MIQUEAS: ¿QUÉ APRENDEMOS DE SU EJEMPLO?

“No alzarán espada, nación contra nación” (Miqueas 4:3).*

Portada: Examinando las Escrituras diariamente. Jw.orgMiqueas vio cómo la condición espiritual de los israelitas se fue deteriorando hasta volverse desastrosa durante el reinado del malvado Acaz. El profeta declaró que los infieles israelitas eran como “un abrojo” y “un seto de espinos”. Igual que estas plantas espinosas hieren a cualquiera que las toca, aquellos israelitas corruptos hacían daño a todo el que se les acercaba. La situación se agravó tanto que hasta los lazos familiares se rompieron. Sabiendo que no podía hacer nada para cambiar aquella triste realidad, Miqueas le abrió su corazón a Jehová y entonces esperó pacientemente. Estaba seguro de que él intervendría cuando lo juzgara oportuno. (Lea Miqueas 7:2-6.)

Lo mismo que Miqueas, nosotros vivimos entre personas egoístas. Muchos son “desagradecidos, desleales”, y no tienen “cariño natural” (2 Timoteo 3:2, 3). A todos nos afectan las actitudes egocéntricas de nuestros vecinos y compañeros de trabajo o de estudios. No obstante, algunos siervos de Jehová se enfrentan a una situación aún más dolorosa. Jesús dijo que sus seguidores sufrirían el rechazo de sus familiares y empleó palabras parecidas a las de Miqueas 7:6 para describir el efecto que tendría su mensaje. “Vine a causar división —señaló—, y estará el hombre contra su padre, y la hija contra su madre, y la esposa joven contra su suegra. Realmente, los enemigos del hombre serán personas de su propia casa.” (Mateo 10:35, 36.) ¡Qué difícil es soportar las burlas y la hostilidad de familiares que no comparten nuestra fe! Si nos enfrentamos a esa prueba, no cedamos a la presión. Más bien, sigamos leales y esperemos con paciencia a que Jehová actúe. Si le pedimos ayuda, él nos dará las fuerzas y la sabiduría para aguantar.

Miqueas vio recompensada su paciencia. Presenció el fin de Acaz y su gobierno calamitoso, y vio a Ezequías, el hijo de aquel rey, heredar el trono y restablecer la adoración pura. Además, la sentencia que Jehová expresó contra Samaria y que Miqueas proclamó se cumplió cuando los asirios invadieron el reino de 10 tribus de Israel (Miqueas 1:6).

Ahora bien, Miqueas no fue testigo del cumplimiento de todo lo que Jehová le inspiró a profetizar. Por ejemplo, escribió: “En la parte final de los días […] la montaña de la casa de Jehová llegará a estar firmemente establecida por encima de la cumbre de las montañas, y ciertamente será alzada por encima de las colinas; y a ella tendrán que afluir pueblos. Y muchas naciones ciertamente irán y dirán: ‘Vengan, y subamos a la montaña de Jehová’” (Miqueas 4:1, 2). Aunque Miqueas no pudo ver cumplida esta profecía, ya que murió mucho antes, estaba firmemente decidido a ser leal a Jehová hasta la muerte, hicieran lo que hicieran los demás. De hecho, afirmó: “Todos los pueblos, por su parte, andarán cada cual en el nombre de su dios; pero nosotros, por nuestra parte, andaremos en el nombre de Jehová nuestro Dios hasta tiempo indefinido, aun para siempre” (Miqueas 4:5). Miqueas pudo esperar con paciencia durante aquellos tiempos turbulentos porque tenía absoluta confianza en que Jehová cumpliría todas sus promesas. Sí, el fiel profeta confió en Jehová.

¿Tenemos nosotros esa misma confianza en Jehová? Hay motivos de sobra, pues hemos visto con nuestros propios ojos el cumplimiento de la profecía de Miqueas. A lo largo de “la parte final de los días”, millones de personas de todas las naciones y tribus y lenguas han subido a “la montaña de la casa de Jehová”. Muchas procedían de naciones rivales, pero aun así transformaron “sus espadas en rejas de arado” y se niegan a entrenarse para la guerra (Miqueas 4:3). ¡Qué gran privilegio contarnos entre los pacíficos siervos de Jehová!

Es natural que deseemos que Jehová acabe pronto con este desastroso sistema. Sin embargo, para esperar con paciencia necesitamos ver las cosas desde su punto de vista. Él ha fijado un día para juzgar a la humanidad mediante “un varón a quien ha nombrado”, Jesucristo (Hechos 17:31). Pero antes está dando a toda clase de personas la oportunidad de obtener “un conocimiento exacto de la verdad”, de ponerlo por obra y de salvarse. Hay vidas en juego (lea 1 Timoteo 2:3, 4). Si nos dedicamos a enseñar al prójimo el conocimiento exacto de Dios, el tiempo que falta se nos hará más corto. Pronto, puede que de repente, ese tiempo se agotará. Y cuando eso suceda, ¡cuánto nos alegraremos de haber estado ocupados en predicar el Reino!


Con información de: Examinando las Escrituras Diariamente; texto del sábado, 05 de diciembre de 2015. La Atalaya  15/11/13 págs. 10-12; Cómo mantener “una actitud de espera” ¿QUÉ APRENDEMOS DEL EJEMPLO DE MIQUEAS?

*A menos que se indique lo contrario las citas bíblicas son tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Edición de 1987

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About meschareth

Meschareth. Un simple ministro, de la “buenas nuevas”. Cree sinceramente en el mensaje bíblico y ha estudiado las escritura a la luz de diversos razonamientos. Reconoce las verdades explícitas e implícitas de la Biblia y tiene el deseo de compartirlas en este espacio. Su fe en las Escrituras lo ha llevado desde hace años a predicar sus creencias en asociación de millones de cristianos por todo el mundo bajo el liderazgo de Cristo como Testigo De Jehová. Si usted está interesado en la obra de los Testigos de Jehová en Cuba, le invito a que los contacte en: Ave. 15 No. 4608. Municipio Playa. Habana. También en las calles, Salones del Reino y/o lugares de reunión. Los testigos cristianos de Jehová estarán complacidos en ayudarle a conocer el Único Dios verdadero Jehová y a su Hijo Jesucristo y así poder disfrutar de una vida con propósito y esperanza.

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