Los “amigos” de Cristo y las festividades paganas

¿Medita usted en la relación de amistad que Jesús tenia con sus discípulos y en como se relacionaba con la gente?

¿Medita usted en la relación de amistad que Jesús tenia con sus discípulos y en como se relacionaba con la gente?

“Ustedes son mis amigos si hacen lo que les mando.” (Juan 15:14).*

¡Ser amigo de Jesús, qué gran privilegio! Pues eso también significa llegar a ser amigo de Dios, tal como lo fue Abrahán. Jehová llamo así a este siervo suyo: “Abrahán, mi amigo”. (Isaías 41:8.) Sí, amigo del único Dios verdadero y Todopoderoso Jehová. (Éxodo 6:3; Juan 17:3.) La amistad que tanto Cristo como Jehová nos brindan es infinita, puede ser para toda la vida en la eternidad. (Judas 21; 1 Juan 2:24,25).

Sin embargo, esa amistad significa más que respeto y amor, significa ser obediente a la voluntad de Dios. Ya que reconocemos que Él tiene justos principios y elevadas normas de conducta que enseñarnos y con los cuales guiarnos y bendecirnos. Cualquiera que no sea como Jehová exige, jamás llegará a ser amigo de Él o de su Hijo. Por eso, las palabras de Jesús, aunque reflejan hasta donde él estima sentimentalmente a sus verdaderos discípulos; también dejan claro que para ser su “amigo” debemos hacer lo que él nos manda en todo aspecto de la vida.

Los mandatos de Jesús son ‘suaves y ligeros’

Jesús nos mandó hacer muchas cosas, pero todas ellas eran las cosas que [él había] oído de [su] Padre”. (Juan 15:15.) Por eso advirtió y dijo: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.”  (Mateo 7:21-23.) E incluso Jesús llegó más allá cuando dijo que ‘los que hacían la voluntad de su Padre, para él serian como su familia más allegada; como su madre, hermanos y hermanas’ (Mateo 12:50.) ¿Era algo difícil lo que Jesús estaba pidiendo? NO. Y leemos sus palabras cuando dijo: “Vengan a mí, todos los que se afanan y están cargados, y yo los refrescaré. Tomen sobre sí mi yugo y aprendan de mí, porque soy de genio apacible y humilde de corazón, y hallarán refrigerio para sus almas. Porque mi yugo es suave y mi carga es ligera”.” (Mateo 11:28-30).

Hacer la voluntad del Padre, ejecutar las enseñanzas de Jesús, no son un “yugo” duro y una “carga” pesada; todo lo contrario, es “suave y “ligero”. Pero el cristiano no debe de olvidar algo importante: Ser discípulo de Cristo en medio de este mundo es llevar un “yugo” con Cristo y una “carga” junto a él.

Quienes son del campo y han trabajado con un “yugo” saben que cuando, por ejemplo, se toman dos bueyes y se enyugan es para hacerlos compartir juntos los trabajos agrícolas. Y saben cuan molesto es cuando uno de los animales tira mal para un lado o no tira junto con el otro al que esta enyugado. La ilustración ejemplifica muy bien que cuando aceptamos el “yugo” de Cristo y somos sus “amigos”, debemos trabajar junto con él. Compartimos las cargas de esta vida junto con él.

Por tanto, no podemos hacer cosas que no son la voluntad del Padre. Tampoco podemos dejar que Cristo sea cristiano por nosotros; es decir, que él sea el único trabajando bajo el “yugo”. Porque eso sería ser falsos de nuestra parte e irresponsables, tal como el animal enyugado que no tira bien y deja que el otro haga el trabajo solo. A Jehová nuestro Dios no le agrada tales cosas. (Gálatas 6:5).

Pero, dada la seriedad del asunto, puede que usted se pregunte: ¿Fue Cristo durante su vida humana, un hombre, o un “amigo” aburrido y solo dado a leyes y mandamientos?

Cristo un “amigo” alegre

Cristo era un "amigo" sincero y alegre de los que hacen la voluntad del Padre.

Cristo era un “amigo” sincero y alegre de los que hacen la voluntad del Padre.

Cristo, nuestro Señor, no fue, durante su vida terrestre, una persona aburrida o apartada de la sociedad de su tiempo. Los relatos evangélicos evidencian muy bien cómo se mantenía entre la gente enseñando y ministrando las buenas nuevas del reino de Dios. Desde niño acompañaba a su familia a las celebraciones y festividades judías. La Biblia dice: Ahora bien, sus padres acostumbraban ir de año en año a Jerusalén para la fiesta de la pascua. Y cuando él cumplió doce años de edad, subieron según la costumbre de la fiesta y completaron los días.(Lucas 2:41-43).

