Transfusiones de sangre: Preguntas y acusaciones respondidas

No transfusiones de sangreComo muchos lectores sabrán, los testigos de Jehová defienden la enseñanza bíblica de que la sangre es sagrada y de que los cristianos deben abstenerse entre otras cosas de las transfusiones de sangre. (Génesis 9:3, 4; Hechos 15:28, 29).*

A lo largo de los años y por distintos medios nos han llegado diversas preguntas o acusaciones respecto a dicha postura. A continuación reproducimos algunas de estas preguntas junto con sus respuestas y las enumeraremos.

Acusación o pregunta # 1

Hoy día la mayoría de las transfusiones ya no son de sangre completa, sino de algún componente. Sin embargo, la organización Watch Tower prohíbe también transfundirse alguno de los componentes mayores de la sangre: glóbulos rojos, glóbulos blancos (leucocitos), plaquetas o plasma, pero permite los componentes menores, como la albúmina, inmunoglobulinas, etc. ¿Con qué autoridad decide la Watch Tower cuáles de los componentes de la sangre son mayores y cuales son menores?

En los mensajes recibidos al respecto, se habla a menudo de la “organización Watch Tower”, y se usan expresiones como que la Watch Towerautoriza”, “prohíbe”, “decreta”… Primero debe puntualizarse que la Watch Tower no es más que una entidad legal de Pennsylvania (EE.UU.) cuyo presidente ni siquiera es miembro del Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová. De modo que quienes tratan este asunto en nuestras publicaciones son los que llevan la delantera en la congregación mundial, los hermanos que forman la junta rectora central de los Testigos (o Cuerpo Gobernante). El lenguaje de que ellos “decretan”, “prohíben”, “permiten”, etc., como mínimo no parece muy exacto. Ellos no prohíben, sino que entienden que es Dios quien prohíbe el mal uso de la sangre, a tenor de lo que dice la Biblia (no es el propósito de esta página presentar los argumentos bíblicos contra el mal uso de la sangre; para ello puede consultarse a cualquier testigo de Jehová o al sitio web oficial http://www.jw.org. Puede además ver otras entradas en este mismo sitio. Dejaremos algunos enlaces al final del artículo).

Y ahora, abordemos directamente la cuestión:

sangre componentesLos Testigos no usan ningún parámetro para determinar qué componentes son mayores o menores. Probablemente quien lea esto haya estudiado en la escuela que los cuatro componentes de la sangre son los glóbulos rojos, los glóbulos blancos, las plaquetas y el plasma. Seguramente no tenga problema en encontrar esta división en cualquier obra de consulta, pues hasta la definición del diccionario de la Real Academia lo menciona. No se trata de una invención de los Testigos. De modo que habría que trasladar la pregunta a los científicos, no a los Testigos.

En definitiva, la sangre se define como un fluido que incluye plasma, glóbulos rojos, blancos y plaquetas. Por eso, cada una de estas partes por sí misma es un componente básico de la sangre y se considera por tanto objetable. ¿Y los componentes de los componentes? ¿Siguen siendo sangre? Esa es una decisión personal de cada Testigo, y precisamente lo que hacen nuestras publicaciones es no arrogarse la autoridad de tomar esa decisión, sino todo lo contrario: dejarla a la conciencia de cada uno.

Acusación o pregunta # 2

Por ejemplo, el plasma compone aproximadamente el 55 % del volumen sanguíneo, por eso la Watch Tower lo clasifica en la lista de “componentes mayores”. No obstante, el plasma está compuesto en un 93 % simplemente de agua, y el resto con componentes como albúmina, globulinas (que incluyen inmunoglobulinas), fibrinógenos y factores coagulantes, que sí aceptan los Testigos. ¿Tiene sentido que el plasma mismo esté prohibido, pero que sus componentes principales sean permitidos a condición de que sean introducidos en el cuerpo por separado?

No tendría sentido… si se hiciera algo así. Eso de que uno puede transfundirse todos los componentes del plasma por separado es una situación disparatada que no refleja la postura de los testigos de Jehová. ¿Quién iba a rechazar una transfusión de plasma e iba a aceptar varias transfusiones de los diferentes elementos uno detrás de otro? Incluso, ¿qué médico iba a prestarse a ese dislate? No, lo que algunos testigos de Jehová aceptan es un tratamiento con algún componente del plasma, individualmente. (Por otra parte, como antes dijimos, los Testigos no prohíben, sino que entienden que es la Biblia la que prohíbe.)

