El Pueblo de Dios morando en un paraíso espiritual. – Parte III.

Los Testigos de Jehová viven dentro de un verdadero paraíso espiritual

 

  • ¿Hay bienestar espiritual de parte de Jehová en la cristiandad?
  • ¿Podemos asegurar que mientras el mundo se va hundiendo en su decadencia espiritual y moral, el Pueblo de Dios, sus Testigos, por el contrario, vive en un paraíso espiritual?
  • ¿Se puede observar un paraíso espiritual entre ellos?
  • ¿Ha producido Jehová prosperidad espiritual mediante el rey Jesucristo dentro de los límites de su Pueblo actual; los Testigos de Jehová?

Para que exista un verdadero paraíso espiritual, como se ha demostrado en los artículos anteriores, tiene que existir primero un profundo deseo de adorar a Dios y que esa adoración sea pura. Que el Pueblo de Dios respete las normas, leyes y principios divinos y se deje enseñar por Jehová viviendo a la altura de sus normas. Y en segundo lugar no puede faltar la paz, ni la justica y tiene que haber prosperidad espiritual entre ellos.  

Ahora bien, para empezar: ¿Hay verdadera paz y justicia dentro de las instituciones religiosas de este mundo? ¿Hay bienestar espiritual de parte de Jehová en la cristiandad? La verdad es que NO

La cristiandad y las religiones de este mundo no tienen bienestar espiritual

No existe ninguna institución mundana, ni de la cristiandad en la que sus afiliados puedan decir que gozan de verdadera paz y justicia. Dentro de ellas no se permite que Jehová Dios, dicte “el fallo entre las naciones”, ni que  enderece “los asuntos respecto a muchos pueblos”. (Miqueas 4:3)* Los líderes de esas instituciones solo tratan de imponer sus propias normas y leyes humanas e imperfectas, dando lugar a que reine el amor fingido e hipócrita, el odio, la discriminación de todo tipo, la inmoralidad y el sufrimiento que todas estas actitudes egoístas causan. Han adoptado rituales paganos y han deshonrado a Dios con sus enseñanzas falsas, sus ‘guerras santas’, su corrupción y su inmoralidad sexual. Apropiadamente a todas juntas se les llama “Babilonia la grande”. (Revelación 14:8; 17:3-6) Por lo tanto, la Palabra de Dios y sus enseñanzas mediante Cristo no son las que velan por la justicia y la comunión amorosa entre ellos.

“Babilonia la grande”, “la gran ramera” en fornicación con los reyes de la tierra ha resultado ser la máxima responsable de todos los sufrimientos de la humanidad.

Tal ha sido y es el estado espiritual enfermo y depauperado de las religiones de este mundo que no han podido tampoco librarse de ser parte de las guerras de este viejo “sistema de cosas” inicuo. ¿Se puede decir que ellos están batiendo, convirtiendo “sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas”? ¿Se puede afirmar que entre ellas ya no alza “espada nación contra nación, ni [aprenden] más la guerra”? (Isaías 2:4; Miqueas 4:3) La religión con sus filosofías y estilos de vidas en este mundo no han producido, ni tienen juntas o por separado, con su conducta, prosperidad espiritual en apego a la verdad con abundancia de bienestar, justicia y paz. (Contraste con Proverbio 3:1-6)

Al contrario, “Babilonia la grande” aliada a líderes políticos, producen y bendicen guerras y entrenan a sus jóvenes para ellas, haciéndoles creer que es el mayor bien que pueden hacer por los demás, que es ‘la voluntad de Dios’. La historia da testimonio de las Cruzadas medievales; las conversiones por la fuerza de la Inquisición española; la guerra de los Treinta Años, que diezmó Europa en el siglo XVII, y la guerra civil española, librada en los años treinta de este siglo y que sirvió para salvaguardar el catolicismo en España. La peor carnicería se produjo durante las dos guerras mundiales del siglo pasado, cuando católicos y protestantes se enzarzaron en una batalla campal, matando indiscriminadamente a creyentes de su propia religión y de otras.