Luego, después de su bautismo, el primer milagro que Jesucristo hizo, lo ejecutó durante la celebración de una boda “en Caná de Galilea”. (Juan 2:1-11.) Como judío, ya adulto continúo participando en festividades y convocaciones santas de parte de Jehová Dios. (Juan 2:13-25).

La última, de todas ellas, que celebró fue la Pascua del año 33 E.C. (Lucas 22:1-17.) Sus discípulos, de entonces, judíos también, celebraron estas fiestas santas y sociales. No obstante, como siervos del único Dios verdadero Jehová, siempre estuvieron apartados de toda celebración que no glorificara a Dios, o que no gozara de su aprobación. Ellos, eran verdaderos “amigos” de Cristo.

Tanto Jesús como sus discípulos, en todo aspecto de su vida, no eran parte del mundo. (Juan 15:19.) Él lo hizo saber hasta en el momento más angustioso de su vida humana. (Juan 18:36.) Sin embargo, ¿qué podemos decir de la cristiandad hoy? ¿Está apartada de las celebraciones que no glorifican a Dios en este mundo?

Las fiestas de la cristiandad y Jesucristo

La Cristiandad, en cuanto a festividades y celebraciones, se ha alejado de Cristo y de Dios. Es cierto que celebran una pascua, que incluso está rodeada de misticismo y, adornos y comidas no bíblicas. ¡Esa no fue la celebración que Jesús mandó para sus discípulos amados!

El Señor, como judío estaba obligado a la Ley entregada a Moisés en el desierto y lo que ésta estipulaba sobre las fiestas. Sus discípulos judíos también debían guardar dichas celebraciones. De modo, que debían celebrar aquella pascua judía, que nada tenía que ver con la llamada hoy “pascua florida”. (Éxodo 12:8-11, 24-27; Levítico 23: 1-44).

“Sigan haciendo esto en memoria de mí”

La conmemoración de la muerte de Jesús, es la única celebración que los cristianos deben hacer para honrar a Cristo en adoración a Dios. (Lucas 22:19,20.)

No obstante, Cristo, sabiendo la grandeza de su ministerio y del amor de Dios en el valor del sacrifico que haría, no solo por los israelitas sino por todo el mundo y, con la aprobación de Jehová (Juan 3:16), estipuló una nueva y universal celebración santa. Una que estuviera a la altura de los nuevos y buenos tiempos por venir: La conmemoración de su muerte. (Leer Lucas 22:19,20; compare con 1 Corintios 11:23-25.) Con la muerte del Señor, Dios eliminó el viejo Pacto con sus leyes y puso en vigor un nuevo Pacto mediante la sangre de su amado Hijo. (Hebreos 8:7-13; 9:11-15). Uno que hace posible que todos los que buscan a Dios puedan acercarse a El mediante Cristo Jesús. (Hebreos 7:22,25; 12:24).

En cambio, los líderes y feligreses de la cristiandad, no solo andan desorientados en esta celebración, sino que han introducido en la adoración que hacen a Dios, otras con un carácter marcadamente pagano e idolátrico; lo que los aleja aún más de la amistad con Cristo y con Jehová. Por ejemplo, una de ellas por estos días: La Navidad.

Navidad es PAGANISMO

La Navidad, como ya se ha dicho más de una vez y más de dos también, no es parte de la voluntad de Dios. No la mandó Cristo. No la celebraron los apóstoles ni los cristianos de tiempos bíblicos e incluso hasta los principios del siglo III E.C. Y hay muy buenas razones a saber por qué no lo hicieron.

Primeramente, esa fiesta con el nombre de Navidad (o Natividad) no existía para su tiempo. La fiesta de Navidad fue reconocida 300 años después de la muerte, resurrección y ascensión de Jesús, cuando el emperador Constantino y el “cristianismo” corrupto de entonces se aliaron en el Imperio romano.  Entonces ¿de dónde sale la Navidad?

Por supuesto que no de la Biblia, ni de las enseñanzas de Cristo o apóstoles. La Navidad hunde sus raíces en celebraciones paganas y demoníacas. Antes de Cristo, incluso, existían ya esas celebraciones totalmente relacionadas con la idolatría y el paganismo: Las Saturnales romanas.