Acusación o pregunta # 3

Los Testigos deciden arbitrariamente que ciertos componentes son permitidos por ser cantidades muy pequeñas. Sin embargo, prohíben los glóbulos blancos pese a que suponen solo el 1 % del volumen de la sangre. ¿No es eso una contradicción?

Este tipo de falacia es la que se suele llamar “espantapájaros”: consiste en distorsionar la posición del oponente hasta el punto de que resulte ridícula y fácil de rebatir; pero realmente lo que se está rebatiendo no es la opinión del contrario, sino esa versión distorsionada que uno ha creado. ¿Dónde está la distorsión en este caso? En que los Testigos nunca hemos afirmado que la razón para que ciertas terapias sean asunto de conciencia sea la cantidad de sangre que se use. Eso sería como decir que robar no está mal si se roba poco, por ejemplo.

La cuestión se reduce a que, puesto que la Biblia no especifica si la prohibición sobre la sangre aplica a las fracciones de los componentes principales, nuestras publicaciones dicen que cada uno debe tomar su decisión personal, en vez de imponer una postura oficial.

Es decir, que la cuestión no es si la cantidad de sangre es grande o pequeña (los Testigos rechazamos consistentemente la sangre completa y sus componentes principales, sean en gran cantidad o en pequeña), sino si las fracciones de los componentes pueden considerarse sangre o no.

Los Testigos que deciden aceptar una fracción, están convencidos de no violar el mandato sobre la sangre. Una fracción de una fracción no es sangre para ellos, del mismo modo que el hidrógeno y el oxígeno no son agua por sí solos.

Otros en cambio prefieren rechazar todo lo que tenga un origen sanguíneo aunque no pueda denominarse propiamente “sangre”.

Acusación o pregunta # 4

¿Por qué se prohíben los glóbulos blancos (o leucocitos) cuando se sabe que estos circulan por todo el cuerpo, no solo en la sangre, de modo que un órgano trasplantado o la leche materna están llenos de glóbulos blancos? ¿No habría que prohibir los trasplantes y la leche también?

leucocitosLos leucocitos son, según la ciencia médica, uno de los componentes básicos de la sangre; el diccionario Espasa, por ejemplo, define leucocito como “glóbulo blanco de la sangre”. Y se dice que circulan principalmente por la sangre, aunque también puedan atravesar las paredes de los vasos y actuar en los tejidos; por eso es coherente mantener la prohibición (aunque cabe mencionar que en la práctica, no suelen hacerse transfusiones de glóbulos blancos).

Caso aparte es el de los leucocitos de la leche. Presentan diferencias con los leucocitos de la sangre y son distintos en sus funciones. De hecho, no pueden usarse en las terapias, nadie podría hacerse una transfusión de leucocitos inyectándose leucocitos de la leche. Pero sobre todo, puesto que la prohibición bíblica tiene que ver con la sangre y no con la leche, los testigos de Jehová rechazan solamente los leucocitos provenientes de la sangre y no los que pueda haber en la leche o en los tejidos de un trasplante o de los animales que nos comemos (si incidentalmente hay leucocitos u otros componentes de la sangre presentes en otros lugares el cristiano no tiene por qué obsesionarse; cuando se mandó a los israelitas desangrar a los animales, todos sabían que siempre quedan restos de sangre en la carne; pero era suficiente con que se desangrasen a un grado razonable).

Acusación o pregunta # 5

¿Por qué pueden los testigos beneficiarse de la sangre que otros donan para recibir fracciones menores, pero ellos mismos no pueden ser donantes de sangre?

No estamos al tanto de ninguna publicación de los Testigos que prohíba donar sangre. Pero dado que el donante no puede saber qué uso se va a dar específicamente a su sangre, es lógico que lo evite si considera que algunos de esos usos violan su conciencia.

Acusación o pregunta # 6

Si almacenar su propia sangre para una transfusión autóloga está mal, porque la sangre debe derramarse en el suelo, ¿por qué permiten el uso de fracciones sanguíneas, que requieren que se done sangre y se almacene en vez de derramarse?

