“Como escogidos de Dios […] vístanse de los tiernos cariños de la compasión”

“De consiguiente, como escogidos de Dios […] vístanse de los tiernos cariños de la compasión“. (Colosenses 3:12)*

1 ¿Que es la compasión? ¿Qué importancia tiene para nuestras vidas? ¿De quiénes podemos aprender a ser compasivos? ¿Cómo pueden ayudarnos “los tiernos cariños de la compasión” en nuestra relación con Dios y con nuestros semejantes?

‘¿Puede una madre olvidar al hijo de sus entrañas?’

‘¿Puede una madre olvidar al hijo de sus entrañas?’

2 La compasión es comprender y sentir lástima por el sufrimiento ajeno, así como tener el deseo de aliviarlo. Es un sentimiento interno ligado a la misericordia o tierna misericordia. (Romanos 9:15; 12:1) Mostrar misericordia o tener piedad a alguien es tener un profundo y tierno sentimiento de compasión, como el que es suscitado a la vista de la debilidad o del sufrimiento de aquellos que nos son queridos o que necesitan de nuestra ayuda. Lo contrario de la compasión, en el caso de los seres humanos y según diccionarios de la lengua española, es la crueldad, la impiedad. Por otra parte, la Biblia nos enseña en qué consiste la compasión de Dios comparándola con los sentimientos de una mujer para con su bebé. En Isaías 49:15 leemos: “¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, para no compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ella se olvide, yo nunca te olvidaré” (Nueva Reina-Valera). Esta conmovedora descripción destaca la profundidad y la ternura de la compasión de Jehová hacia su pueblo. Sin embargo, como veremos más adelante, “la tierna compasión de Dios” no se limitó únicamente a su pueblo escogido Israel, sino a toda la humanidad. (Lucas 1:78, 79)

Jehová:  “Padre de tiernas misericordias”

3 Jehová es el modelo perfecto de compasión; es el Padre de tiernas misericordias” y jamás es cruel. (Deuteronomio 32:4 ; Ezequiel 33:11; 2 Corintios 1:3; 1Juan 4:8) El conoce muy bien las dificultades a que nos enfrentamos sus siervos fieles. (Isaías 63:7-9) Dios no solo muestra compasión, sino que también nos enseña que debemos ser compasivos con nuestros semejantes. La regla de oro que nos suministró mediante Jesús es un recuerdo constante de que debemos dar a otros lo que deseamos para nosotros mismos. Y por supuesto, esta incluye la compasión. (Lucas 6:31)

4 Para el antiguo Israel promulgó leyes que denotaban la compasión hacia el prójimo. Por ejemplo; al hacer un préstamo, el israelita podía quedarse con una prenda de vestir como garantía. Pero al ponerse el sol cada día, hasta que recuperara su préstamo, la ley ordenaba que debía devolvérsela al deudor por si este la necesitaba para cubrirse durante la noches. (Lea Éxodo 22:26, 27) Igual que esta ley, tenemos otras que demuestran el intenso e individual interés misericordioso del Creador por todos aquellos que vivían dentro de los límites de su pueblo. Tomemos como muestra sus “tiernas misericordias” por otra clase de necesitados. Él sabía que un ciudadano podía verse sumido en la indigencia a causa de algún contratiempo. ¿Cómo debería tratársele? La nación recibió mandatos estrictos: “No debes endurecer tu corazón ni ser como un puño para con tu hermano pobre. Sin falta debes darle —y no debe ser mezquino tu corazón al darle—, porque a causa de esto Jehová tu Dios te bendecirá en todo hecho tuyo” (Deuteronomio 15:7, 10). También se le ordenó que no cosechara completamente los bordes de los campos, ni se volviera a recoger lo que hubiese quedado atrás, pues la rebusca sería para los más desfavorecidos (Levítico 23:22; Rut 2:2-7). Siempre que los israelitas guardaban aquellas disposiciones tan consideradas y compasivas, se veían libres de la necesidad de mendigar para comer. ¿Verdad que estas medidas reflejan la tierna compasión divina?

