El Éxodo bíblico: ¿Ocurrió ciertamente? ¿En qué fecha sucedió?

David Roberts-IsraelitesLeavingEgypt 1828

Imagen provisional: El éxodo de Israel desde Egipto.

No todos opinan que el Éxodo bíblico sea una historia real.

Los investigadores y científicos prácticamente no disponen de evidencia para corroborar o sustentar lo narrado en el libro Éxodo de la Biblia. De modo que, desde un punto de vista historiográfico crítico, para ellos, el libro del Éxodo constituye antes que nada una narración de carácter religioso y cultural. Lo consideran como un legendario mito fundacional, en el que los eventos relatados no deben ser interpretados como hechos reales.

Existe también la así denominada “hipótesis de los dos éxodos”. Y por otra parte, se piensa en otras tantas hipótesis acerca del tema, algunas contemplan olas migratorias que pudieron haber dado lugar no solo a uno sino a varios éxodos.

En su libro La Biblia desenterrada, Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman plantean la inexistencia del éxodo hebreo. En 2006, Finkelstein afirmó: “El éxodo no existió”, sosteniendo que bajo la inquisidora mirada de las indagaciones arqueológicas no hay prueba ninguna del éxodo. ¿Pero qué hay de los que sí creen en un Éxodo bíblico?

Pues bien, entre los que sí afirman y creen en la historicidad del Éxodo bíblico, existen otros desacuerdos y marcadas diferencias sobre conceptos y fechas.

Este abanico de disyuntivas, nos lleva a los que tenemos fe en las Escrituras y la vemos como la Palabra de Dios, la Verdad, a formularnos varias cuestiones. (Juan 17:17.)* Dos de ellas serían: ¿Ocurrió ciertamente el éxodo que describe la Biblia en el libro Éxodo? Y si así fue ¿existe forma de establecer la fecha en que sucedió?

Puesto que “toda Escritura es inspirada de Dios” (2 Timoteo 3:16), los que aceptamos la Biblia como Palabra de Dios, no tenemos duda alguna, de que cuanto se narra en sus páginas es la verdad.

¿Ocurrió un éxodo por manos de Moisés tal como lo describe la Biblia?

Una objeción que se presenta al relato del éxodo es que los faraones de Egipto no registraron el suceso. Sin embargo, esto no debe extrañar, pues dirigentes de tiempos modernos han registrado solo sus victorias y no sus derrotas, y han intentado encubrir cualquier suceso histórico que perjudicara su imagen personal o nacionalista, o la ideología que tratan de inculcar en su pueblo. Incluso en tiempos recientes los gobernantes han procurado obliterar las obras y logros de sus predecesores.

En las inscripciones egipcias, cualquier asunto desagradable o embarazoso para la nación o no se incluía o se borraba tan pronto como era posible. Tutmosis III, por ejemplo, borró el nombre y representación de su antecesora, la reina Hasepsut, de un registro monumental en piedra descubierto en Deir al-Bahari (Egipto). (Véase Archaeology and Bible History, de J. P. Free, 1964, pág. 98 y la fotografía de la pág. 93.)

Desde otro punto de vista, sobre la falta de registros egipcios que relacionen el éxodo hebreo,  el egiptólogo británico Kenneth Kitchen manifestó que los enormes archivos de papiro que estuvieron almacenados en Egipto, también pueden darse como fuentes desaparecidas en el tiempo. Debido fundamentalmente a las innumerables inundaciones sobre las ciudades situadas en la parte este del delta del Nilo. El propio Kenneth dice: “En el fango del delta del Nilo, embebido de agua, no hay papiro que sobreviva”.

Sin embargo, como fuera el asunto, ambas posibilidades, el ocultamiento a propósito y las crecidas del Nilo,  son suficientes para que esta epopeya vergonzosa pesando en el orgullo nacionalista y religioso egipcio no exista en sus anales históricos. Aun así, todo sobre Moisés y el éxodo no solo se circunscribe al registro bíblico, el cual es más que prueba suficiente a los siervos de Dios.

Según el historiador judío Josefo, el sacerdote egipcio Manetón (Maneto año 280 a. E.C) “reconoce que [los judíos] salieron de aquella región [Egipto] y ocuparon la zona que ahora se denomina Judea, y luego de edificar Jerusalén levantaron el Templo”. (Contra Apión, libro I, sec. 26.)

