¿Afirmó Russell que sus libros fuesen superiores a la Biblia?

Estudios de las Escrituras

Estudios de las Escrituras.

Algunos de los que se oponen a la obra evangelizadora de los testigos de Jehová tratan de dar una imagen de nosotros diferente a la realidad. Para ello muy a menudo recurren a verdades distorsionadas, tales como presentar palabras de alguna de nuestras publicaciones tratando de que parezcan decir otra cosa.

Un ejemplo de esto es la afirmación de que Charles Taze Russell, primer editor de La Atalaya y fundador de la principal entidad legal que utilizan los testigos de Jehová, consideraba sus propios escritos de mayor valor que la propia Biblia. De esta manera le tachan de presuntuoso, o de irreverente, o transmiten la idea de que los Testigos tienen sus propios “escritos sagrados” al margen de la Biblia.

Sin embargo, los Estudiantes de la Biblia en tiempos de Russell tenían reputación de conocer y manejar bien la Biblia, reputación de la que disfrutan también hoy los testigos de Jehová. Por tanto, algo falla en esa acusación.

El originador de tal acusación fue un clérigo llamado Jan Karel Van Baalen, quien en un libro publicado en 1938 con el título de The Chaos of Cults (El caos de las sectas), en las págs. 218, 219 escribió:

“Tan extraordinario era su atrevimiento que anunció tranquilamente en las primeras páginas de sus Estudios de las Escrituras que sería mejor dejar la Biblia sin leer y leer sus propios comentarios, que omitir estos y leer la Biblia.”

Estudios de las Escrituras es el título de la colección de libros que escribió Russell para el público analizando las enseñanzas de la Biblia. Sin embargo, la revista La Atalaya, en su número del 1 de julio de 1957, p. 414 (en su edición en inglés) ya explicó que ni eso ni nada remotamente parecido apareció jamás en ninguno de los seis Estudios de las Escrituras. Van Baalen parece aludir a palabras escritas seis años después de completar Russell su último libro y que aparecieron en la revista La Atalaya (que por entonces era una publicación interna, solo para miembros del movimiento). Desde entonces, se suele repetir la acusación pero citando correctamente la fuente: La Atalaya del 15 de septiembre de 1910.

Antes de analizar lo que se dijo en realidad en aquel artículo, hay que tener en cuenta algunas ideas de la propia Biblia:

Si leemos Lucas 24:25-27, 32*, notaremos que los dos discípulos que iban de camino a Emaús, aunque eran lectores de la Biblia, aún así no entendieron por qué Dios había permitido la muerte de Jesús. Necesitaron que Jesús se lo explicara.

En Juan 5:39, Jesucristo reconoce que los escribas y fariseos leían continuamente la Palabra de Dios, pero aún así no llegaron a apreciar que Jesús era su mesías.

Leyendo Hechos 8:30, 31 vemos que el funcionario etíope con el que se encontró Felipe estaba leyendo la profecía de Isaías pero no entendía lo que estaba leyendo. Reconoció que necesitaba ayuda para entender lo que leía.

Obviamente, la mera lectura de la Biblia no es suficiente; necesitamos ayuda para entenderla. Por eso Dios [, por ejemplo,] proporcionó apóstoles, profetas, misioneros, pastores y maestros. (Efesios 4:11-15).

Estos ejemplos bíblicos ayudan a entender correctamente lo que se quería decir en el susodicho artículo de La Atalaya. Citamos a continuación de ese artículo. Bajo el encabezamiento “¿Es la lectura de los Estudios de las Escrituras un estudio de la Biblia?” encontramos citas como las siguientes:

“Todos conocemos personas que han dedicado días, semanas y hasta años a estudiar la Biblia, pero han aprendido poco o nada. (…) Es muy parecido a cazar o pescar. Algunas personas van a cazar todos los años y, aunque estén mucho tiempo de caza, eso no es una indicación segura de cuánto consiguen cazar. Algunos dedican mucho tiempo a pescar, pero no consiguen muchos peces. El estudio de la Biblia es muy parecido: no se trata de la cantidad de tiempo que empleamos en estudiar minuciosamente un pasaje, sino la cantidad de información que obtenemos de la Biblia.

