¿Deben los cristianos observar “la Ley de Moisés”?

La pregunta del título de este articulo, no es una cuestión nueva en nuestros días. Tampoco lo fue en los siglos del renacimiento, el protestantismos y los tiempos de la gran efervescencia religiosa de Estados Unidos durante los siglos XVIII, XIX  y principios del XX e.c. Es más, en casi todas las épocas contemporáneas, han habido hombres sinceros que se han hecho esa misma pregunta. Y para ser justos, hasta en el principio del propio cristianismo de tiempos bíblicos, algunos mostraron sus dudas al respecto e insistieron que, por supuesto, el cristiano para ser salvo debía, además de la fe en Cristo Jesús, observar diligentemente como cada israelita la Ley de Moisés.1 Entonces la pregunta de este estudio nos lleva a la cuestión: ¿Qué dice la Biblia? ¿Continuaron con la observancia de la Ley mosaica los primeros cristianos de tiempos bíblicos? ¿Se dio mandato de que fuera observada, es decir obedecida por los cristianos?

Moisés sosteniendo las dos tablas de piedra que contenían los Diez Mandamientos. Imagen: jw.org

Moisés sosteniendo las dos tablas de piedra que contenían los Diez Mandamientos

“A menos que se circunciden conforme a la costumbre de Moisés, no pueden ser salvos””

En una ocasión, durante el siglo primero de esta era común (e.c), algunos discípulos cristianos, que anteriormente habían sido fariseos2, “se pusieron a enseñar a los hermanos: “A menos que se circunciden conforme a la costumbre de Moisés, no pueden ser salvos”” (Hechos 15:1)* Tal asunto al llegar a oídos de Pablo y de Bernabé no fue grato; ellos se negaban a enseñar que los hermanos debían circuncidarse “conforme a la costumbre de Moisés” para recibir la salvación de Dios. Y por esa razón, entre aquellos cristianos provenientes de “Judea” y el apóstol hubo una buena discusión, que finalmente fue llevada a delante de los apóstoles y ancianos en Jerusalén. (Hechos 15:2)

Hasta aquí, cabe preguntarse, ¿por qué Pablo y Bernabé no estuvieron de acuerdo con las enseñanzas de los hermanos que habían llegado de “Judea” a donde ellos estaban? Pablo y Bernabé se negaron a obligar a los hermanos de las naciones que no eran de ascendencia judía, a que se circuncidaran para recibir la salvación. ¿Estaban en un error? Hoy muchos responderían rápidamente y dirían NO. Y es verdad ellos no estaban en un error, supieron bajo la guía de Dios, desde el primer momento, que la circuncisión en la carne, “conforme a la costumbre de Moisés” había quedado atrás para el cristianismo. Pero para entonces, era algo que causaba novedad, intriga, duda y hasta conmoción entre los nuevos conversos. ¿Quiénes tenían la razón en el espíritu santo? Quizás esa fue una pregunta que dividió el espíritu de unidad en las congregaciones? Humildemente había que zanjar la situación y traer paz a las congregaciones. De modo que, la decisión descrita en Hechos 15: 2, fue la más sabia de todas. Y eso demostró que el pueblo cristiano de Dios desde sus inicios estaba organizado mundialmente. Tenían un cuerpo gobernante constituido por “los apóstoles y ancianos en Jerusalén” a los que bíblicamente se les respetaba y tomaba en cuenta por el beneficio de la verdad y la unidad de todos los hermanos.

Pero ¿qué pasó en Jerusalén? ¿Cómo se resolvió el problema? ¿Tendrían que circuncidarse “conforme a la costumbre de Moisés” los hermanos de las naciones (los gentiles)  y nuevos conversos para ser salvos? ¿Qué decisión se tomó? ¿La aprobó o no Dios, como para poder decir que finalmente aquella resolución fue Palabra de Dios y no de hombres?

Lo que viene a continuación del versículo 4 en el capítulo 15 del libro de los Hechos de los apóstoles, no solo es una respuesta de Dios, sino que es una magistral respuesta a muchas dudas que puedan surgir con respecto a la salvación de los cristianos. Muchos han llamado a este capítulo 15 de los Hechos, el “Gran Concilio  Apostólico”; y el único Concilio inspirado por Dios al que verdaderamente se debe la Iglesia Cristiana.

“Confiamos en ser salvados mediante la bondad inmerecida del Señor Jesús”

Después de que tanto Pablo y Bernabé como algunos de aquellos cristianos que insistían en circuncidar a los hermanos, llegaron a donde “los apóstoles y ancianos en Jerusalén” y fueron recibidos, contaron “las muchas cosas que Dios había hecho por medio de ellos” en las naciones no judías. (Hechos 15:3, 4) “Sin embargo,” – la Biblia dice que – “algunos de los de la secta de los fariseos que habían creído se levantaron de sus asientos y dijeron: “Es necesario circuncidarlos y ordenarles que observen la ley de Moisés””.(Hechos 15:5) De modo que, la cuestión se tornó más complicada que el motivo de aquella vista.

El apóstol había venido para buscar razón de que los cristianos NO debían circuncidarse, pero ahora, la llama del debate que se había prendido, se convertía en un tremendo fuego. Ya no era el asunto de la circuncisión “conforme a la costumbre de Moisés”, lo que necesitaba respuestas. Ahora la cuestión era si los hermanos tenían que observar toda “la ley de Moisés”. La afirmación “de los fariseos que habían creído” fue que era “necesario circuncidarlos y ordenarles que observen la ley de Moisés”. Note usted amigo lector: Todo los hermanos que llevaban la delantera en la iglesia primitiva del siglo I e.c., estaban ante una disyuntiva fenomenal. Una que sencilla y definitivamente influiría en el cauce del cristianismo. ¿Cuál sería la decisión final?