Lo que se considera objetable en la transfusión autóloga es el hecho de almacenar sangre para volver a usarla como tal. Pero si se va a descomponer de modo que deje de ser propiamente sangre, muchos Testigos no lo considerarían necesariamente mal.

El mandato de la Ley mosaica de derramar en el suelo la sangre (Levítico 17:13, por ejemplo) se basaba en el principio de darle a Dios lo que es suyo. No es una simple acción mecánica, sino más bien simbólica. Una vez que la sangre ha salido del cuerpo, no puede introducirse en otro cuerpo (ni en el propio). Por eso, un cristiano no puede almacenar su propia sangre para volver a inyectársela, ni para que se la transfundan a otros. Pero ¿sería impropio que la utilicen para extraer de ella alguna fracción? En ese caso dejaría de ser sangre, según la conciencia de algunos Testigos.

Acusación o pregunta # 7

¿Por qué dan tanto énfasis en todas las enfermedades transmitidas por las transfusiones cuando es el caso de que tampoco la aceptan de un familiar sano?

Aunque las transfusiones de sangre conllevan riesgos de salud que el paciente tiene derecho a conocer, dichos riesgos nunca se han presentado como la razón para rechazarlas.

Acusación o pregunta # 8

¿Cómo se entiende que un Testigo no acepte una transfusión de sangre y por otro lado sí puede recibir un trasplante de órgano, que puede contener sangre de otra persona?

En muchos casos, durante las operaciones para trasplantes se suelen realizar transfusiones de sangre, lo cual evidentemente no acepta un Testigo. Pero si quedan restos mínimos de sangre en el órgano trasplantado, no es sangre que se esté empleando como tal; también quedan restos en la propia carne desangrada, como se mencionó antes.

Acusación o pregunta # 9

Si el consumo de sangre era un pecado capital ¿por qué no fueron ejecutados los hombres de Saúl cuando cayeron en comer carne junto a su sangre? [1 Samuel 14:31-35].

Que era un pecado capital está claramente expuesto en la Biblia, en Levítico 17:10-14. De modo que puede que se les tuviera misericordia debido a que no habían desobedecido deliberadamente. No hay razones para suponer que desobedecieran a propósito y con total indiferencia. El relato dice que el pueblo estaba ‘degollando los animales en la tierra y comiendo junto con la sangre’. Así que puede que hayan intentado desangrar a los animales mostrando así un grado de respeto por la ley. Sin embargo, debido al cansancio y al hambre (el contexto muestra que estaban sufriendo severa estrechez debido al juramento imprudente de Saúl), no colgaron a los animales degollados ni permitieron suficiente tiempo para que se desangraran bien. Degollaron las ovejas y el ganado vacuno “en la tierra”, lo que retardaría el desangrado, y enseguida cortaron carne de los animales, que quizás yacían sobre la sangre. De modo que, aunque hubieran tenido la intención de obedecer la ley de Dios, no cumplieron con ella del modo apropiado ni al grado adecuado. Dios les perdonó la vida, pero al mismo tiempo no aprobó su acción, lo cual es muy interesante porque demuestra que una emergencia no justifica desobedecer a Dios.

Acusación o pregunta # 10

Teniendo en cuenta de que un israelita en caso de necesidad podía comer un animal no desangrado que hubiera muerto por sí mismo [Levítico 17:15], y el resultado de eso era solamente la impureza ceremonial, ¿por qué los testigos no aceptan sangre en caso de necesidad?

En Levítico 17:15 no se autoriza a un israelita a comer un animal desangrado. Levítico 17:10 indica que ningún israelita ni prosélito podía tomar ninguna clase de sangre, lo que evidentemente incluye la de un animal que hubiera muerto por sí mismo (Deuteronomio 14:21 especifica que ningún adorador de Jehová podía comer un animal que encontrara ya muerto y por tanto sin desangrar). Así que para entender la aparente contradicción entre la pena capital de Levítico 17:10-14 y la “pena ceremonial” de Levítico 17:15 hay que acudir a Levítico 5:2, donde la expresión “aunque haya sido escondido de ese individuo” muestra que Dios reconocía que un israelita podía errar sin darse cuenta. Por eso, Levítico 17:15 puede considerarse como una provisión para cuando se cometía dicho error. Por ejemplo, si un israelita comía carne que se le hubiera servido y después se enteraba de que tal carne no había sido desangrada, era culpable de pecado. Pero, puesto que lo había hecho sin percatarse de ello, podía dar pasos para quedar limpio. Sin embargo, es notable el hecho de que si rehusaba dar aquellos pasos, ‘entonces tendría que responder por su error’, según Levítico 17:16.