“Los seis tomos de Estudios de las Escrituras no pretenden suplantar a la Biblia. Hay varios métodos que pueden seguirse en el estudio de la Biblia y estas ayudas para el estudio bíblico se presentan de tal modo que, por sí mismas, contienen los elementos fundamentales de la Biblia, así como los comentarios o aclaraciones sobre tales declaraciones bíblicas; exactamente del mismo modo en que nuestro Señor y los apóstoles citaban del Antiguo Testamento y luego presentaban aclaraciones de tales pasajes del Antiguo Testamento.”

Lejos de desacreditar a la Biblia como base de la propia fe, el artículo sigue diciendo:

“Al leer [los Estudios de las Escrituras] la primera vez, y quizá la segunda vez, y antes de aceptar algo como nuestra propia fe y convicción personal, deberíamos decir: ‘No lo aceptaré simplemente porque estos estudios lo digan; quiero ver lo que dice la Biblia’. Y así, estudiaríamos la Biblia a la luz de estos Estudios de las Escrituras; probaríamos la veracidad de cada punto, o la refutaríamos, según el caso. Estaríamos satisfechos con nada menos que una exhaustiva investigación de la Biblia desde este punto de vista.”

Y bajo el encabezamiento “Los Estudios de las Escrituras no sustituyen a la Biblia”, se encuentra la siguiente cita:

“Por tanto, no estamos poniendo los Estudios de las Escrituras como un sustituto de la Biblia; en vez de sustituir a la Biblia, los Estudios por el contrario, remiten continuamente a la Biblia. Y si tenemos alguna duda sobre una referencia, o si nuestra memoria falla hasta cierto punto, podemos refrescar la memoria; de hecho, deberíamos asegurarnos de que nuestros pensamientos armonicen con la Biblia. No meramente con los Estudios de las Escrituras, sino con la Biblia.”

El punto particular que se suele distorsionar es el siguiente:

“Además, no solo encontramos que las personas no pueden ver el plan divino al estudiar la Biblia por sí mismas, vemos también que si alguien deja a un lado los Estudios de las Escrituras, incluso después de haberlos utilizado, después de haberse familiarizado con ellos, después de haberlos leído durante diez años… si entonces los aparta y no les presta atención y acude únicamente a la Biblia, aunque haya entendido su Biblia por diez años, nuestra experiencia muestra que en dos años termina en oscuridad. Por otro lado, si meramente ha leído los Estudios de las Escrituras con sus referencias, y no ha leído ni una página de la Biblia directamente, estará en la luz al cabo de dos años, porque tendría la luz de las Escrituras.”

Los ejemplos bíblicos antes citados muestran que leer la Biblia por sí sola no le proporciona a uno un entendimiento correcto de lo que se lee; por eso es obvio que por tan solo leer páginas de la Biblia y no utilizar las herramientas que ayudan a entenderla (independientemente de cuáles consideremos que son tales herramientas), perderíamos la comprensión de lo que leemos.

Por tanto, está claro, visto todo lo anterior, que quienes acusan a Russell de considerar sus propios escritos superiores a la Biblia están perpetuando un error, repitiendo algo que no estaba en el ánimo del propio Russell. En vista de lo que dicen versículos como Efesios 4:25, no deberían seguir repitiendo tal falsedad.

[(Efesios 4:25) “Por lo cual, ahora que han desechado la falsedad, hable verdad cada uno de ustedes con su prójimo, porque somos miembros que nos pertenecemos unos a otros.”]


Originalmente Publicado el 25 de Febrero de 2012 por TJDefendidos

http://tj-defendidos.blogspot.com/2012/02/afirmo-russell-que-sus-libros-fuesen.html

*A menos que se indique lo contrario las citas bíblicas son tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Edición de 1987

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