Aunque en general el relato de Manetón es muy poco fiel a los hechos históricos, lo significativo es que diga que los judíos estuvieron en Egipto y que salieron de allí, y que en otros escritos, según Josefo, identifique a Moisés con Osarsif, un sacerdote egipcio, indicando, aunque los monumentos egipcios no lo registren, que los judíos estuvieron en Egipto y que Moisés fue su caudillo. Josefo habla de otro historiador egipcio, Jairemón, que comenta que José y Moisés salieron de Egipto al mismo tiempo; Josefo también se refiere a una historia similar contada por Lisímaco. (Contra Apión, libro I, secs. 26, 32, 33, 34.)

Así pues, existen  registros, que aunque contaminados con falsedades, muestran que los hebreos sí salieron en gran número junto con Moisés de las tierras egipcias.  E incluso, se suministra el detalle que hasta José (sus huesos) salieron en aquel éxodo desde Egipto. Esta historia fragmentada y muchas veces silenciada y mal contada confirma detalles importantísimos del relato bíblico. En las Escrituras se lee que cuando José en Egipto estaba por morir “hizo jurar a los hijos de Israel, y dijo: “Dios sin falta dirigirá su atención a ustedes. Por consiguiente, tienen que llevarse de aquí mis huesos”” (Génesis 50:24-26). Y por supuesto, no se deja de confirmar que “Osarsif”, mejor conocido como Moisés, comandó aquel masivo éxodo.

¿En qué fecha ocurrió?

Los 70 años de exilio y la repatriación judía desde Babilonia

Para  poder dar una fecha exacta de cuando ocurrió el éxodo hebreo desde las tierras egipcias comandado por Moisés, debemos utilizar una fecha pivote en la historia que tenga amplio respaldo y que por su puesto coincida con un suceso bíblico. Una fecha pivote es aquella que le permite a los historiadores caminar en el tiempo hacia atrás y/o hacia adelante fechando cualquier suceso importante.

Una de estas, que se considera como absoluta, es el año 539 a.EC., la cual es apoyada por varias fuentes históricas como el año de la caída de Babilonia ante Ciro el persa. (Entre estas fuentes históricas sobre el reinado de Ciro están Diodoro, Africano, Eusebio y Tolomeo, así como también las tablillas babilonias.)

La Biblia dice que el decreto para la liberación de los judíos se dio durante el primer año del reinado de Ciro. Lo que quiere decir que fue en su primer año como gobernante de la recién conquistada Babilonia. Que en sí, había constituido la capital del recién derrocado imperio. (2Cr 36:22, 23; Esd 1:1-4.) El registro bíblico de Daniel 9:1 se refiere al “primer año de Darío”, que pudo transcurrir entre la caída de Babilonia y “el primer año de Ciro” sobre esta ciudad. En tal caso, el escritor posiblemente consideró que el primer año de Ciro empezó en la última parte del año 538 a. E.C. No obstante, aun pensando que Darío fuese un virrey sobre Babilonia que hubiera gobernado a la vez que Ciro, la costumbre babilonia hubiera sido considerar el primer año reinante de Ciro desde Nisán de 538 hasta Nisán de 537 a. E.C.

Según el registro bíblico, el decreto de Ciro de libertar a los judíos para regresar a Jerusalén probablemente se promulgó a finales de 538 o a principios de 537 a. E.C. Esto permitiría suficiente tiempo para que los exiliados judíos preparasen su salida de Babilonia, emprendieran el largo y difícil viaje a Judá y Jerusalén (un viaje que pudo durar unos cuatro meses, según Esd 7:9) y se establecieran “en sus ciudades”, en Judá, para el “séptimo mes” (Tisri) de 537 a. E.C. (Esd 3:1, 6.) Este suceso señaló el final de los setenta años de desolación de Judá profetizados, que habían comenzado en el mismo mes de Tisri de 607 a. E.C. (2Re 25:22-26; 2Cr 36:20, 21).

La Desolación de Judá

Sobre la fecha del 607 a.E.C.,  hay diversos criterios y muchas contradicciones entre los estudiosos del tema. Hay quienes afirman que la desolación de Judá por los babilonios ocurrió en una fecha más temprana, así como el 597 a.E.C. En cambio, otros afirman que pudo haber sido para el 582 a.E.C. No obstante, tales dataciones, están en contradicción forzosa con la cronología interna de la Biblia y la fecha de la caída de Babilonia.