En las décadas entre 1980 y 1990 hubo luchas sanguinarias entre católicos y protestantes en Irlanda, y entre diferentes facciones religiosas en la India y la ex Yugoslavia. En este mundo los líderes religiosos junto con sus caudillos políticos no tienen la prosperidad espiritual que se debía esperar si fueran el Pueblo de Dios. Hablan de Cristo; pero jamás han adorado a Dios con verdad dentro de sus dominios. (Juan 4:24) Nunca se han vestido de “la nueva personalidad que fue creada conforme a la voluntad de Dios en verdadera justicia y lealtad”. (Efesios 4:24) Los almacenes de “alimentos” espirituales de “este sistema de cosas” con sus religiones están vacios y “sus fuentes de agua,” o son amargas o están secas.

Debido a esto, existe mucho sufrimiento e injusticias por todos sus predios en el mundo. Y es muy lamentable; las religiones y sus líderes son realmente los verdaderos responsables de estas desgracias, en especial la cristiandad. Sin embargo; ¿qué hay de los Testigos de Jehová? ¿Qué puede decirse al respecto de los Testigos de Jehová? La evidencia tanto bíblica como la que vemos a nuestro alrededor atestiguan e indican que ellos moran en medio de un hermoso paraíso espiritual de parte de Jehová Dios.

La prosperidad espiritual de los Testigos de Jehová

Los Testigos de Jehová, el Pueblo de Dios, verdaderamente disfruta de un “paraíso espiritual”

Tal como nuestro Señor Jesucristo profetizó, “las buenas nuevas del reino” que él comenzó a predicar a los “mansos” dando inicio al “año acepto de Jehová”, de su “buena voluntad” especialmente para su Pueblo y para quienes se asocian con esta nación espiritual escogida, han dado lugar a la cura espiritual de muchos enfermos espirituales. (Lucas 4:18, 19) “En la parte final de los días”, de los “últimos días” de este mundo que comenzaron con la “presencia” del Señor en 1914; especialmente desde 1919 en adelante, millones han entrado en el hermoso paraíso espiritual de los Testigos de Jehová por toda la tierra. Sí, millones de personas de “todas las naciones” están viviendo y adorando delante de Jehová Dios, porque ‘sus justos decretos están siendo manifestados, es decir, predicados y enseñados’. (Isaías 2:2, 3; Miqueas 4: 1, 2; 2Timoteo 3:1; Revelación 15:4)

Miles y miles de “ciegos” espirituales diariamente han llegado a ver y a disfrutar de la adoración pura y verdadera y de las excelentes condiciones espirituales que ella genera. Las “buenas nuevas del reino” de Dios proclamadas en toda la tierra por los Testigos de Jehová, acaudillados por Cristo Jesús, han servido para liberar a los quebrantados y cautivos tanto de la falsedad religiosa como de las filosofías de este mundo. (Mateo 28:18-20; Lucas 4:18; Hechos 1:8) Este mismo mensaje ha aportado esperanza verdadera para quienes adoran a Jehová Dios y reciben a Jesús como el medio de salvación del pecado y la muerte y para vida eterna. (Mateo 4: 10; Juan 3:16; 1Juan 4:9) Así, Jehová ha creado en medio de su Pueblo actual, Sus Testigos, un paraíso espiritual espacioso y creciente que se hace notar por todas partes donde los Testigos de Jehová adoran y conviven como verdaderos hermanos: una familia única ante Dios.

Por todo el mundo, a los Testigos de Jehová se les ve como “mansos” cristianos, gente muy pacífica. Es cierto que no establecen alianzas ilícitas, o adulteras con “los reyes de la tierra”, los amantes de “Babilonia la grande”, “la gran ramera”: Ellos, tal como su  Maestro y Señor Jesucristo, “no son parte del mundo”. (Juan 15:19; 17:14, 16; Revelación 17:2) Y mucho menos tienen lazos de hermandad ecuménica con “la gran ramera”, las religiones de este mundo que ni adoran como es debido a Jehová Dios, ni le rinden “servicio sagrado” desde su “templo espiritual” actual. Sino que, más bien, se ha “embriagado” “con la sangre de los santos y con la sangre de los testigos de Jesús”. (Revelación 17:5, 6) Los Testigos de Jehová tampoco practican ningún tipo de odio al prójimo que dentro de esas mismas religiones se enseña y exporta por toda la tierra; sino que aman y respetan a “hombres de toda clase”. (Lucas 10:27; Romanos 13:8-10, 1Pedro 2:17)

Una hermandad mundial que ha renunciado a las guerras carnales y que se ama desde el corazón sin diferencias de razas, o de nación, o de tribu, o de lengua. Han dejado que la justicia y la paz mismas abunden dentro de sus congregaciones por toda la tierra.