Acusación o pregunta # 11

Si tenemos en cuenta que el requisito de derramar la sangre al suelo está contenido en la ley mosaica, ¿sería inadecuado almacenar su propia sangre para luego poder beneficiarse de ella?

Sería inadecuado almacenarla para volver a introducirla en un cuerpo, como se mencionó más arriba.

Acusación o pregunta # 12

Si los Testigos dicen que se debe derramar la sangre que se saque del cuerpo, ¿por qué permiten que se les hagan análisis de sangre?

La sangre, después de analizarla, se desecha, no se utiliza para reintroducirla en un cuerpo.

Acusación o pregunta # 13

¿Debe dejarse morir un Testigo por el tema de la sangre, de la misma forma que lo hicieron los Testigos que creían Jehová prohibía los trasplantes o las vacunas?

Un Testigo no desea morir, sino que desea recibir tratamientos alternativos. No nos consta que ningún Testigo muriera como consecuencia de rechazar una vacuna o un trasplante; además, las opiniones expresadas sobre vacunas hace unos 80 años y las expresadas sobre trasplantes hace unos 60 no son comparables a la firme postura contra las transfusiones de sangre, como se explica detalladamente en los dos artículos correspondientes que se pueden consultar en este blog.

Acusación o pregunta # 14

expansores de volumen¿Por qué la organización de los Testigos se opone al avance de la ciencia interpretando la Biblia a su manera y convirtiéndose así en un peligro para las personas que se unan a su grupo?

Los Testigos no se oponen a los progresos científicos; de hecho, nos beneficiamos de ellos. Como grupo religioso comprendemos que la Biblia prohíbe el uso indebido de la sangre, conocimiento que se desprende especialmente del Nuevo Testamento, aunque la decisión de aceptar o no una transfusión de sangre queda en el individuo basándose en su conciencia y en el derecho que tiene el paciente a elegir el tratamiento médico. Lo cierto es que muchos tratamientos terapéuticos (no solo la transfusión sanguínea), pueden ser sustituidos con otros igualmente eficaces para el padecimiento específico. Por ejemplo, muchos pacientes tienen el derecho a elegir entre la radioterapia o la quimioterapia en vez de una cirugía recomendada por su médico para extirpar un cáncer, y nadie se escandaliza por ello.

electrocauteriosPor otro lado, es bien sabido que la postura de los testigos de Jehová al respecto ha motivado a la comunidad científica médica a incursionar en el campo de las alternativas médicas no sanguíneas. Estas son una realidad en hospitales públicos y privados de muchos países; actualmente hay unos 100 000 médicos en todo el mundo que atienden a Testigos con alternativas médicas a la transfusión sanguínea. Hay tanto éxito que se han implementado programas de medicina y cirugía sin sangre en unos 200 hospitales del mundo. Lejos de estar en contra del avance médico, según informó en 1993 la revista «OR Manager»:  «son las personas más conocedoras sobre alternativas de la sangre y productos sanguíneos, y a menudo nos suministran la información antes de que siquiera oigamos acerca de ella». «El Universal» en un artículo publicado el 31 de octubre de 1999 dijo: «Ahora parece que lejos de cuestionarlos hay una corriente científica muy proclive a apoyar tratamientos alternativos sin el uso de la sangre. Los TJ han sido importantes colaboradores y promotores de esa investigación científica».

Acusación o pregunta # 15

¿Por qué afirman los Testigos que el rechazo a las transfusiones es una decisión personal, cuando todo el mundo sabe que es una postura general de su organización, y que se expulsa a quien no la apoye?