Tomando, por ejemplo, el 597 a.E.C. como la fecha de la desolación de Judá, jamás llegaríamos con exactitud a la fecha del 539 a.E.C. (año mejor confirmado para la caída de Babilonia ante Ciro el persa) y mucho menos al primer año de reinado de Ciro, desde Nisán de 538 hasta Nisán de 537 a. E.C. Ya que eso (597-70 años de exilio judío = 527), introduciría un error con un faltante de unos 10 años. Así que, al escoger el criterio para fechar distintos eventos bíblicos, que entre los arqueólogos e historiadores son temas contradictorios al datar, nos decantamos por las Escrituras. Por lo tanto, aceptamos el 607 a.E.C como mejor fecha para ubicar en el tiempo la desolación de Judá.  Ya que coincide con la evidencia combinada de la Biblia y la prueba externa mejor documentada de un hecho que se traslapa con sucesos descritos en las Escrituras.

Al llegar al 607 a.E.C., nos encontramos con la destrucción y desolación definitiva de Judá. A partir de ahí, podemos ir hacia atrás mediante la cronología interna de la Biblia y llegar exitosamente al año preciso del éxodo hebreo comandado por Moisés.

El éxodo y la construcción del Templo

Las Escrituras dicen que fue en “el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel hubieron salido de la tierra de Egipto”, durante el cuarto año del reinado de Salomón, cuando dio comienzo la construcción del templo de Jerusalén. (1Re 6:1.) Por otra parte, es ampliamente aceptado que en el año  997 a.E.C., se dividió el reino de Israel de 12 tribus. Quedando conformado en un reino norteño de 10 tribus y el reino de Judá de 2 tribus. (1Re 11:29-38, 40; 1Re 12:1-20; 2Cr 10:1-19.) De modo que, los 40 años de reinado de Salomón transcurrieron entre el 1037 a.E.C., probablemente en el mes de Nisán y el mismo mes del 997 a.E.C., fecha en la que se produjo la división del reino. Salomón murió para finales del 998 a.E.C. cuando su cuadragésimo año de reinado entraba a su fin próximo a Nisán de 997 a.E.C.

El 4to. año de reinado de Salomón comenzó en el 1034 a.E.C. y se extendió hasta el 1033 a.E.C. El número “480” tiene valor ordinal: representa cuatrocientos setenta y nueve años completos y, en este caso concreto, un mes más. Si contamos cuatrocientos setenta y nueve (479) años desde el 1034 a. E.C.,  hacia atrás, eso nos lleva al 1513 a.E.C. en Nisán.

Para el 1033 a.E.C. el año número 480 contado desde el éxodo, ya había llegado a completarse. Entonces, si nuevamente sumamos, pero esta vez los 480 años completos hacia atrás en el tiempo llegamos al año exacto de cuando los Israelitas salieron de Egipto: Ese simple cálculo nos conduce de nuevo al año 1513 a.E.C.

Cuatrocientos años de aflicción

Después de haber prometido a Abrahán que su descendencia heredaría la tierra, Jehová le dijo las siguientes palabras: “Puedes saber con seguridad que tu descendencia llegará a ser residente forastera en tierra ajena, y tendrá que servirles, y estos ciertamente la afligirán por cuatrocientos años. Pero a la nación que ellos servirán yo la voy a juzgar, y después de aquello saldrán con muchos bienes […]. Pero a la cuarta generación ellos volverán acá, porque todavía no ha quedado completo el error de los amorreos”. (Gé 15:13-16).

El comienzo del período de cuatrocientos años de aflicción debía esperar a que llegara la “descendencia” prometida. Abrahán aún no tenía hijos cuando, algún tiempo atrás, había visitado Egipto durante un período de hambre en Canaán y había tenido algunas dificultades con Faraón. (Gé 12:10-20.) No mucho después de la declaración de Dios sobre los cuatrocientos años de aflicción, cuando Abrahán contaba ochenta y seis años de edad, su esclava egipcia y concubina le dio un hijo, Ismael. Pero catorce años más tarde, su esposa libre, Sara, también le dio un hijo, Isaac, a quien Dios designó como aquel por medio de quien vendría la descendencia prometida. Sin embargo, todavía no había llegado el tiempo de Dios para dar a Abrahán o a su descendencia la tierra de Canaán, de modo que fueron, como se predijo, ‘residentes forasteros en una tierra que no era suya’. (Gé 16:15, 16; 21:2-5; Heb 11:13.)