Durante esta celebración, ocurrían actos de adoración paganos en honor a dioses como Saturno (dios de la agricultura) y a Mitra. Se velaba (adoraba) religiosamente el Natalis Solis Invictus o como se conoce en español el Nacimiento del Sol Invicto. Un dios para los romanos: Deus Sol Invictus (Mitra). Un detalle que no se puede obviar es que la fiesta de las saturnales se celebraba con un sacrificio en el Templo de Saturno, en el Foro Romano, y un banquete público, seguido por el intercambio de regalos, continuo festejo, y un ambiente de carnaval que desplomaba las normas sociales. Por increíble que les parezca, la Navidad nace, se origina y desarrolla a partir de esta celebración antibíblica.

Para nada es una de las cosas que nos manda Cristo hacer. No es la voluntad del Padre Jehová Dios. Si celebramos la Navidad jamás seremos discípulos verdaderos de Jesús y mucho menos sus “amigos”.

Cierta comentarista en Reflejos nos dijo: “En mi iglesia no se dijo ni en un solo momento que jesus nació el 25 diciembre ok,simplemente es algo simbólico donde recordamos el día que jesus vino a este mundo…le resumo lo que sucedió ayer en mi iglesia…no hubo una festividad, ni siquiera comimos, ni agua tomamos jajaja,los niňos cantaron e hicieron una representación del nacimiento de jesus,también sobre la forma en que el pecado entro al mundo,pero dios diseňo un maravilloso plan para salvar a la humanidad ,envío a su único hijo…
Eso fue todo mi hermano,sin fiesta ni algarabías”

La Respuesta que da la Biblia: Nuestra Respuesta

Sin embargo, usted celebró y enseñó una falsedad junto con todos sus líderes, hermanos e invitados. Muchas personas esa noche salieron de su iglesia y de otras tantas engañadas creyendo que habían hecho la voluntad de Dios. Perdone, si siendo fuertes al ser sinceros le herimos. Por más que hoy se esfuercen dentro de su iglesia o cualquier otra, saben que lo que celebraron (24, 25 de diciembre y toda ésta época navideña) no es del agrado de Jesús y mucho menos del Padre. Saben que Jesucristo no nació el 25 de diciembre y que no existe ni un solo motivo en las Escrituras para celebrar su cumpleaños en una fecha falsa.

Por otra parte, aunque el nacimiento de Jesús fue una gran causa de gozo. ¡Sin lugar a dudas! (Lucas 2:6-10.) Nunca la familia (incluyendo a Jesús), amigos y discípulos de Cristo celebraron su natividad o cumpleaños. Y no encontrará en la Biblia una sola razón para celebrarlo hoy, cuando ellos nunca lo hicieron. Además, Cristo no ordenó tal celebración. ¿O es que acaso, los que hoy lo hacen se sienten superiores a las Escrituras? ¿O las Escrituras “descuadran” y por eso se hacen cosas inicuas en el nombre de Cristo como esa celebración pagana e idolátrica?

La Navidad es una aberración pagana y una burla disfrazada de cristianismo que ha sido utilizada hipócritamente para hacer conversos de gente que no se desarraiga de sus creencias falsas en contraste con lo que la Palabra de Dios dice en Efesios 4:20-24 (Léalo). Y aunque al Papa Julio I se le ocurrió decir que Cristo es el Sol invicto de los cristianos y afirmar que este nació el 25/12, y luego al Papa Liberio ratificarlo y establecerlo; ellos solo querían mantener unidad dogmática (mediante mentiras) y llenar sus iglesias y arcas de “ganancias injustas” cuando la gente que se iba a la calle a gastar su dinero durante las saturnales. Para y por eso, entonces, se ideó satánicamente, la natividad (Navidad). ¿Agradó y agrada eso a Dios? NO.

Por más que se justifiquen hoy, con las tertulias, reprsentaciones y sermones navideños sutilmente cristianizados dentro de las iglesias de la cristiandad, sin lugar a dudas, para su propio perjuicio están observando (practicando) una tradición antibíblica y pagana. Un dogma papista. Una mentira que no honra a Cristo, mucho menos a Jehová Dios.

Sería prudente y amoroso recordar, además, que no solo por estos días el mundo con sus creencias falsas y sus religiones se aventuran a celebrar la Navidad. También se ocupan en otras festividades arraigadas en el paganismo, tales como el Fin de año (víspera de Año Nuevo) o Nochevieja. En cambio, los cristianos verdaderos jamás se atreverían a celebrarlas. Pues ellos están conscientes de cuánto implica enrolarse en tales festejos idolátricos. Sería dejarse gobernar por el poder de Satanás. (Leer 1 Juan 5:19).

