“Entrena al muchacho conforme al camino para él”

“Entrena al muchacho conforme al camino para él; aun cuando se haga viejo no se desviará de él.” (Proverbios 22:6)

Un amoroso matrimonio espera un hijo. Al nacer, según sus costumbres, se lo presentan al Creador cumpliendo la Ley que les exigía como adoradores hacer conforme al nacimiento. Durante el tiempo de la crianza, le protegen de peligros, lo alimentan, le visten y principalmente, le educan en la fe que ellos profesan;  en las normas y principios de la Ley de su Dios. No dejan de ir a las convocaciones santas de adoración anuales. Y el muchacho se hace un adolescente, sabio, trabajador y fuerte. Se va convirtiendo en un fiel adorador del Dios de sus padres. Al hacerse un hombre, su carácter ya está definido, su fe es como un gran escudo y su palabra como una espada larga de doble filo. En su pueblo todos le conocen. Es evidente, que los padres han hecho un buen trabajo.

Muchas de las ilustraciones de Jesús reflejan la educación que recibió de José y María. Ilustración de la página 14. La Atalaya 1/5/14

Jesús recibió de José y María la mejor educación de la vida. ¿Se la está dando usted también con sus hijos?

Seguramente que usted amigo lector, ya se imagina de quienes estoy hablando. En esas cortas oraciones, he narrado, cómo José y María hicieron al nacer Jesús. No hay dudas que ellos amaban la Ley de Jehová y amaban a Jesús; ellos querían que su hijo también amara la Ley de Dios y viviera como un hombre de Dios. (Deuteronomio 6:4-8) Y realmente, Cristo en la carne, amó intensamente a Su Padre y a su Ley. (Salmo 40:8; 119:97; Juan 6:38) Aunque la responsabilidad dada por el Creador y Padre de Jesús fue inmensa (criar desde un bebé indefenso al Hijo de Dios), ellos, María y José,  cumplieron a cabalidad con aquel privilegio y no fallaron en nada. Demostraron que eran verdaderos Testigos de Jehová. (Isaías 43:10) Realmente siguieron al pie de la letra el consejo divino: “Entrena al muchacho conforme al camino para él; aun cuando se haga viejo no se desviará de él”. (Proverbios 22:6)

Durante su vida en la tierra, Jesús demostró ser un verdadero adorador de Dios a todo tiempo. En momentos cuando debía descansar y alimentarse con el fin de reponer fuerzas; una de sus reflexiones más impresionante fue: ““Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra.” (Juan 4:34) El Hijo de Dios demostró no solo que amaba a su Padre y su Palabra escrita. Dio evidencias, además, de haber tenido una buena educación bajo la tutela de María y José. Este punto es demostrable, aun más, cuando leemos textos bíblicos en los que Cristo cita las Escrituras diciendo: “Está escrito” o “Dicho está” (Leer algunos ejemplos: Mateo 11:10; 21:13; 26:24,31; Lucas 4:4, 8, 12)  El hecho de que Jesús recibió la mejor educación de todas durante su infancia y juventud con la crianza de sus padres queda vehemente demostrado, cuando después de bautizarse viene a Nazaret a su ciudad, “donde había sido criado”. Leamos qué pasó según las Escrituras:

“Y vino a Nazaret, donde había sido criado; y, según su costumbre en día de sábado, entró en la sinagoga, y se puso de pie para leer. De modo que se le dio el rollo del profeta Isaías, y abrió el rollo y halló el lugar donde estaba escrito:” (Lucas 4:16, 17)

Se ha puesto en cursivas las ideas que deseamos que usted reconozca sobre Jesús y la crianza educativa que recibió de sus padres carnales. Jesús tenía la “costumbre” de ir a las reuniones de su sinagoga. No hay forma de imaginarse a Jesús de Nazaret dejando de ir a las reuniones espirituales de su comunidad. Este primer detalle descubre que sus padres eran espirituales, temerosos de Jehová. Veían sus asistencia a la sinagoga como algo de suma importancia que debía ser una “costumbre” que inculcar en su hijo y, Jesús creció de esta manera. Ahora note el segundo detalle, uno importantísimo:“Se le dio el rollo del profeta Isaías, […] y halló el lugar donde estaba escrito:”  Cuando Jesús fue a leer del libro profético de Isaías, supo encontrar hábilmente, con evidente practica, el lugar que deseaba leer. Los rollos de entonces no eran como los libros de ahora. Ni como la Biblia de ahora, que tiene número de páginas, nombre de los libros, numero de los capítulos y de los versículos y hasta concordancias. Es claro que el hombre Jesús, había recibido una buena educación familiar y un buen entrenamiento en el uso de la Palabra de Dios por parte de sus padres. Si Cristo fue elegido en aquella ocasión para leer, demostró que era reconocido como uno que leía bien y manejaba bien la Palabra de Dios.