Se acababa de poner una ficha sobre la mesa con una tremenda complejidad:  Se estaba exigiendo que se ordenara a observar “la ley de Moisés” a toda la hermandad cristiana de entonces para que fueran salvos. La Biblia dice que “los apóstoles y los ancianos se reunieron para ver acerca de este asunto” (Hechos 15:6) El relato cuenta que después de mucha disputa, el apóstol Pedro, presente allí, dijo: “Varones, hermanos, bien saben ustedes que desde los primeros días Dios hizo de entre ustedes la selección de que, por mi boca, gente de las naciones oyera la palabra de las buenas nuevas y creyera; y Dios, que conoce el corazón, dio testimonio dándoles el espíritu santo, así como nos lo dio también a nosotros. Y no hizo ninguna distinción entre nosotros y ellos, sino que purificó los corazones de ellos por fe. Ahora, pues, ¿por qué están ustedes poniendo a Dios a una prueba, imponiendo sobre el cuello de los discípulos un yugo que ni nuestros antepasados ni nosotros fuimos capaces de cargar? Por el contrario, confiamos en ser salvados mediante la bondad inmerecida del Señor Jesús de la misma manera como esa gente también”. (Hechos 15:7-11)

Pedro mostró fuertes argumentos donde explicó como Dios había aceptado a hombres de las naciones que no observaban la Ley mosaica y los bendijo con “el espíritu santo”. Dejó ver que si ya Dios había perdonado a esas personas que eran ignorantes a la Ley, el tratar de imponérsela era poner a prueba a Dios. Y quizás el detalle más importante de las palabras del apóstol Pedro está cuando el mismo llama a la ley “un yugo que ni nuestros antepasados ni nosotros fuimos capaces de cargar”. O sea, la hace ver como algo de pesada carga. Y deja claro, que si ellos nacidos bajo ley no la habían podido “cargar”, es decir, cumplir, era contraproducente imponérsela “sobre el cuello de los discípulos” que jamás estuvieron obligados a ella. Era realmente un acto hipócrita y contrario a lo que Dios estaba haciendo. El efecto de sus palabras fueron un total silencio entre todo los que escuchaban dentro de aquel concilio; no hubo nadie más que disputara queriendo imponer el pesado “yugo” de “la ley de Moisés” a los hermanos y nuevos discípulos de cualquier parte.

Al parecer, había quedado claro que la salvación de cualquiera que pusiera fe en las buenas nuevas del reino de Dios y en Jesús como el Cristo, definitivamente no estaba ligada a la observancia  de una circuncisión ni de de ninguna ley entregada a Moisés y por las cuales el pueblo judío se guiaba  tanto en su vida secular como religiosa.

El relato que el médico Lucas3 nos entregó bajo inspiración divina no dejó lugar para las dudas posteriores. Veamos por qué.

“Es mi decisión el no perturbar a los de las naciones que están volviéndose a Dios”

En Hechos 15:12, “Bernabé y a Pablo” después que Pedro hubo terminado su discurso, también atestiguaron sobre “las muchas señales y portentos presagiosos que Dios había hecho mediante ellos entre las naciones”. Dejando en evidencia, que hasta en el caso de ellos, nunca Dios, para la salvación de los nuevos creyentes, pidió ni la circuncisión, ni la observancia de toda la ley mosaica. Y con estos comentarios, “los apóstoles y ancianos en Jerusalén” inmediatamente tuvieron suficiente evidencia para entender qué de verdad esperaba Dios de todos los cristianos. Uno de ellos, el discípulo “Santiago” (“Jacobo”) tomó la palabra y reflexionando sobre lo escuchado, dio a conocer por espíritu santo, el cumplimento de una profecía. El les “dijo: “Varones, hermanos, óiganme. Symeón [Pedro] ha contado cabalmente cómo Dios por primera vez dirigió su atención a las naciones para sacar de entre ellas un pueblo para su nombre. Y con esto convienen las palabras de los Profetas, así como está escrito: ‘Después de estas cosas volveré y reedificaré la cabaña de David que está caída; y reedificaré sus ruinas y la erigiré de nuevo, para que los que queden de los hombres busquen solícitamente a Jehová, junto con gente de todas las naciones, personas que son llamadas por mi nombre, dice Jehová, que está haciendo estas cosas, conocidas desde la antigüedad’” (Hechos 15:13-18)

Santiago, añadió, y aquí viene una de las razones importantes por lo que este concilio es y ha sido reconocido como aquel al cual todo cristiano verdadero se debe acoger. El les dijo: “Por lo tanto, es mi decisión el no perturbar a los de las naciones que están volviéndose a Dios, sino escribirles que se abstengan de las cosas contaminadas por los ídolos, y de la fornicación, y de lo estrangulado, y de la sangre. Porque desde tiempos antiguos Moisés ha tenido en ciudad tras ciudad quienes lo prediquen, porque es leído en voz alta en las sinagogas todos los sábados”. (Hechos 15:19-21)

Lentamente, querido lector, lea estas palabras bíblicas de Santiago. No dejaron razón alguna para querer creer que los cristianos deben de observar (obedecer) “la ley de Moisés”. El ordenó “no perturbar [“que no se inquiete’; RV60] a los de las naciones que están volviéndose a Dios”.  Santiago fue específico cuando llamó “perturbar” al intento de imponer “la ley de Moisés”. “Perturbar” es el equivalente a molestar, trastornar el orden y quitar la paz; y en este caso se trataba de la congregación cristiana. No se deseaba quitar la paz a los cristianos imponiéndoles una “carga”, es decir, ‘la ley de Moisés”. ¿Fue esta una decisión humana y arbitraria?