La decisión de no aceptar sangre entera o de cualquiera de sus cuatro componentes básicos, es una decisión que toma la persona de manera individual y en el proceso de su estudio bíblico, antes de hacer confesión de fe como Testigo de Jehová. Es una decisión a la que se llega después de un análisis detenido de dicho concepto bíblico, nadie la puede tomar por otro ni imponerla. Es verdad que es parte inseparable de nuestro cuerpo doctrinal, como lo es la creencia en un Dios único, no trino, o la creencia en la vida eterna en una Tierra paradisíaca. Es como decir: “Los Testigos no fumamos”; no obstante, un fumador que aspira a ser Testigo ha de decidir dejarlo de manera personal e individual en el proceso de conversión. Ninguna persona en el siglo I que negara la naturaleza divina de Cristo, aún estando conforme con otras doctrinas de fundamento bíblico, podía llamarse a sí misma cristiana; pero la aceptación de Cristo como Hijo de Dios solo podía hacerse de manera personal. Para las iglesias católicas y protestantes Cristo es Dios Todopoderoso, pero esa doctrina ha de ser aceptada personalmente por cada feligrés. Por tanto, es una postura de nuestra religión que cada uno acepta de manera personal.

Acusación o pregunta # 16

¿Por qué expulsan automáticamente a un Testigo por aceptar sangre, cuando es posible que haya actuado por una debilidad muy humana y comprensible como es el miedo?

Ninguna “expulsión”, que en rigor es una autoexclusión, se toma sobre la base del agravio a los principios bíblicos. La Biblia establece que esa medida apostólica se toma solo cuando la persona persiste en un comportamiento impropio o manifiesta no creer en aquellos principios que aceptó en su día, en el proceso de conversión, y que hizo público por medio del acto del bautismo. La revista La Atalaya del 15 de febrero de 1997, dijo: “Los Testigos tratarán de ayudar a quien, al enfrentarse al trauma de una operación en la que estuvo en juego su vida, haya aceptado una transfusión. Seguramente, el Testigo se sentirá muy mal y estará preocupado por su relación con Dios. Es probable que precise ayuda y comprensión. […] El cristianismo tiene por fundamento el amor”.

Acusación o pregunta # 17

¿Por qué dicen en los medios de comunicación que no se expulsa a los testigos que reciben transfusiones cuando la verdad es otra muy distinta?

Si un Testigo decide deliberada e impenitentemente rechazar una enseñanza tan fundamental como la santidad de la sangre, se considera que ha decidido él mismo abandonar su religión.

Acusación o pregunta # 18

Revista Despertad En la revista ¡Despertad! del 22 de mayo de 1994, cuya portada dice “Jóvenes que pusieron a Dios en primer lugar” habla de jóvenes que se dejaron morir por rechazar una transfusión. ¿Por qué se fomenta esto entre los Testigos?

La portada de esta revista se suele emplear muy a menudo para dar un efecto más dramático a las acusaciones contra los Testigos. Es cierto que dicho número de ¡Despertad! relata cinco casos de jóvenes que lucharon por el derecho a elegir tratamiento médico, y por el respeto a la inviolabilidad de su cuerpo (derecho amparado por la Ley). Pero en realidad, de los cinco casos mencionados, solo dos de ellos murieron, y lo hicieron ante una situación de elección de riesgos cuyo derecho les reconocieron los altos tribunales de su respectivo país.

Respecto al primero de estos dos casos, el juez Robert Wells, del Tribunal Supremo de Terranova, declaró: «No se ha demostrado que la transfusión de sangre o la inyección de hemoderivados sea esencial y, en las circunstancias particulares de este caso, podría resultar perjudicial». Y concluyó: «Opino que lo justo es denegar la solicitud de utilizar hemoderivados en el tratamiento de Adrian». (Estas declaraciones se publicaron en la revista Human Rights Law Journal del 30 de septiembre de 1993.)

En el segundo caso, que era de leucemia, solo se garantizaban de tres a seis meses de vida si se practicaba la transfusión de sangre. Reconociendo esa circunstancia, y ante una cuestión de elección de riesgos, con el amparo del Comité de Ética del Hospital Pediátrico Valley, ni siquiera se solicitó una orden judicial para imponer por la fuerza una transfusión de sangre.

