y con verdad”.” (Juan 4:24.) ¿Puede representarse por una imagen material al que es espíritu? No. Prescindiendo de lo impresionante que sea una imagen, nunca puede alcanzar la gloria de Dios. Por eso, una imagen de Dios jamás podría ser fiel. (Compárese con Romanos 1:22, 23.) Entonces, ¿estaría alguien ‘adorando en verdad’ si se acercara a Dios mediante una imagen, que además es fraudulenta?

      Queda claro pues, que el uso de cualquier imagen queda excluido en la adoración a Jehová Dios.

  3. Leopoldo says:

    Cómo la veis ustedes, fanáticos?.

    • meschareth says:

      @Leopoldo
      Las imágenes que son veneradas y adoradas dentro del catolicismo y otras religiones de la cristiandad son objetos idolátricos y estan en oposición a la Palabra de Dios y en contra de Jehová Dios y su Cristo. Es adoración falsa. Los idólatras no tendrán parte en el reino de Dios. (1 Corintios 6:9,10)

      Con respecto a ser fanáticos mire este comentario hecho a un colega suyo

      Hechos 9:1, 2; 22:4 muestran qué es un hombre, persona O INSTITUCION fanática religiosa. Por ser un fanático del judaísmo, Saulo creía que aplastar el cristianismo era una misión divina. Por eso trató de acabar con los cristianos “respirando […] amenaza y asesinato”, persiguiendo con ferocidad “tanto a varones como a mujeres”.

      ¿Quiénes durante toda su historia han actuando así? ¿Quiénes son los fanáticos que como aquí se describe a Pablo igualmente han tratado a otros?

      ES MÁS QUE EVIDENTE Y COMPROBADO QUE LA CRISTINADAD, PERO EN ESPECIAL, EL VATICANO, SU PAPA Y SU IGLESIA SIEMPRE HAN ACTUADO ASI. PRETENDEN HOY, QUE TODA SU HISTORIA MANCHADA DE INMORALIDAD SEXUAL, ODIO, AMENAZAS, EXTORCIONES, ASESINATOS, SANGRE Y MUERTE SEA OLVIDADO. PERO NO PUEDE SER, CONTINUAN EN LO MISMO, COMO UNA IMPORTANTE PARTE DE BABILONIA LA GRANDE, LA GRAN RAMERA, SU FANATISMO IDEOLOGICO FALSO COMO PECADO CRASO SE HA AMONTONADO HASTA EL MISMO CIELO. Y DIOS SE OCUPARA PRONTO DE ELLA. (Apocalipsis 18:5).

      Los fanáticos, también son aquellos que defienden dogmas, eso hacen ustedes, defendiendo dogmas que contradicen toda la Escritura. Dogmas como la trinidad, la inmortalidad del alma, el infierno, el purgatorio, la sucesión papal, y cuanta mentira se le ocurra al vaticano.