Esta no fue una decisión arbitraria. Sabemos que no fue así por el hecho de que estamos analizando esta información desde la Palabra de Dios. (2Timoteo 3:16) Además, el discípulo cristiano Santiago, especificó que era necesario escribirle a todo los hermanos “que se abstengan de las cosas contaminadas por los ídolos, y de la fornicación, y de lo estrangulado, y de la sangre”.  Estas sí eran cosas importantes para que el cristiano llevara una vida limpia y consagrada a Dios para salvación. Pero, en conformidad con las Escrituras respetó los escritos inspirados de Moisés (lo que incluye la ley) y dijo:  “Porque desde tiempos antiguos Moisés ha tenido en ciudad tras ciudad quienes lo prediquen, porque es leído en voz alta en las sinagogas todos los sábados”.  Y con esas palabras aclaró que los cristianos no estaban en contra de aquella ley y que se respetaba la conciencia de los judeocristianos, quienes a lo largo de los años habían escuchado la lectura “en voz alta [de los libros de Moisés que se realizaba] en las sinagogas todos los sábados”. Así, además, se cuidó la unidad de adoración cristiana entre los de origen judío y los provenientes del paganismo. Santiago no aborreció “la ley de Moisés”, pero no la impuso como observancia cristiana. ¿Fue ésta solamente la decisión de un simple hombre? No y veremos por qué.

El versículo 22 de Hechos 15 dice que después de haber escuchado a Santiago, la decisión final “pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, junto con toda la congregación”. Pero aun más, ellos decidieron escribir una carta y mandar a algunos hermanos a explicar por las congregaciones dicha resolución. ¿Que decía aquella carta?

“Porque al espíritu santo y a nosotros mismos”

El cuerpo gobernante en el primer siglo

“Los apóstoles y los ancianos” de Jerusalén decidieron bajo la guía del espíritu santo de Dios no imponer la observancia de “la ley de Moisés”

“Los apóstoles y los ancianos, hermanos, a los hermanos de Antioquía y Siria y Cilicia que son de las naciones: ¡Saludos! 24 Dado que hemos oído que algunos de entre nosotros los han perturbado con discursos, tratando de subvertir sus almas, aunque nosotros no les dimos instrucción alguna, 25 hemos llegado a un acuerdo unánime y nos ha parecido bien escoger a unos varones para enviarlos a ustedes junto con nuestros amados, Bernabé y Pablo, 26 hombres que han entregado sus almas por el nombre de nuestro Señor Jesucristo. 27 Por lo tanto estamos despachando a Judas y a Silas, para que ellos también de palabra informen acerca de las mismas cosas. 28 Porque al espíritu santo y a nosotros mismos nos ha parecido bien no añadirles ninguna otra carga, salvo estas cosas necesarias: 29 que sigan absteniéndose de cosas sacrificadas a ídolos, y de sangre, y de cosas estranguladas, y de fornicación. Si se guardan cuidadosamente de estas cosas, prosperarán. ¡Buena salud a ustedes!”. (Hechos 15:23-29)

Notemos algunos detalles específicos de la misiva:

Primero: Fue un total acuerdo entre todos los presentes. No existía dudas, después de horas de haber escuchado el testimonio y haber examinado las Escrituras, todos habían quedado convencidos de la resolución tomada con respecto a “la ley de Moisés”. (Leer vv.23, 25)

Segundo: Nunca había sido una enseñanza del cuerpo de apóstoles y ancianos de Jerusalén el ordenar a los cristianos que se circuncidaran y menos que se pusieran a observar “la ley de Moisés”.  Más bien, los creyentes judaizantes que quisieron imponer” la ley de Moisés” cayeron en un intento de quitar la paz a los hermanos y trastornar o perturbar a la congregación. (Leer v. 24)

Tercero: La decisión no solo fue simplemente un acuerdo de hombres capacitados y estudiosos de la Biblia. No, sino que fue una determinación inspirada por Dios. Mediante el “espíritu santo” de Dios ellos fueron guiados y llegaron a esa feliz conclusión.  (leer v. 28)

Cuarto: La reunión apostólica llevó a comparar “la ley de Moisés” con una “carga” pesada; un “yugo” que no debían de llevar los cristianos. (Leer v.28; compare con el v.10)

Y quinto: Si algo deberían obedecer los cristianos en beneficio de su salvación (v. 1); era pocas “cosas necesarias”. Seguir “absteniéndose de cosas sacrificadas a ídolos, y de sangre, y de cosas estranguladas, y de fornicación”.  Obedecer a este mandato les garantizaría prosperidad espiritual y “buena salud”. (Leer v. 29)  En realidad, todos allí quedaron confiados “en ser salvados mediante la bondad inmerecida del Señor Jesús” y no mediante la observancia de “la ley de Moisés”. (Hechos 15:11)

Dios mediante Cristo nos ha librado del “yugo” de la Ley

Jesús en el madero de tormento. jw.org

“Cristo es el fin de la Ley”