De los tres casos restantes, en uno de ellos se impuso una transfusión de sangre contra la voluntad de la enferma, la cual terminó falleciendo. El juez David Main, de Toronto, calificó este caso de trato discriminatorio contra la paciente tanto por su religión como por su edad; dijo: «Al habérsele administrado una transfusión de sangre, se vulneró su derecho a la seguridad de su persona». Los últimos dos casos, son de jóvenes que aún continúan con vida; son ejemplos de lucha ante los tribunales, que terminaron reconociendo que, como indicó el Tribunal Supremo del Estado de Illinois: «El principio de menor maduro le[s] da el derecho que concede la ley jurisprudencial a consentir o rechazar ciertos tratamientos».

Acusación o pregunta # 19

¿No se refiere el mandato sobre la sangre a no comer sangre, y no a no transfundirla?

No sabemos si los que plantean esta cuestión realmente evitan cualquier alimento que contenga sangre, como la morcilla, o carne de animales sin desangrar. En cualquier caso, el texto de Hechos 15:20 y 28 usa el verbo apéjomai, que no significa “no comer”, “no beber”, o “no ingerir”, sino algo mucho más amplio: “guardarse de”, “abstenerse de”. Sin duda, abstenerse de sangre abarca no solo no ingerirla, sino no introducirla en el cuerpo de ninguna otra manera. Un típico ejemplo es que si un médico nos manda abstenernos de alcohol, se entiende que no solo deberíamos evitar beberlo, sino también inyectárnoslo en las venas.

Acusación o pregunta # 20

Pero el resultado de inyectarse sangre en las venas es totalmente distinto al de ingerir sangre, porque en un caso la sangre sigue siendo sangre, mientras que en el otro se digiere. ¿No quiere decir eso que ese ejemplo del alcohol no es válido?

Lo que suceda con la sangre o el alcohol posteriormente no tiene nada que ver con el sentido de la comparación. El punto de la comparación se limita a que inyectarse alcohol no sería abstenerse de alcohol.

Acusación o pregunta # 21

¿Por qué interpretan Hechos 15:28, 29 como si fuese obligatorio para todos los cristianos, en vez de verlo como un mandato solo para los cristianos gentiles de un momento y un lugar concreto, para no herir susceptibilidades y facilitar la convivencia con los cristianos judíos?

Tal vez esta interpretación le quite un peso de encima más de uno a quien le cueste seguir un mandato tan difícil. Pero no es eso lo que el contexto nos indica.

Vayamos a Hechos 15:1. La cuestión que se plantea es que algunos alegan que los cristianos gentiles debían circuncidarse y seguir la ley mosaica, ¿para qué? Para SER SALVOS. El versículo 2 indica que es esta cuestión la que se lleva a los apóstoles y ancianos de Jerusalén. En el versículo 5 de nuevo los cristianos ex fariseos dicen que es NECESARIO que los cristianos gentiles (sin especificar los gentiles de tal o cual zona) se circunciden y sigan la Ley. ¿Necesario para qué? Para salvarse. Esa es la cuestión que se está tratando.

Y después de que se toma una decisión al respecto, como vemos en los versículos 23 a 29, se envía una carta a los cristianos gentiles especificando qué cosas son NECESARIAS seguir de la Ley de Moisés:

“Los apóstoles, los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía, Siria y Cilicia: Salud. Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la Ley, nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo, hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Así que enviamos a Judas y a Silas, los cuales también de palabra os harán saber lo mismo, pues ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; si os guardáis de estas cosas, bien haréis. Pasadlo bien” (Reina-Valera 1995).

Cuerpo gobernante siglo I EC¿Necesarias para qué? ¿Para convivir sin ofender? No, necesarias para salvarse, que es de lo que se está hablando en toda esta disputa; negar esto es negar el contexto y el sentido de todo el relato.