5 Los cristianos, no estamos obligados bajo la ley mosaica. Pero, del principio divino en el que se basaron estas leyes, concluimos que si un hermano necesita ayuda y podemos dársela, debemos hacerlo compasivamente. Eso mostrará que somos verdaderos siervos de Dios. (Lea Santiago 2:15, 16; compare con 1 Juan 3:17)

6 Jehová se compadeció de los israelitas incluso hasta cuando pecaron gravemente contra él. (Lea 2Crónicas 36:15) El “no desea que [nadie] sea destruido”. (2Pedro 3:9) Pero Dios tiene un límite hasta para su perfecta y tierna compasión. Como conoce el corazón de la humanidad, sabe hasta cuándo es prudente mostrar piedad por los que trasgreden sus leyes, mandatos, principios y normas. (1Samuel 16:7) Y no siempre muestra compasión a favor de pecadores. Cuando mandó al rey Saúl que matara a todos los amalequitas y a su animales, éste rebeldemente no escuchó su voz y perdonó tanto la vida del rey Agag como lo mejor de sus rebaños. Jehová había dicho mediante Samuel a Saúl:  “tienes que derribar a Amaleq y darlo por entero a la destrucción con todo cuanto tiene, y no debes tenerle compasión, y tienes que darles muerte, tanto a hombre como a mujer, a niño como a lactante, a toro como a oveja, a camello como a asno”. (1Samuel 15: 1, 3) Por consiguiente, Jehová no fue compasivo con el desobediente Saúl y lo rechazó como rey de Israel. (1Samuel 15: 9, 15) ¿Fue tan grave por parte de Saúl desobedecer a Jehová?

7 La historia muestra que los amalequitas habían resultado ser un enemigo odioso y persistentemente cruel contra el pueblo de Jehová, desde los tiempos del éxodo de los israelitas al salir de Egipto con Moisés. La Obra Perspicacia para Comprender las Escrituras, volumen 1 pag. 109; bajo el tema  Amaleq, amalequitas dice que «los amalequitas fueron “la primera de las naciones” que después del éxodo lanzó un ataque no provocado contra los israelitas. […] Como consecuencia, Jehová decretó su extinción final. (Nú 24:20; Éx 17:8-16; Dt 25:17-19.) Un año después, cuando los israelitas intentaron entrar en la Tierra Prometida, en contra de lo que había dicho Jehová, los amalequitas repelieron la agresión. (Nú 14:41-45.) Durante los días de los jueces, estos adversarios de Israel atacaron dos veces a los israelitas: una, en tiempos del rey Eglón de Moab (Jue 3:12, 13), y la otra, cuando los madianitas y los orientales saquearon la tierra de Israel por siete años, antes de que Gedeón, con sus 300 hombres, les infligiera una aplastante derrota. (Jue 6:1-3, 33; 7:12; 10:12.)» Sin lugar a dudas; estos adversarios del pueblo escogido de Jehová Dios, desde la perspectiva del juicio divino, merecían un fin sin compasión.

8 El anterior ejemplo ilustra perfectamente que es Jehová quien de veras está autocapacitado para juzgar y decidir a quién mostrar o no compasión. (Lamentaciones 2:17; Ezequiel 5:11) “Dios es un Juez justo”. (Salmo 7:11) Por lo que debemos ser obedientes a Él en todo para nuestro propio bien físico y espiritual eternos.

9 Por otra parte; la mayor muestra de compasión de Jehová hacia su pueblo escogido y por toda la humanidad fue enviar a su Hijo amado al mundo para que como sacrificio redentor entregara su vida perfecta y obtuviera salvación del pecado y la muerte para todos los que pusieran fe. (Leer Juan 3:16) Bajo inspiración, Zacarías, el sacerdote y padre de Juan el Bautista, al hablar de la asignación que le esperaba a su recién nacido hijo profetizó sobre él: “Mas en cuanto a ti, niñito, serás llamado profeta del Altísimo, porque irás por adelantado ante Jehová para alistarle sus caminos, para dar conocimiento de salvación a su pueblo por el perdón de sus pecados, debido a la tierna compasión de nuestro Dios. Con esta compasión nos visitará un amanecer desde lo alto, para dar luz a los que están sentados en oscuridad y en sombra de muerte, para dirigir nuestros pies prósperamente en el camino de la paz” (Lucas 1:76-79)