Verdaderamente, no existe ninguna duda de que Jesús tuvo unos padres encomiables, que supieron darle la mejor de las crianzas. Que deseaban para su hijo un futuro feliz y prospero. Que tuvieron sumo cuidado en educarle y entrenarle, para que fuera en su vida terrenal, un adorador digno de Jehová que ‘manejaba las Escrituras correctamente’. Un hombre ‘enteramente competente y completamente equipado para toda buena obra’. (2 Timoteo 2:15; 3:16) Pero, ¿y usted padre cristiano? ¿Qué está haciendo por el futuro de sus hijos?

EL SECRETO DE LA FELICIDAD FAMILIAR|ww.jw.orgExisten muchos ejemplos bíblicos en los que cada padre puede mirar para buscar guía y dirección a la hora de educar a sus hijos. Es verdad, que las circunstancias no son iguales, ni que vivimos en los tiempos de la Biblia. No obstante, Jehová espera de usted lo mismo que esperó de aquellos padres fieles. Dios, no es injusto para pedirle algo imposible. El sabe que usted sí puede hacerlo. Su mandamiento es: “Padres, no estén irritando a sus hijos, sino sigan criándolos en la disciplina y regulación mental de Jehová.” (Efesios 6:4; compárese con Colosenses 3:21) El espera que usted siga el mismo consejo de Proverbios 22:6.

Estudie y ponga en práctica las Escrituras primero usted mismo. Luego compártalas con sus hijos una y otra vez hasta que queden grabadas en el corazón de su prole mediante palabras y ejemplo. No se canse. Recuerde que está haciendo una obra salvadora para su propia familia. No pierda las esperanzas cuando parezca que no resulta. Sea amoroso y comprensivo, listo para escuchar y perdonar cuando sea necesario. (Santiago 1:19) Imite a Jesús quien fue muy cariñoso y atento con aquellos que realmente amaba. (Leer Juan 15:9) También disciplínelos, siempre que sea necesario y en el momento oportuno. (Proverbios 22:15) Por ejemplo, Cristo dijo en una ocasión: “A quienes les tengo cariño los censuro y los disciplino” (Revelación [Apocalipsis] 3:19) No decline de decirle a sus hijos que los quiere. Béselos y abrácelos. Hable con ellos, coma con ellos, juegue con ellos. Una educación bíblica hecha desde el corazón hacia el corazón nunca fallará, en el momento que menos lo imagine, dará el resultado esperado. (Eclesiastés 11:6)

Un padre con su familia estuiando la Palabra de Dios una excelente forma de ser rico en sentido espiritual. Ilustración del folleto: Su familia puede ser feliz.

Tiene a su alcance, en la Biblia, el mejor ejemplo de padres a imitar: Los padres humanos de Cristo Jesús. Y tiene el propio ejemplo de  Jesús; quien por su integridad a Dios después de morir fiel y ser resucitado, llegó a ser absolutamente, en lugar de Adán, el “Padre Eterno” de la humanidad para sacarla del pecado y reconciliarla con el Creador. (Isaías 96; 1 Corintios 15:22) Pero mejor aun, tiene a Jehová Dios; el más amoroso Padres de todos. (1 Juan 4:8) El nunca se ha descorazonado, en su gran paciencia y amor ha esperado por cada uno de nosotros, diariamente nos educa y alimenta de su Palabra. Nos exige, pero también nos perdona cuando mostramos arrepentimiento. No nos obliga, pero sí nos dice qué es lo mejor para nosotros y por qué debemos hacerlo o escogerlo. Quiere que nos vaya bien por toda la eternidad. El dijo hace mucho tiempo a sus hijos israelitas cuando eran pueblo escogido:

“De veras tomo los cielos y la tierra como testigos contra ustedes hoy, de que he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la invocación de mal; y tienes que escoger la vida a fin de que te mantengas vivo, tú y tu prole, amando a Jehová tu Dios, escuchando su voz y adhiriéndote a él; porque él es tu vida y la longitud de tus días, para que mores sobre el suelo que Jehová juró a tus antepasados Abrahán, Isaac y Jacob que les daría”.” (Deuteronomio 30:19, 20)

¿Está usted haciendo con sus hijos  igual que Jehová hizo con su Pueblo en el pasado y hace ahora con nosotros mediante Cristo Jesús? Recuerde:  Jehová espera que usted siga el mismo principio de Proverbios 22:6.


*A menos que se indique lo contrario las citas bíblicas son tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Edición de 1987

About meschareth

Meschareth. Un simple ministro, de la “buenas nuevas”. Cree sinceramente en el mensaje bíblico y ha estudiado las escritura a la luz de diversos razonamientos. Reconoce las verdades explícitas e implícitas de la Biblia y tiene el deseo de compartirlas en este espacio. Su fe en las Escrituras lo ha llevado desde hace años a predicar sus creencias en asociación de millones de cristianos por todo el mundo bajo el liderazgo de Cristo como Testigo De Jehová.
Si usted está interesado en la obra de los Testigos de Jehová en Cuba, le invito a que los contacte en: Ave. 15 No. 4608. Municipio Playa. Habana. También en las calles, Salones del Reino y/o lugares de reunión. Los testigos cristianos de Jehová estarán complacidos en ayudarle a conocer el Único Dios verdadero Jehová y a su Hijo Jesucristo y así poder disfrutar de una vida con propósito y esperanza.

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