¿Cuándo, por lo tanto, comenzaron y terminaron los cuatrocientos años de aflicción? La tradición judía los calcula a partir del nacimiento de Isaac. No obstante, en realidad la aflicción se manifestó por primera vez el día en que se destetó a Isaac. Por consiguiente, todo parece indicar que comenzó cuando Isaac tenía cinco años e Ismael, diecinueve. Fue entonces cuando Ismael, ‘quien nació a la manera de la carne’, “se puso a perseguir al que nació a la manera del espíritu”. (Gál 4:29.) Ismael, que en parte tenía sangre egipcia, mostró celos y odio hacia Isaac, entonces un niño muy pequeño, y comenzó a ‘burlarse’ de él. Esto era algo más que una mera riña infantil. (Gé 21:9.) Otras versiones dicen que le “embromaba” (Cantera-Iglesias, Bover-Cantera [nota: con burlas de mala ley]). La aflicción de la descendencia de Abrahán continuó durante toda la vida de Isaac. A pesar de que Jehová lo bendijo en su vida como adulto, los cananeos lo persiguieron y se vio obligado a ir de lugar en lugar debido a las dificultades que estos le acarrearon. (Gé 26:19-24, 27.) Por último, cuando la vida del hijo de Isaac, Jacob, tocaba a su fin, la predicha “descendencia” entró en Egipto para residir allí. Con el tiempo, esta descendencia llegó a estar en esclavitud.

Por lo tanto, el período de cuatrocientos años de aflicción se extendió desde 1913 a. E.C. hasta 1513 a. E.C. Asimismo, fue un período de gracia o tolerancia divina para los cananeos, una de cuyas tribus principales eran los amorreos. Para cuando acabase este período, su error se habría completado. Entonces merecerían, sin ninguna duda, ser expulsados por completo de la tierra. El primer paso que Dios daría en este sentido sería volver su atención a su pueblo, que estaba en Egipto, liberándolo de la esclavitud y poniéndolo en camino a la Tierra Prometida. (Gé 15:13-16).

De modo que finalmente, el éxodo hebreo desde Egipto, descrito en el libro Éxodo  de la Biblia sucedió durante el año 1513 a. E.C.

Moisés tenía unos 80 años de edad (Éxodo 7:7), cuando por medio del poder de Jehová Dios causó la ruina de Egipto y de faraón mediante 10 grandes plagas portentosas. (Éxodo 7:19-12:32.) Salvó a su pueblo Israel liberándolo de la esclavitud y lo condujo a través del mar Rojo, donde todos los soldados y su faraón egipcio perecieron. (Éxodo 14:26-31; Salmo 106:11.) Para que después de 40 años de vagar en el desierto, entraran a la tierra de Canaán, la Tierra Prometida.


Se ha usado información de:

Perspicacia para comprender las Escrituras; editado por los Testigos de Jehová.

Wikipedia


*A menos que se indique lo contrario las citas bíblicas son tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Edición de 1987

Etiquetado , , , , , , .Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Acerca de meschareth

Meschareth. Un simple ministro, de la “buenas nuevas”. Cree sinceramente en el mensaje bíblico y ha estudiado las escritura a la luz de diversos razonamientos. Reconoce las verdades explícitas e implícitas de la Biblia y tiene el deseo de compartirlas en este espacio. Su fe en las Escrituras lo ha llevado desde hace años a predicar sus creencias en asociación de millones de cristianos por todo el mundo bajo el liderazgo de Cristo como Testigo De Jehová. Si usted está interesado en la obra de los Testigos de Jehová en Cuba, le invito a que los contacte en: Ave. 15 No. 4608. Municipio Playa. Habana. También en las calles, Salones del Reino y/o lugares de reunión. Los testigos cristianos de Jehová estarán complacidos en ayudarle a conocer el Único Dios verdadero Jehová y a su Hijo Jesucristo y así poder disfrutar de una vida con propósito y esperanza.

Comentarios cerrados.