10 Jesucristo, debido a la tierna compasión de nuestro Dios”,  resultó ser ese amanecer desde lo alto, para dar luz a los que están sentados en oscuridad y en sombra de muerte, para dirigir nuestros pies prósperamente en el camino de la paz”. El inspirado apóstol Juan, al escribir el Evangelio que lleva su nombre dijo acerca de Cristo, nuestro señor: “La luz verdadera que da luz a toda clase de hombre estaba para venir al mundo. […] Vino a su propia casa, pero los suyos no lo recibieron. No obstante, a cuantos sí lo recibieron, a ellos les dio autoridad de llegar a ser hijos de Dios, porque ejercían fe en su nombre; y ellos nacieron, no de sangre, ni de voluntad carnal, ni de voluntad de varón, sino de Dios”. (Juan 1:9-13) Ahora bien: ¿Como manifestó Jesús en su vida terrestre la compasión de Dios?

Jesús el exacto reflejo compasivo de Dios

11 La Biblia afirma de Jesucristo que “él es la imagen del Dios invisible”. (Colosenses 1:15) En efecto, igual que los hijos suelen parecerse a sus padres de muchas maneras, este Hijo celestial de Dios también reflejó y refleja las cualidades y la personalidad de su Padre. Durante su ministerio terrestre Jesús demostró que como su Padre, podía leer los corazones de la gente. Y que es justo en imitación de Jehová Dios. (Juan 2:24, 25; 5:22; 2Timoteo 4:8) Para nada podemos olvidar que Jesús mismo aseguró que todo lo que hacía era debido a que tenía una unión especial con su Padre. Era Dios quien obraba mediante Jesús. El Hijo contaba y cuenta  absolutamente con el poder y el espíritu de su Padre para hacer todo lo que hizo en el pasado y hace en la actualidad. (Juan 14: 10, 11; compare con Hechos 2:22)

12 Al ser un exacto reflejo de Jehová en cuanto a sus cualidades y personalidad, Jesús, de hecho, es el mejor ejemplo de compasión que tenemos frente a Dios. En un memorable discurso que dio al principio de su ministerio terrestre dijo: ““Felices son los que tienen conciencia de su necesidad espiritual, puesto que a ellos pertenece el reino de los cielos. ”Felices son los que se lamentan, puesto que ellos serán consolados.”Felices son los de genio apacible, puesto que ellos heredarán la tierra.”Felices son los que tienen hambre y sed de justicia, puesto que ellos serán saciados. ”Felices son los misericordiosos, puesto que a ellos se les mostrará misericordia” (Mateo 5:3-7) El conocía de las necesidades espirituales de sus oyentes y por eso pronunciaba felices a quienes se daban cuenta de ello. Solo en estas cortas palabras Jesús llamó felices a “los que se lamentan”, “los que tienen hambre y sed de justicia” y a “los misericordiosos”. A todos estos les informó el resultado final que Dios les daría por llevar esa clase de vida espiritual: Serian “consolados”, serian “saciados”; “se les mostrar[ía] misericordia”. Todos ellos y cuantos vinieran a Jehová mediante Jesús,  en el futuro serian ayudados y aliviados de sus sufrimientos. En fin, recibirían las bendiciones correspondientes de la  tierna compasión de nuestro Dios”.

13 Debido a esta tierna cualidad divina, Jesús no dejó de mostrar compasión hablando del reino de Dios y ayudando a los que sufrían. Durante su vida ministerial en la tierra siempre quiso ayudar a la gente y se compadecía de ellas. (Mateo 9:36; Mateo 12: 9-14) Así, cuando se despedía de sus discípulos amados les dio orientación para que se extendieran proclamando por toda la tierra el mensaje del reino celestial de Dios diciéndoles: “Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo, enseñándoles a observar todas las cosas que yo les he mandado. Y, ¡miren!, estoy con ustedes todos los días hasta la conclusión del sistema de cosas””. (Mateo 28:19, 20; compárese con Hechos 1: 8) El conocía que la voluntad compasiva de Dios es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto de la verdad” (1 Timoteo 2:4)