En conclusión; este capítulo 15 del libro de los Hechos de los apóstoles, el cual se enmarca durante el año 49 e.c.,  verifica que efectivamente, el pacto de la Ley mosaica, solo fue estipulado para la nación de Israel.  No fue ni con sus antepasados, ni con ninguna otra nación. (Leer Deuteronomio 5:1-4) Y no se extendía al cristianismo, tal como fue confirmado bajo la guía del “espíritu santo” de Dios a “los apóstoles y los ancianos” en Jerusalén. (Hechos 15 19, 28, 29)

Dos años después (probablemente entre el año 50 y 52 e.c), Pablo escribió a los cristianos gálatas: “Porque todos los que dependen de obras de ley están bajo maldición; porque está escrito: “Maldito es todo el que no continúa en todas las cosas escritas en el rollo de la Ley a fin de hacerlas”. Además, que por ley nadie es declarado justo para con Dios es evidente, porque “el justo vivirá a causa de la fe”. Ahora bien, la Ley no se adhiere a la fe, sino que “el que los hace vivirá por medio de ellos”. Cristo, por compra, nos libró de la maldición de la Ley, llegando a ser una maldición en lugar de nosotros, porque está escrito: “Maldito es todo aquel que es colgado en un madero”. (Gálatas 3:10-13)

Unos 7 años posteriores a los sucesos descritos en Hechos 15, cerca del año 56 e.c.,  el apóstol Pablo escribió su carta a los Romanos. Y en ella, en armonía extraordinaria con el acuerdo apostólico de Hechos 15, escribió: “Ahora hemos sido desobligados de la Ley, porque hemos muerto a aquello por lo cual se nos tenía sujetos, para que seamos esclavos en un sentido nuevo por el espíritu, y no en el sentido viejo por el código escrito”. (Romanos 7:6) Y añadió: “Cristo es el fin de la Ley, para que todo el que ejerza fe tenga justicia”. (Romanos 10:4)

A los hermanos de Éfeso cerca del año 60-61 e.c. dijo: “Estaban sin Dios en el mundo. Pero ahora, en unión con Cristo Jesús, ustedes los que en un tiempo estaban lejos han llegado a estar cerca por la sangre del Cristo. Porque él es nuestra paz, el que hizo de los dos grupos uno solo y destruyó el muro de en medio que los separaba. Por medio de su carne abolió la enemistad, la Ley de mandamientos que consistía en decretos, para crear de los dos pueblos en unión consigo mismo un solo hombre nuevo, y hacer la paz; y para reconciliar plenamente con Dios a ambos pueblos en un solo cuerpo mediante el madero de tormento, porque había matado la enemistad por medio de sí mismo”. (Efesios 2:12-16)

Y a los cristianos colosenses (59-61 e.c.) recordó: “Además, aunque estaban muertos en sus ofensas y en el estado incircunciso de su carne, Dios los vivificó junto con él. Bondadosamente nos perdonó todas nuestras ofensas y borró el documento manuscrito contra nosotros, que consistía en decretos y que estaba en oposición a nosotros; y Él lo ha quitado del camino clavándolo al madero de tormento.” (Colosenses 2:13, 14)

Estos pasajes, finalmente, confirman que el apóstol Pablo continuó enseñando la verdad trasmitida en el concilio apostólico del año 49 e.c según Hechos 15. Y que tal como entonces, había salido al frente contra enseñanzas contrarias al cristianismos, continuaba probando y evangelizando que la observancia de “la ley de Moisés” resultaba una “carga” o un “yugo” ineficaz para la salvación de los creyentes. No, los cristianos nunca hemos estado obligados a observar “la ley de Moisés”. Jehová Dios mediante Cristo nos ha librado de ese “yugo” que ni los antepasados israelitas fueron capaces de llevar.

Los cristianos verdaderos nos gozamos en la libertad que tenemos con respecto a esa Ley dentro del “nuevo pacto”. Vivimos bajo la “Ley del Cristo” (Gálatas 6:2); una ley no escrita “en tablas de piedra”, sino en las tablas de nuestros corazones. (2Corintios 3:3; compare con Jeremías 31:31-33) Entonces, teniendo ya la respuesta bíblica a la cuestión que da título a este tema; ¿qué hará usted? ¿Será humilde como todos aquellos hermanos del siglo primero que según Hechos 15 aceptaron que ya no estamos bajo la Ley? O ¿irá en contra del “espíritu santo” y de los apóstoles guardando una Ley que ya cumplió su objetivo y que solo puede ser una “carga” y un “yugo” pesado que no nos ayuda a la salvación? La decisión evidentemente es personal; es toda suya. Solo que debe tener en cuenta que Jehová Dios solo acepta una adoración pura; “con espíritu y con verdad”. (Juan 4:24)


1. Por Ley de Moisés o Ley mosaica nos estamos refiriendo a: La Ley de Dios dada a Israel mediante Moisés. Jehová le dio a Israel la Ley por medio de Moisés en el desierto de Sinaí. Cuando se inauguró el pacto de la Ley en el monte Horeb, hubo una impresionante demostración del poder de Jehová. (Éxodo 19:16-19; 20:18-21; Hebreos 12:18-21, 25, 26.) Se dio validez al pacto con la sangre de toros y cabras. El pueblo presentó ofrendas de comunión y escuchó la lectura del libro del pacto, después de lo cual concordaron en obedecer todo lo que Jehová había hablado. Muchas de las leyes patriarcales anteriores se incorporaron en la Ley dada por mediación de Moisés. (Éxodo 24:3-8; Hebreos 9:15-21; véase Pactos descritos en la Biblia.) Las Diez Palabras (Éxodo 34:28) o Diez Mandamientos constituían la parte básica de la Ley, pero estaban combinados con unas 600 leyes más, cuya observancia era de igual obligatoriedad para los israelitas. (Santiago 2:10.)