      Dice la Wikipedia sobre el Fanatismo religioso y antirreligioso leemos: “En nombre de diversas ideas religiosas, se han producido conflictos bélicos, ejecuciones públicas, holocaustos, asesinatos y actos terroristas. Durante siglos miles de hombres fanáticos se han apoyado en las religiones para así cometer tales actos en contra de otras personas que no crean en su religión.”
      Esa caracterización pinta perfectamente al catolicismo fanático que usted defiende. Un catolicismo que comenzó a ser impuesto a la fuerza so pena de muerte por las manos del Emperador Teodosio I y su queridísimo “San” Ambrosio. En el nombre de su religión se produjeron sangrientas cruzadas, ejecuciones públicas (la Inquisición) de supuestas “brujas” y de otros como científicos y personas que deseaban poner la Biblia en las manos de la gente y enseñar las verdades ocultas por el fanatismo católico. El Vaticano, y está probado, estuvo activamente relacionado con los autores del mayor Holocausto que ha conocido la historia humana. De más esta hablar de asesinatos que en el nombre de su religión se han ejecutado por todo el mundo. Y de la impura y maldita relación sangrienta hasta con la mafia.
      Sin embargo, los Testigos de Jehová NO hemos estado relacionado con nada de esto. Somos una hermandad mundial que vive pacíficamente y jamás hemos estado envueltos en fanatismo de ningún tipo. Somos personas, en lo que depende de nosotros, razonables, bondadosas y pacíficas. La historia registra perfectamente nuestra forma de actuar ante la sociedad, sea cual sea. (Romanos 12:17-20; Filipenses 4:11.) Aun cuando se nos persigue, odia y hasta mata, nos mantenemos haciendo lo que nuestro amo nos ha enseñado: Orar y amar hasta nuestros enemigos. (Mateo 5:44.) Pero jamás hemos transigido ni transigiremos en nuestra fe a favor de ningún hombre o institución que exija para ellos lo que pertenece a Dios. No lo haremos ni por beneficios, ni por amenazas.
      Por supuesto, no defendemos dogmas religiosos irrazonables y anti bíblicos. Nuestra historia está bien documentada de cómo cada día nos perfeccionamos en nuestra fe basada en el conocimiento de la Verdad de la Biblia y de cómo recibimos un mejor entendimiento de las Sagradas Escrituras. No en lo que dice autoritariamente un papa o un concilio que no actúa en conformidad con la Palabra de Dios.
      Adoramos y servimos solo a Jehová Dios (Mateo 4:10.) mediante Jesucristo “con espíritu”, porque “Dios es un Espíritu”; no ponemos imágenes delante de Dios de nada ni de nadie para venerarlo y/o adorarlo. Y lo adoramos “con verdad”, es decir con su Palabra. (Juan 4:24; Romanos 5:11; 1 Corintios 8:6.) La Biblia es la Palabra de Dios: La Verdad. Cristo dijo: “tu palabra es la verdad” (Juan 17:17).
      Nuestra unidad en la fe es causa de envidia y odio del enemigo. Más de 8 000000 de hermanos que hablamos unos 700 idiomas, incluidos lenguajes de señas y sistemas brailles, estamos perfectamente unidos en amor y en la enseñanza divina. (Colosenses 3:14.) A pesar de estar diseminados por toda la tierra habitada hablamos el mismo lenguaje de la verdad y como una hermandad unida en el Señor Jesucristo bajo la poderosa mano de Jehová Dios, somos un pueblo celoso de obras excelentes. Eso; si es cristianismo autentico. (Juan 17:11; Efesios 2:10; Tito 2:14).
      El apóstol Juan escribió: “En verdad, este es su mandamiento: que tengamos fe en el nombre de su Hijo Jesucristo y nos estemos amando unos a otros, así como él nos dio mandamiento. Además, el que observa sus mandamientos permanece en unión con él, y él en unión con el tal; y en esto adquirimos el conocimiento de que él permanece en unión con nosotros, debido al espíritu que nos dio.” (1 Juan 3:23, 24.) No existe en el mundo una organización de hermanos cristianos que viva al pie de la letra de estas palabras tal como lo hacemos los Testigos de Jehová. Es imposible que haya otra. Somos el pueblo escogido de Dios “debido al espíritu que [El] nos dio”.
      Como cristianos auténticos, en unidad y amor fraternal, nos mantenemos separados del mundo (Juan 15:17-19; 17:14, 6, 20,21.) y de aquellos que a pesar de decir que son “cristianos” por sus obras repudian a Dios y son amigos del mundo llevando un estilo de vida que agrada al mundo y no a Dios. (Tito 1:16; Santiago 4:4; 1 Juan 2:15; 5:19).

      • Jehú says:

        Hola Hermano @Meschareth excelente el resumen, en especial, haciendo el contraste de lo que predijo Jesús de los verdaderos seguidores suyo y de lo que verdaderamente ha hecho hoy la Cristiandad en toda su impureza moral y espiritual.

        Dentro de poco hay un artículo que esta en edición, que tiene 11 pruebas claras, con bases, ya que nuestras palabras tienen bases para poder demostrar y razonar con las personas. Son 11 pruebas que hay mas per hemos editado 11 en este artículo que el que tenga ojo vea, el que tenga oido escuche y el que tenga razocinio pues pueda verificar cada cita de las pruebas y quitarse el velo de los “ojos” que no permite ver las verdades de Jehová Dios. Un saludo, aguarden a que se termine la edición, y comprueben la falsedad de la CRISTIANDAD.