14 Cuando meditamos profundamente cómo Jesús fue de compasivo con sus congéneres judíos, no existe mejor ejemplo que el que dio durante su dolorosa e ignominiosa muerte. El pueblo, convertido en una chusma liderada por sacerdotes y escribas, había pedido a gritos la muerte del Hijo de Dios en un madero de tormento. Después de recibir grandes, injustos y dolorosos maltratos físicos y mentales, Jesús fue colgado para recibir muerte en un madero junto con criminales pecadores. (Lucas 22:63; 23:1-32; Juan 19: 1, 16-18) ¿Cómo reaccionó Cristo ante sus crueles adversarios? Con una amorosa, humilde y misericordiosa compasión. Ya colgado y casi desfallecido dijo a su Padre en los cielos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Lucas 23:34) En efecto; Jesús pidió a Jehová Dios su Padre que tuviera compasión y perdonara a aquellos hombres culpables de sangre inocente. (Mateo 27:25) No se podía esperar menos de una persona tan tierna y compasiva como Jesucristo. ¿Somos nosotros compasivos tal como Jesús y Jehová Dios? ¿Qué significa la compasión cristiana?

‘Sean tiernamente compasivos’

15 El Hijo de Dios es un ejemplo que indiscutiblemente debemos imitar y seguir “con sumo cuidado y atención” en todo. (1Pedro 2:21) A los cristianos, las Santas Escrituras nos mandan a ser “tiernamente compasivos”. (Lea Efesios 4:32; 1Pedro 3:8) De hecho, la compasión para un cristiano debe ser como una hermosa vestimenta en todo momento. Pues Pablo escribe: “De consiguiente, como escogidos de Dios, santos y amados, vístanse de los tiernos cariños de la compasión“. (Colosenses 3:12) Como imitadores de Dios debemos ser amorosamente compasivos con quienes nos rodean. (Mateo 5:44-48; Efesios 5:1) Una manera es abriendo nuestro corazón de par en par (2Corintios 6:11-13). No reteniendo “el bien de aquellos a quienes se les debe”. (Proverbios 3:27, 28) Otra es escuchando con atención a quienes nos cuentan sus problemas (Santiago 1:19). Y preguntándonos: “Si yo estuviera en su lugar, ¿cómo me sentiría? ¿Qué necesitaría?” (1Pedro 3:8). (Vea La Atalaya 15 de febrero de 2015 pág. 5-9 “Seamos humildes y compasivos como Jesús”.) 

16 Entonces, al ser imperfectos y no poseer el poder de leer la mente de los demás, no podemos juzgar con exactitud a quiénes o no debemos mostrar compasión. La forma en que el discípulo cristiano Esteban actuó cuando estaba siendo apedreado por una turba de fanáticos judíos nos puede servir de guía en situaciones críticas. El no se puso a juzgarlos; sino que compasivamente oró a Dios que los perdonara. La Biblia muestra que justo antes de morir martirizado cruelmente dijo: “Jehová, no les imputes este pecado”. (Hechos 7:60) Tanto el ejemplo perfecto de Jesús como el de Esteban, dejan claramente establecido que, hasta aun cuando peligra nuestra vida, podemos y deberíamos mostrar compasión.

17 No obstante, la mejor muestra de compasión que podemos darle al prójimo es anunciándoles las buenas nuevas de salvación. Hablarles del reino de Dios en manos de Cristo como la única solución segura que eliminará todo el sufrimiento sobre la tierra. (Lea Daniel 2:44; 7:13, 14; Mateo 6:10) La compasión nos motivará a “habl[ar] confortadoramente a las almas abatidas” (1 Tesalonicenses 5:14). Levantando el ánimo de quienes están deprimidos. Diciéndoles cuánto nos preocupamos por ellos y felicitándolos sinceramente por las buenas cosas que hacen. También podemos recordarles que son muy valiosos para Jehová, pues fue él quien les dio la oportunidad de acercarse a su Hijo (Juan 6:44). Además, podemos asegurarles que Dios se interesa por todos los que están “quebrantados de corazón” y “aplastados en espíritu” (Salmo 34:18). Nuestras palabras de cariño pueden calmar el dolor de los que necesitan consuelo (Proverbios 16:24). Y ¿qué tal debe ser nuestra compasión con aquellos que siendo nuestros hermanos espirituales se envuelven en crasa conducta pecaminosa y no se arrepienten?