2. Fariseos: Importante secta religiosa del judaísmo que existía en el siglo I e.c. Según algunos eruditos, el término significa literalmente “separados; separatistas”, quizás debido a que evitaban la inmundicia ceremonial o se separaban de los gentiles. También se sabe, que por el exceso inflexible al querer observar la Ley de Moisés, hasta introdujeron reglas, normas y tradiciones humanas en su culto a Dios. Eran tan tendenciosos al aplicar esta Ley que la hacían gravosa para el pueblo, insistiendo en que se observase según sus conceptos y tradiciones. (Mateo 23:4)

3. El médico Lucas (Colosenses 4:14) fue el escritor inspirado del libro bíblico de los Hechos de los apóstoles. Hechos 1:1 dice: “El primer relato, oh Teófilo, lo compuse acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y también a enseñar”. Esta apertura coincide con la del evangelio que lleva su nombre. Las buenas nuevas según Lucas comienzan así: “Puesto que muchos han emprendido la recopilación de una declaración de los hechos que entre nosotros están plenamente acreditados, así como nos los entregaron los que desde el principio llegaron a ser testigos oculares y servidores del mensaje, yo también, porque he investigado todas las cosas desde el comienzo con exactitud, resolví escribírtelas en orden lógico, excelentísimo Teófilo“. (Lucas 1:1-3) Hechos 1:1 confirma que el evangelio según Lucas, fue su primer escrito dirigido a Teófilo”.  Ambos relatos tienen estilo y fraseología similares. El Fragmento de Muratori, de finales del siglo II e.c., también lo atribuye a Lucas. Escritores eclesiásticos del siglo II e.c., como Ireneo de Lyón, Clemente de Alejandría y Tertuliano de Cartago, atribuyen a Lucas la autoría de Hechos cuando citan de este libro.


*A menos que se indique lo contrario las citas bíblicas son tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Edición de 1987

Nota: En las citas biblicas escritas las negritas y cursivas son nuestras


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Meschareth. Un simple ministro, de la “buenas nuevas”. Cree sinceramente en el mensaje bíblico y ha estudiado las escritura a la luz de diversos razonamientos. Reconoce las verdades explícitas e implícitas de la Biblia y tiene el deseo de compartirlas en este espacio. Su fe en las Escrituras lo ha llevado desde hace años a predicar sus creencias en asociación de millones de cristianos por todo el mundo bajo el liderazgo de Cristo como Testigo De Jehová. Si usted está interesado en la obra de los Testigos de Jehová en Cuba, le invito a que los contacte en: Ave. 15 No. 4608. Municipio Playa. Habana. También en las calles, Salones del Reino y/o lugares de reunión. Los testigos cristianos de Jehová estarán complacidos en ayudarle a conocer el Único Dios verdadero Jehová y a su Hijo Jesucristo y así poder disfrutar de una vida con propósito y esperanza.
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32 Responses to ¿Deben los cristianos observar “la Ley de Moisés”?

  1. Personalmente, estimo como real que no estamos sujetos a la Ley ritual, pero sí a la moral…

    • meschareth says:

      Podrías argumentar tu respuesta. Por ejemplo, podrías decirnos, según por tus palabras qué es “la ley ritual” y cual es “la moral”. ¿Cuál es la ley de Moisés; o Ley dada a Moisés, también llamada ley mosaica? Si hablas de esta Ley ¿dónde está dividida en “ritual” y “moral”?

      Saludos

    • eldefensor says:

      Saludos a todos.

      Pienso que este es un excelente artículo. Y demuestra amplia y verazmente a través de un solo capítulo de la Biblia (¡y qué capitulo!) que los cristianos estamos totalmente desobligados de “la ley de Moisés” (completa, sin división).

      • meschareth says:

        Así mismo es hno. el defensor. Hechos 15 es una verdadera luz para todos los cristianos que buscan discernir este asunto con completa humildad.

        Saludos hermano.

        • eldefensor says:

          Pero es que no es solo este asunto en el que queda claro que los cristianos están totalmente desobligados de la Ley mosaica. (Y no quiero apartarme del tema que esta my bueno y bien logrado) Sino que Hechos 15, enseña sobre la unidad cristiana en el siglo primero. Muestra que había un cuerpo gobernante que organizaba y coordinaba la obra cristiana. Pero que además era responsable de la enseñanza a nivel mundial. Hechos 15, muestra organización dentro del pueblo cristiano y escogido de Dios.

  2. Ah! sencillo me refiero a la moral a por ej: Mentir, Matar, Envidiar, etc…
    es que está a tu decisión seguirla o no(no estás obligado)… solo que claro a un Cristiano no le agrada romperla en cuanto a moral se trata… ahora me refiero a que no estamos sujetos a la ley de Moisés(Ritual) que si era obligatoria cumplir para salvarse… en eso es donde “coloco” la diferencia…

    • meschareth says:

      Ahora se entiende su punto. Para ver si nos queda claro. Para usted la ley moral es la de nuestra conciencia que naturalmente nos guía y nos muestra lo bueno o lo molo. Y por otro lado la ley ritual es la ley de Moisés. ¿Es eso lo que usted desea trasmitirnos?

        • meschareth says:

          Pudiera aclararnos ese 0.1% si no es mucha molestia.

          • jejeje claro… no puedo ser absoluto con un conocimiento imperfecto por eso tengo por costumbre no mencionar el 100% en estos temas…..