En contraste con “Babilonia la grande”, los Testigos de Jehová, sí han dejado que la justicia y la paz mismas abunden dentro de sus congregaciones por toda la tierra. El amor cristiano sí los identifica como discípulos auténticos de Cristo. (Juan 13:34, 35) ¿Por qué? Porque han dejado que sea Jehová Dios mediante Jesucristo quien los juzgue y los instruya; quien enderece sus asuntos sin importar nacionalidad, raza, tribu o lengua. Todo lo cual ha permitido que, como Pueblo de Dios, viva en un paraíso espiritual mientras el mundo se desmorona a causa del desafuero, padeciendo enfermedad moral y espiritual, junto con hambre y sed de justicia.

Este Pueblo de Dios no se inmiscuye en las guerras y políticas de este mundo. Mientras las naciones con sus religiones, en gran parte, argumentan que para que haya más “prosperidad” en sus pueblos, tienen que suceder guerras y políticas sociales y económicas que nunca benefician por entero a todos y menos a los más desvalidos; los Testigos de Jehová, al renunciar a esas mismas contiendas e ideas, han tenido y tienen una grandiosa prosperidad espiritual.

Desde sus inicios modernos siempre se cuestionaron entre ellos el asunto de participar o no en las guerras y contiendas políticas de este mundo. Hasta si era apropiado o no recibir preparación militar en cualquier tiempo con el objetivo de ser obedientes a las “autoridades superiores” y participar en acciones bélicas de cualquier causa o motivo. Y aunque durante la Primera Guerra Mundial como grupo no convinieron tomar parte activa en aquella confrontación donde 24 de 28 naciones afirmaban ser cristianas, sí hubo aislados casos de hermanos que se enrolaron en los ejércitos de sus países. Sin embargo, entre ellos como organización cristiana seguía latente la cuestión: ¿Cómo puede un siervo de un Dios amante de la paz tomar parte en las guerras y entrenarse para ellas? ¿Cómo se puede obedecer al mandato de Jesús de ‘volver la espada a su lugar’ (o cambiarla por objetos de labranza) y a la vez usarla para quitar la vida?

No era posible conciliar esas posiciones y a la vez agradar a Jehová Dios y al Señor Jesucristo. Y por eso, después de 1919, jamás el Pueblo de Dios, ni como organización, ni como individuo, ha tomado parte en las contiendas bélicas y políticas de este mundo. Se sujetan  hasta donde es posible a las “autoridades superiores“, pero ante todo, son obedientes “a Dios como gobernante más bien que a los hombres”. (Hechos 5:29; Romanos 13:1) La neutralidad cristiana ha sido el motivo para tal posición y para también abstenernos por completo de cualquier tipo de preparación militar. Y quienes voluntariosamente han desobedecido a estos principios bíblicos han terminado fuera de la congregación y separados del compañerismo cristianos. ¿Qué resultados ha producido esta postura de neutralidad cristiana?

Al formar parte del cumplimiento de la profecía de batir las “espadas en rejas de arado y [las] lanzas en podaderas”; los Testigos de Jehová, no somos amigos del mundo inicuo de Satanás. (1Juan 5:19) Venimos gozado de una amorosa hermandad espiritual por toda la tierra. En realidad, “la paz del Cristo controle en [nuestros] corazones” porque nos amamos “unos a otros intensamente desde el corazón”.  (Colosenses 3:15; Santiago 4:4; 1Pedro 1:22) Practicamos la adoración pura y verdadera, servimos a Jehová, al “Dios de la paz”, que nos enseña en sus caminos y nos recompensa con “toda dadiva buena y todo don perfecto”. (Filipenses 4:9; Santiago 1:17) Al negarnos al usar las armas carnales para dar muerte o hacer daño al prójimo demostramos el amor verdadero hacia nuestros semejantes y seguimos juntos,  “tras la paz con todos, y la santificación”. (Romanos 13:9; Hebreos 12:14)