Pero no solo el contexto inmediato nos indica que esto es así. Si este mandato solo fuera para evitar que los judíos se sintieran ofendidos, para que no hubiera roces ni perturbaciones entre los creyentes judíos y gentiles, uno podría preguntarse: ¿por qué entonces los apóstoles y ancianos no recomendaron más bien la CIRCUNCISIÓN para los cristianos gentiles, ya que aquella era una cuestión MUCHO MÁS candente y divisiva en aquellos momentos? La cuestión de la circuncisión era el origen mismo de aquella disputa. De hecho, entre muchos cristianos judaizantes hubo gran oposición a este decreto apostólico (Gálatas 5:3-6,11,12; 6:12-15; Romanos 2:25-29; 4:9-12; Filipenses 3:2-4). Si había algo que tener en cuenta sobre la sensibilidad judía era esto. ¿Por qué los apóstoles iban a buscar conciliación respecto a la sangre y las cosas sacrificadas a ídolos y generar todavía más oposición sobre el tema de la circuncisión? De hecho, en el mismísimo capítulo siguiente de Hechos, el apóstol Pablo está dispuesto a que alguien SE CIRCUNCIDE para no OFENDER a los judíos. Si la lista de Hechos 15 solo fuera para evitar roces y que los judíos no se sintieran ofendidos, se habría incluido la circuncisión, en vista que cómo manejaban el tema de la circuncisión respecto a la susceptibilidad judía.

Considerando estas cosas, está bastante claro y cristalino que el decreto apostólico era una ley moral. Una ley que obliga a todos los cristianos, de entonces y de hoy. Esto está reforzado por el hecho de que el mandato se dio originalmente a Noé (Génesis 9:1, 3, 4) como una regulación aplicable a toda la humanidad, descendiente de Noé. Esta prohibición se repitió a los israelitas de la forma más solemne y nunca ha sido abolida, sino todo lo contrario, ha sido confirmada por los apóstoles.

Unos siete años después de la reunión de Jerusalén, los cristianos gentiles seguían siendo advertidos de estos mandatos (Hechos 21:25).

Más de 100 años después, en el año 177, en la ciudad gala de Lugdunum (Lyon, Francia), los enemigos religiosos acusaron falsamente a los cristianos de comer niños, a lo que una mujer llamada Bilis dijo: “¿Cómo van a comer niños tales hombres, cuando no tienen permitido comer la sangre ni siquiera de animales irracionales?” (según lo registró en el siglo IV Eusebio en su Historia Eclesiastica, libro V, 1:26).

En el siglo III, Tertuliano escribió: “Avergüéncese vuestro error si pensó comían sangre humana los que no pueden comer sangre de animales. Por ello los cristianos nos abstenemos de cosas estranguladas o que mueran por sí mismas, para no contaminarnos de ninguna manera con sangre, ni aunque esté  sepultada en la carne. Finalmente, entre las invenciones con que tentáis la observancia de nuestra ley, una es darnos una morcilla de sangre, porque os persuadís con certeza que el cristiano que come sangre se desvía de su ley.” (Apología, libro IX, 13, 14).

Minucio Félix, abogado romano del siglo III también dijo: “Para nosotros no es tolerable ni ver ni oír hablar del asesinato; tal aversión sentimos por la sangre humana que en nuestra comida evitamos la sangre de animales” (Octavius, XXX, 6).

Estas citas sencillamente indican que aquellos primeros cristianos, durante varios siglos, entendieron aquel decreto como algo obligatorio para todo cristiano.

Pero todavía puede agregarse algo más. En este decreto, indisputablemente no se prohibió la fornicación simplemente para no ofender a los judíos. Se prohibió de manera absoluta como algo necesario. ¿Necesario para qué? Para salvarse, obviamente. El problema con la fornicación no es simplemente que ofenda a los judíos y pueda producir roces en la convivencia, sino que es un pecado que incurre en muerte ante Jehová. No tendría ningún sentido que la palabra “necesario” aplicara aquí en este sentido, y aplicara en otro sentido al referirse a la sangre. De modo que uno de los elementos de la lista es incuestionablemente un pecado que, de no mediar arrepentimiento, nos costaría la vida, tanto a los cristianos judíos como a los gentiles. ¿Y los demás elementos de la lista? ¿Vemos alguna indicación de que eran una simple cuestión de convivencia, de evitar roces y problemas, o serían igualmente pecados? Por todo lo que te he expuesto, la respuesta está bastante clara.

Acusación o pregunta # 22

En realidad, el mandato de Génesis solo se refiere a animales que se maten, no a los que ya estuviesen muertos. Por tanto, el mandato se refiere a devolver a Dios la vida del animal muerto. Pero en una transfusión el donante no muere.