            • meschareth says:

              Ok. ¿Pero cuál es el “conocimiento” que usted llama “imperfecto”?

            • Seraph OathKeeper Al conocimiento humano…. no es 100% cierto… siempre hay un márgen de error
              meschareth-¿como cuál?
              Seraph OathKeeper No lo sé, no debo ser tan absoluto
              meschareth-¿y por qué no sabes?
              Seraph OathKeeper porque como bien dije anteriormente todos tenemos un conocimiento imprefecto….
              meschareth-¿n(n+1)?
              Seraph OathKeeper

              Saludos y Ósculo Santo a todos!

              • meschareth says:

                @Seraph OathKeeper pero ¿de qué se trata ese dialogo que usted ha escrito? Aquí se respeta las opiniones de todos siempre que no sean burlescas o falten el respeto. Nada más tenía que dar esta respuesta: “Al conocimiento humano…. no es 100% cierto… siempre hay un margen de error”

                Lo demás está por gusto.

                Sin embargo esto no es imperfecto:

                (Hechos 15:10, 11) “Ahora, pues, ¿por qué están ustedes poniendo a Dios a una prueba, imponiendo sobre el cuello de los discípulos un yugo [“la ley de Moisés”] que ni nuestros antepasados ni nosotros fuimos capaces de cargar?  Por el contrario, confiamos en ser salvados mediante la bondad inmerecida del Señor Jesús de la misma manera como esa gente también”.

                Ni tampoco esto: (Hechos 15:19) “Es mi decisión el no perturbar [mandar a guardar “la ley de Moisés”] a los de las naciones que están volviéndose a Dios”

                Ni esto:

                “Maldito es todo el que no continúa en todas las cosas escritas en el rollo de la Ley a fin de hacerlas”. Además, que por ley nadie es declarado justo para con Dios es evidente, porque “el justo vivirá a causa de la fe”. Ahora bien, la Ley no se adhiere a la fe, sino que “el que los hace vivirá por medio de ellos”. Cristo, por compra, nos libró de la maldición de la Ley, llegando a ser una maldición en lugar de nosotros, porque está escrito: “Maldito es todo aquel que es colgado en un madero”. (Gálatas 3:10-13)

                O esto:

                “Ahora hemos sido desobligados de la Ley, porque hemos muerto a aquello por lo cual se nos tenía sujetos, para que seamos esclavos en un sentido nuevo por el espíritu, y no en el sentido viejo por el código escrito”. (Romanos 7:6) Y añadió: Cristo es el fin de la Ley, para que todo el que ejerza fe tenga justicia”. (Romanos 10:4)

                “Estaban sin Dios en el mundo. Pero ahora, en unión con Cristo Jesús, ustedes los que en un tiempo estaban lejos han llegado a estar cerca por la sangre del Cristo. Porque él es nuestra paz, el que hizo de los dos grupos uno solo y destruyó el muro de en medio que los separaba. Por medio de su carne abolió la enemistad, la Ley de mandamientos que consistía en decretos, para crear de los dos pueblos en unión consigo mismo un solo hombre nuevo, y hacer la paz; y para reconciliar plenamente con Dios a ambos pueblos en un solo cuerpo mediante el madero de tormento, porque había matado la enemistad por medio de sí mismo”. (Efesios 2:12-16)

                “Además, aunque estaban muertos en sus ofensas y en el estado incircunciso de su carne, Dios los vivificó junto con él. Bondadosamente nos perdonó todas nuestras ofensas y borró el documento manuscrito contra nosotros, que consistía en decretos y que estaba en oposición a nosotros; y Él lo ha quitado del camino clavándolo al madero de tormento.” (Colosenses 2:13, 14)

                Saludos amigos.

                • y estoy de acuerdo contigo… me refería con ese diálogo a que nunca íbamos a terminar de preguntar y responder solo eso….. en fin una tormenta en una taza de café….

                  • meschareth says:

                    Entonces estás de acuerdo con el artículo y eso nos llena de gozo.

                    Saber que Dios ha permitido que tu corazón y mente estén alumbrados por su palabra en este asunto nos llena de abundante gozo. Con eso, a nosotros nos basta en su caso. Porque somos solo “colaboradores de Dios” en esta misión de anunciar las buenas nuevas del reino de Dios. (Leer 1 Corintios 3:9)

                    Saludos

                    • eldefensor says:

                      Pues a mi también me llena de gozo hnos. de NuevoMundo que el tema tratado haya sido asimilado y entendido por Seraph OathKeeper. ¡Qué bueno! ¡Gloria a Jehová Dios mediante Jesucristo nuestro Señor!

                      Saludos para @Seraph OathKeeper

    • eldefensor says:

      Pienso que tu definición es acertada si es como entienden los hermanos de NuevoMundo. Pero hay que ser cuidadoso al explicar las cosas para que no se presten a confusión. Porque por ejemplo los amigos adventista dividen a la propia ley de Moisés en ley moral y ley ritual o ceremonial.

      Creo, me parece, que es necesario dejar ese asunto mejor explicado.

      Saludos

  3. alianjesus says:

    Jesucristo fue el único que cumplió los X mandamientos desde la Cuna hasta la tumba 🙂

    Gloria a Dios 🙂 Jesús cumplió perfectamente la ley que me acusaba :), ahora soy libre de la ley :), ya no tengo que cumplir la ley para ser

  4. omega says:

    No aguanto tanta falta de respeto e hipocresía, la verdad que ustedes son lo máximo, no se dan cuenta de que están guerreando contra Dios.