Sin falsedad tomemos el “yugo” de Cristo y no el del mundo

Recordemos que la verdad y la mentira, lo bueno y lo malo, lo bíblico y lo pagano, lo cristiano y lo demoníaco no se pueden mezclar desde el punto de vista de Jehová y de Cristo. Aunque no se hacen sacrificios a Saturno dentro de estas iglesias, aunque no tienen jolgorios con banquetes y bebidas con exceso; el mismo principio bíblico, debido al origen idolátrico y falsedad de la Navidad queda establecido. Las mismas palabras inspiradas de amonestación de Pablo son válidas: No pueden estar bebiendo la copa de Jehová y la copa de demonios; no pueden estar participando de “la mesa de Jehová” y de la mesa de demonios. ¿O “estamos incitando a Jehová a celos”? Nosotros no somos más fuertes que él, ¿verdad? (1 Corintios 10:21, 22).

Ustedes; los que la celebran, no son más fuertes que [Dios]”. ¡Cuidado!  Pues, “están incitando a Jehová a celos”. Y “es cosa horrenda caer en las manos de[l] Dios vivo.” “Porque nuestro Dios es también un fuego consumidor.” (Hebreos 10:31; 12:29).

Por lo tanto, es urgente que desechen el paganismo y toda cosa inmunda y se vuelvan a Dios mediante Jesucristo, quien ha sido siempre fiel con sus “amigos” que hacen la voluntad de su Padre Jehová. Sí, es menester de todos tomar el “suave” “yugo” de Cristo y llevar su “ligera” “cargas” totalmente limpios de paganismos, de conducta impropia de un cristiano e idolatrías.

El deseo y el mandamiento de nuestro Dios para con todos los que le buscan y con respecto a estas prácticas es el mismo que enuncia el apóstalo Pablo: No lleguen a estar unidos bajo yugo desigual con los incrédulos. Porque, ¿qué consorcio tienen la justicia y el desafuero? ¿O qué participación tiene la luz con la oscuridad? Además, ¿qué armonía hay entre Cristo y Belial? ¿O qué porción tiene una persona fiel con un incrédulo? ¿Y qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos? Porque nosotros somos templo de un Dios vivo; así como dijo Dios: “Yo residiré entre ellos y andaré entre [ellos], y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo”. “‘Por lo tanto, sálganse de entre ellos, y sepárense —dice Jehová—, y dejen de tocar la cosa inmunda’”; “‘y yo los recibiré’”. “‘Y yo seré para ustedes padre, y ustedes me serán hijos e hijas’, dice Jehová el Todopoderoso.” (2 Corintios 6:14-18).

Por tanto, seamos “amigos” de Cristo ahora y para siempre. Amigos de él y de Jehová Dios fieles y leales a su Palabra mientras el mundo le da la espalda y celebra sus festividades paganas. Hagamos lo que nos mandan: Observando los mandamientos de Jehová Dios. Pues […] sus mandamientos no son gravosos”. (1 Juan 5:3, 4).


*A menos que se indique lo contrario las citas bíblicas son tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Edición de 1987

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Acerca de meschareth

Meschareth. Un simple ministro, de la “buenas nuevas”. Cree sinceramente en el mensaje bíblico y ha estudiado las escritura a la luz de diversos razonamientos. Reconoce las verdades explícitas e implícitas de la Biblia y tiene el deseo de compartirlas en este espacio. Su fe en las Escrituras lo ha llevado desde hace años a predicar sus creencias en asociación de millones de cristianos por todo el mundo bajo el liderazgo de Cristo como Testigo De Jehová. Si usted está interesado en la obra de los Testigos de Jehová en Cuba, le invito a que los contacte en: Ave. 15 No. 4608. Municipio Playa. Habana. También en las calles, Salones del Reino y/o lugares de reunión. Los testigos cristianos de Jehová estarán complacidos en ayudarle a conocer el Único Dios verdadero Jehová y a su Hijo Jesucristo y así poder disfrutar de una vida con propósito y esperanza.

5 Respuestas a Los “amigos” de Cristo y las festividades paganas

  1. Renier Ramírez dice:

    Estamos de acuerdo sobre lo que dice de la navidad.
    Pero quien es Jesucristo realmente para Ud?