18 El cristiano debe de ser cuidadoso y mostrar fiel lealtad a Dios siendo siempre obediente a sus consejos, mandatos y principios bíblicos. No debemos confundir la compasión cristiana con sentimentalismos mundanos e impíos que “tornan la bondad inmerecida de nuestro Dios en una excusa para conducta relajada”. (Judas 4) Al contrario, los siervos de Dios, deben odiar “sin hipocresía” “lo que es malo”. (Salmo 97:10; Romanos 12:9) Como cristianos auténticos, no debemos ser partícipe con los pecadores impenitentes en la congregación. (1Corintios 5:11) Recordemos que quienes pecan deliberadamente contra Jehová dentro de la congregación y no se resuelven al arrepentimiento y el volverse, han escogido “los caminos de la muerte” y son por tanto expulsados de ella. (Proverbios 14:12) Sin embargo, eso no implica que dejemos de ser compasivos. Porque si deciden volver arrepentidos, tanto Jehová como Jesús están resueltos a compadecerse y recibirlos alegremente. (Lucas 15:1-7) ¿Y nosotros?

19 Los ancianos deben ser tiernos y compasivos con las ovejas de Jehová (Hechos 20:28, 29). Él les ha dado la responsabilidad de alimentarlas, animarlas y consolarlas (Isaías 32:1, 2; 1 Pedro 5:2-4). Los ancianos compasivos no tratan de controlar a los hermanos, no los presionan para que hagan más de lo que pueden hacer ni les imponen normas. Más bien, se esfuerzan para que los miembros de la congregación estén contentos, pues saben que el amor que sienten por Jehová los motivará a servirle con todo el corazón (Mateo 22:37). Estos pastores que en ocasiones actúan como jueces dentro de las congregaciones, en conformidad con el mandato de odiar “lo que es malo”, deben ser, a la vez que justos y amorosos, cuidadosos al expresar compasión con quienes violan las normas de Dios. La compasión cristiana, en el juicio, siempre se despliega bíblica y razonablemente de acuerdo con la actitud que muestra el pecador que ha incurrido en males crasos. No obstante, estos ancianos no pueden extender un perdón compasivo a quien no haya dado muestras de arrepentimiento. (Lea 1Corintios 5: 12, 13; compárese con 2Corintios 2:6, 7) Y el resto de la congregación ha de apoyar obedientemente el resultado final en cada caso, según se informe. (Hebreos 13:17)

20 Finalmente, la compasión, aunque es un bello y tierno sentimiento de amor y misericordia; no es, en ninguna manera, una excusa para un exceso desmedido de expresiones de amor que afloren o desemboquen en inmoralidad sexual. La Biblia aconseja y advierte: “Amortigüen, por lo tanto, los miembros de su cuerpo que están sobre la tierra en cuanto a fornicación, inmundicia, apetito sexual, deseo perjudicial y codicia, que es idolatría. Por causa de esas cosas viene la ira de Dios”. (Colosenses 3:5, 6)

21 Así pues, al ser compasivos con todos debemos reflejar una personalidad espiritual y moralmente acepta a Dios. (Lea Romanos 12:1, 2)


*A menos que se indique lo contrario las citas bíblicas son tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Edición de 1987

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Acerca de meschareth

Meschareth. Un simple ministro, de la “buenas nuevas”. Cree sinceramente en el mensaje bíblico y ha estudiado las escritura a la luz de diversos razonamientos. Reconoce las verdades explícitas e implícitas de la Biblia y tiene el deseo de compartirlas en este espacio. Su fe en las Escrituras lo ha llevado desde hace años a predicar sus creencias en asociación de millones de cristianos por todo el mundo bajo el liderazgo de Cristo como Testigo De Jehová. Si usted está interesado en la obra de los Testigos de Jehová en Cuba, le invito a que los contacte en: Ave. 15 No. 4608. Municipio Playa. Habana. También en las calles, Salones del Reino y/o lugares de reunión. Los testigos cristianos de Jehová estarán complacidos en ayudarle a conocer el Único Dios verdadero Jehová y a su Hijo Jesucristo y así poder disfrutar de una vida con propósito y esperanza.

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