    Pregunto:
    Ustedes adoran a Zeus, San Lázaro o la famosa Virgen de la Caridad (Éxodo 20:3)
    Que me dice de las estampas, las tienen en las carteras, pulsas y los ídolos que cuelgan en las cadenas alrededor de su cuello (Éxodo 20:4).
    Cuantos hacen fiesta en el nombre de Dios y bromean sobre que significa (Éxodo 20:7)

    ¿Ustedes no guardan el sábado porque les es molesto o de verdad creen que la ley de dios está eliminada?
    LBLA
    Éxodo 20:8-11

    [Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, mas el séptimo día es día de reposo para el SEÑOR tu Dios; no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está contigo. Porque en seis días hizo el SEÑOR los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, el SEÑOR bendijo el día de reposo y lo santificó.]

    Cuantos son unos asesinos, quienes son los que se intercambian las parejas en el salón de reuniones (iglesias), cuales son los que viven robándose las cosas, diciendo mentiras a todo momento y para terminar se les salen los ojos con las posesiones de sus vecinos (Éxodo 20:13-17)

    1Juann 5:3
    Porque este es el amor de Dios: que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos.

    PD: Este comentario generaliza a todos los que abogan por eliminar la ley de Dios.

    • Jesús no descartó la ley de Moisés, de hecho la cumplió enteramente…. solo que estamos bajo la gracia no la ley, lee el mandamiento de Jesús en Marcos 12:30-31
      Shalom & Wisdom from the Almighty Creator

  5. Omega says:

    @Seraph OathKeeper lee nuevamente el artículo, no se está hablando de ley moral o ceremonial, se habla de toda la ley

    Para TJ y seguidores de la No Ley
    Ya que estamos desobligados de la ley que es lo que los hermanos TJ consideran pecado (1Juan 3:4), para que tanto comité judicial; si no hay ley a quien juzgan ustedes. Sobre la base de “trasgresión a que” hacen expulsiones y censuras. Eso es una contradicción.
    En los 10 mandamientos Dios hace peticiones a su pueblo y no hay ley mas justa que esta, si se cumpliera no estaríamos debatiendo estos asuntos ni orando para que llegue el glorioso día de la venida de Jesús.
    Hermanos entiendan, analícenlo a la luz de la escritura sin ley, no hay condenación de pecados (Romanos 5:13), ustedes están defendiendo lo que creen correcto, pero mírenlo desde el punto de vista de Dios.

    LBLA
    Proverbios 14:12; 16:25 Hay camino que al hombre le parece derecho, pero al final, es camino de muerte.
    Isaías 55:8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos–declara el SEÑOR.
    Ezequiel 18:28-30 Porque consideró y se apartó de todas las transgresiones que había cometido, ciertamente vivirá, no morirá. Pero la casa de Israel dice: “El camino del Señor no es recto.” ¿No son rectos mis caminos, oh casa de Israel? ¿No son vuestros caminos los que no son rectos? Por tanto, os juzgaré, a cada uno conforme a su conducta, oh casa de Israel–declara el Señor DIOS–. Arrepentíos y apartaos de todas vuestras transgresiones, para que la iniquidad no os sea piedra de tropiezo.

  6. meschareth says:

    El título de este artículo es ¿Deben los cristianos observar “la Ley de Moisés”? Y todo su contexto se refiere a pruebas convincentes de que el cristianismo bíblico no está bajo la Ley que Dios entregó a Israel mediante Moisés (“la Ley de Moisés”).

    En la Biblia: ¿Que es la ley de Dios? Si usted toma todas las leyes que Dios ha entregado a lo largo de la creación humana, tiene un conjunto de normas y estatutos, como mandamientos (mandatos) que Jehová Dios entregó desde Adán y Eva hasta el cristianismo bíblico. Y como proviene de Dios, por lo tanto son ‘ley de Dios”. Sin embargo, este artículo no se centra en todas esas leyes, sino en las que Dios entrego mediante Moisés a la nación de Israel particularmente.

    Todo lo que en la Biblia puede llamarse ley de Dios, hoy no se observa totalmente por ninguna denominación religiosa llamada cristiana. ¿La razón? Muy sencilla. Al estudiar la Biblia, el cristiano se da cuenta, que gracias Dios mismo mediante Jesucristo, no estamos obligados a obedecer cada una de esas leyes. Pero los cristianos tampoco estamos sin leyes o sin estatutos, normas y mandatos.

    Por ejemplo: Para Adán y Eva, era una ley o un mandato reproducirse y hacerse muchos. Sin embargo, ninguna institución religiosa insiste mandato divino sobre sus feligreses para que se procreen una y otra vez. Ni van en contra de quienes no desean tener hijos.

    Durante la era patriarcal e incluso bajo la Ley que Dios entregó a Moisés, se ordenaba y era obligatorio el matrimonio de cuñado o levirato allí donde fuera necesario. En cambio hoy esa ley de Dios no está vigente en el cristianismo bíblico. Por otra parte, un hombre casado que su esposa no le diera hijos, podía por ley casarse con otra para obtenerlos. Eso tampoco es ordenado por Cristo para sus discípulos.