En nuestras congregaciones no hay ninguna “bestia salvaje” que perturbe la paz y el amor altruista. (Ezequiel 34:25; Oseas 2:18) Los que una vez fueron como lobos, o como leopardos, o como fieros leones, ya han dejado atrás esas características y se han vestido “de la nueva personalidad” y procuran alcanzar la estatura de Cristo. (Efesios 4:13, 22, 24; Colosenses 3:10, 11) Ahora conviven juntos en paz con todos sus hermanos, sin hacerse daño, ni causarse la “ruina”. (Isaías 11:6-9)

Es cierto, que de vez en cuando, haya asperezas entre hermanos y hay quien manifiesta cualidades inicuas y hace daño. Pero son casos muy limitados y enseguida son atendidos para ayudarlos e incluso, hasta expulsarlos de la congregación si no hay arrepentimiento genuino. En estos casos, si no hay muestra de arrepentimiento y un volverse a Dios, aplicamos al pie de la letra el consejo de Pablo a los Hebreos.(Hebreos 12:15, 16) Nuestra organización mundial es un oasis espiritual, un remanso de paz y amor en medio del abrasador e infértil desierto que ha generado la falsa adoración y sus estilos de vida modernos aberrantes. De verdad, todos nos amamos “unos a otros”. (Juan 15:17)

Nuestro paraíso espiritual es cada vez más bello y próspero. Nuestras “higueras” y “vides” espirituales llevan fruto abundantemente. Nuestros graneros simbólicos están bien llenos. No padecemos hambre espiritual porque somos “enseñados por Jehová”. (Isaías 2:3; 54:13; Miqueas 4:2; Juan 6:45) Aunque el Diablo con su mundo nos odia y cada día quiere quitarnos hasta la vida; Jehová ciertamente nos provee de todo lo que necesitamos en sentido espiritual abundantemente. (Isaías 30:18, 20, 21)

En consecuencia, nuestro “esclavo fiel y discreto” cada día provee abundante y variado alimento nutritivo en sentido espiritual. (Mateo 24:45) Sobreabundan gran cantidad de publicaciones bellamente impresas a todo color y en formatos digitales. Tenemos abundante material multimedia con sobresalientes temas espirituales rebosados de enseñanzas cristianas bíblicas. Poseemos un sitio de internet que ha resultado ser el más traducido en el mundo (más de 780 idiomas y dialectos); y que ha dado relevante importancia a la adoración pura con la que millones de personas en línea a diario se pueden alimentar espiritualmente. ¿Y qué decir de nuestras reuniones cristianas de cada semana, de la Adoración en familia y de las Asambleas anuales? Son muchas las bendiciones espirituales de las que ya disfruta el Pueblo dedicado de Dios: Los Testigos de Jehová.

Ciertamente, cada uno de los siervos cristianos de Jehová Dios en estos “últimos días”, dentro de los límites de su Pueblo escogido, está gozando de condiciones acogedoras, reconfortantes, justas, pacíficas con verdadera esperanza; en tranquilidad y sobreabundancia de recursos espirituales. Sí, todos estamos ‘realmente sentados, cada uno debajo de nuestra vid y debajo de nuestra higuera, sin que haya nadie que nos haga temblar [olvidarnos de Dios]; porque la boca misma de Jehová de los ejércitos lo ha hablado.’ (Miqueas 4:4) Y muy pronto, disfrutaremos de todas esas bendiciones hasta en el más mínimo detalle en todo sentido físico eterno. Porque “los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz”. (Salmo 37:11) En verdad, se verá por toda la tierra, “la tierra habitada por venir”, el conocimiento de Jehová y el cumplimiento cabal en todo sentido de las promesas de Dios mediante Cristo Jesús. (Isaías 11:6-9; 35:5, 6; Ezequiel 34:25; Oseas 2:18; Mateo 5:5; Hebreos 2:5; Revelación 21:3, 4)

El futuro para los siervos de Dios sobre la tierra será esplendoroso. Su actual paraíso espiritual llegará a ser todo un hermoso paraíso físico.


*A menos que se indique lo contrario las citas bíblicas son tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Edición de 1987

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