Primeramente conviene considerar cuáles serían las implicaciones de esta forma de interpretar el versículo. Si el mandato solo aplica a la sangre de un animal al que se ha dado muerte, los siervos de Dios anteriores a Moisés podrían comer animales que hubieran encontrado muertos y sin desangrar. No solo eso, podrían extraer sangre de sus animales vivos y beberla (con lo que sus animales se convertirían en “donantes vivos” de sangre). O incluso utilizarla para pintar o para cualquier otro uso que se les ocurriera. ¿Es realmente eso lo que quieren decir quienes promueven esa interpretación? ¿Permitiría Dios tal crueldad con un animal vivo?

Noé al bajar del arcaEso no coincide con la razón que da el propio pasaje para no ingerir sangre. En Génesis 9:4 se dice según la Biblia de Jerusalén: “Sólo dejaréis de comer la carne con su alma, es decir, con su sangre”, y según la Reina-Valera: “Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis”. Si la razón para no ingerir sangre es que esta representa la vida (o el alma), la cual pertenece a Dios, ¿no aplica igual, o incluso con más razón, si el dueño de la sangre está vivo? Esta forma de entenderlo coincide con la Ley Mosaica, donde se repite el mandato con las mismas razones, y se especifica que tampoco se puede comer la sangre de un animal que ya se hubiera encontrado muerto. Y, por supuesto, coincide con el decreto apostólico que manda sencillamente “abstenerse de sangre”.

Acusación o pregunta # 23

Un testigo de Jehová está dispuesto a perder la vida antes que aceptar sangre, porque dice que la sangre simboliza la vida y por tanto es sagrada. Pero, ¿puede el símbolo ser más importante que lo que representa? ¿Puede la sangre (símbolo de la vida) ser más importante que la vida misma?

Supongamos por un momento: ¿y si Dios sí lo viese así?

Por ejemplo: ¿Estipula la ley o la Biblia en general alguna concesión para violar ese mandato en caso de  peligro de muerte? No. De hecho, el relato que se encuentra en 1 Samuel 14:32 en adelante muestra que Dios no consideró una emergencia como excusa para hacer caso omiso de la ley divina.

Es digno de tener en cuenta que la pena para quien violara la santidad de la sangre según la ley mosaica era la muerte (Levítico 17:10). ¿Significa esto que para Dios el símbolo era más importante que la vida?

Otro ejemplo interesante: el Arca del Pacto era el símbolo de la presencia de Jehová. Si leemos 2 Samuel 6:6 y 7 encontramos que al parecer dicho símbolo era más importante para Él que la vida de Uzah. Era una falta de respeto, un desacato a la posición del Creador.

Otro ejemplo más en que reflexionar lo encontramos en Números 15:32-36.

Remontémonos a Edén. Adán y Eva tomaron lo que no les pertenecía al comer del fruto prohibido. Solo Dios tenía derecho a disponer de ese fruto. Era un símbolo de su autoridad. Adán y Eva y tras ellos la humanidad entera muere debido a comer de ese fruto. ¿Fue un símbolo más importante que la vida de toda la humanidad?

Puede sonar extraño; pero si suena extraño, es porque la pregunta debería plantearse de otra manera:

¿Es la obediencia a Jehová más importante que la vida?

Si respondemos que no, habría que concluir que los tres hebreos del libro de Daniel hicieron mal, que los apóstoles y otros cristianos como Esteban hicieron mal, incluso que Jesús hizo mal; lo cual no tendría sentido desde el punto de vista bíblico (Mateo 16:24, 25).

La cuestión es que si Dios considera que debemos obedecerle por encima de todo, incluso de nuestra propia vida actual, no hay ninguna razón para suponer que la cuestión de la sangre sea una excepción. Dado que el carácter sagrado que Dios concede a la sangre es lo que establece nuestro medio de redención del pecado y de esta vida imperfecta, está claro que según la Biblia, la santidad de la sangre es más importante que la vida temporal de que disfrutamos actualmente. Negar esto es negar la Biblia.


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Originalmente publicado en: Testigos de Jehová defendidos

*A menos que se indique lo contrario las citas bíblicas son tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Edición de 1987

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