    Por otra parte, el apóstol Pablo habla de la lucha que sostiene el cristiano al verse influido por dos factores: por un lado, la “ley de Dios” —o la “ley de ese espíritu que da vida”—, y por otro, la “ley del pecado” —o la “ley del pecado y de la muerte”—. Por tanto, Pablo hace evidente, que existe una “ley de Dios” la cual todos los cristianos debemos observar y por la cual debemos dejarnos guiar. Pablo describe el conflicto diciendo que la carne caída, infectada con el pecado, está esclavizada a la “ley del pecado”. “El tener la mente puesta en la carne significa muerte”, pero “Dios, al enviar a su propio Hijo en la semejanza de carne pecaminosa y tocante al pecado, condenó al pecado en la carne”. Gracias a la ayuda del espíritu de Dios, el cristiano puede ganar la pelea, ejerciendo fe en Cristo, dando muerte a las prácticas del cuerpo y viviendo en armonía con la dirección del espíritu. Con este proceder conseguirá la vida. (Romanos 7:21–8:13)

    • Omega says:

      Solo puedo exhortarte a estudiar y que no te dejes confundir (2 Corintios 4:4)
      Dios nos muestra el camino, sin embargo es elección nuestra transitarlo

    • Hola!!! DLBs!!!!
      Los Amo en Cristo mis Hermanos de la Fe!!!!
      Qué la paz del Todopoderoso los güarde!!!

      PD: recuerden enfocar sus luchas, a quién y porqué son las interrogantes principales antes de comenzar un debate OK!!

      Shalom & Wisdom from the Almighty Creator!

      • meschareth says:

        Gracias por su comentario.

        No entendemos el mensaje de su PD

        Saludos

        • Hola DTB!! @Meschareth….
          En serio…. ..
          Solo me refería a que no debemos de debatir tanto en un tema que al final no será de edificante el resultado…. mejor que nos enfoquemos en prepararnos, evangelizar y predicar el evangelio a toda criatura!!
          Un buen comienzo sería el inicio de una campaña contra el Aborto inducido (provocado) que al parecer muchas iglesias están mudas en este tema…

          Shalom & Wisdom from The Almighty Creator

  7. labuenasemilla says:

    Muy pero muy buen artículo, no puede nadie negar que estudios profundos como estos son importantes, ya le escribía yo por correo diciendole que era un muy buen blog el suyo, claro que lamentablemente no puedo estar de acuerdo con usted en todo, pero como es una persona tan cordial creo que sería genial e importante intercambiemos algunas palabras: Por ejemplo:
    1- Como cristiano comprendo que no somos salvos por la ley, sino por el sacrificio de jesús en la cruz que nos da la salvación como un don inmerecido, como un regalo, pero, la ley no ha dejado de estar presente.
    2- Si dices que no hay ley, entonces afirmas que no hay pecado, porque es la ley la que muestra el pecado.
    3- Si dices que no hay pecado entonces ¿de qué me va a salvar Cristo porque sino he pecado no he de morir?

    ¿te das cuentas de las contradicciones que aparecen cuando decimos que Cristo es el fin de la ley?, te invito a que leas este tema

    • meschareth says:

      Hemos estado visitando su blog y encontramos un buen intercambio de planteamientos suyos y del hermano @eldefensor. Quisiéramos aludir a uno de ellos, donde usted le preguntó al hermano @eldefensor algo muy parecido a estas preguntas que hace hoy aquí.

      Usted le hizo tres (3) en su comentario:

      Aquí traigo la número 2: “2- Si todas las leyes que Dios mandó a Israel como pueblo con la muerte de Cristo ya no son necesarias ¿entonces ya podemos mentir, ya podemos matar, ya podemos violar cualquiera de los 10 mandamientos? porque si la muerte de Cristo y la existencia de la gracia me autoriza a violar un mandamiento como el sábado por ejemplo (los cuales ustedes tampoco aceptan) la misma gracias y la misma muerte de Cristo me da autoridad para tampoco cumplir los otros. ¿podrías explicarme eso?”

      El hno. @eldefensor le respondió:

      “El hecho que Jehová sustituyera el viejo pacto de la Ley mosaica por el nuevo pacto bajo la ley del Cristo, no nos deja sin leyes, normas o principios que obedecer. Muchos de ellos usted los lee a diario en la Biblia.

      Por ejemplo, se nos recuerda que quienes practican el pecado no heredaran el reino de Dios. (1Corintios 6: 9, 10; Efesios 5:3-5; Gálatas 5:19-21) también se nos manda a cultivar el fruto del espíritu santo de Dios. (Gálatas 5:22-25)

      E incluso, bajo el nuevo pacto mediante Cristo Jesús, tenemos nuevos mandamientos. Todos los cristianos debemos predicar y hacer discípulos. (Mateo 28:19, 20) Ya no se nos permite la poligamia ni el concubinato como sucedía bajo la Ley mosaica. (Deuteronomio 21: 15) Es más; se prohíbe estas prácticas y hasta el divorcio que no sea por causa de fornicación(adulterio). Jehová mediante Jesús restituye la monogamia tal como era su propósito original. (Mateo 5:31; 19:4-9; Marcos 10:2-12; compare con Génesis 2:24)Se prohibió hasta el derecho a la venganza por juicio. (Éxodo 21:24; Deuteronomio 19:21; Mateo 5:38; compare con Romanos 12;17)

      Hay muchos más mandatos, mucho más normas y principios que los cristianos han de obedecer, y sin embargo no están obligados a observar la Ley dada mediante Moisés.

      En el capítulo 15 del libro de los Hechos de apóstoles, se dio mandatos específicos de no molestar a los cristianos imponiéndole el yugo o carga del pacto de la Ley mosaica y además, se dio otros mandatos específicos que todo cristiano estaba obligado a obedecer. (Vea Hechos 15:28, 29)”

      Esa también es nuestra respuesta.

      Un Saludo muy cordial y amigo

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