Viendo la “cultura de género” y la homosexualidad como Dios las ve

Homosexualiad y nueva "cultura de género". Imagen: meschareth

Homosexualiad y nueva “cultura de género”

Recientemente, el sínodo de la Iglesia evangélica de Berlín, reunido en esa misma ciudad, autorizó el matrimonio homosexual junto con su oficiación dentro de sus templos y se convirtió en la tercera iglesia protestante regional que lo permite, consiente y practica en Alemania, tras las de Hessen-Nassau y Rheinland, ambas en el oeste del país. Y, en el mismo continente, pero en España, Valencia, fue aprobada una nueva ley transexual que autoriza a menores de edad el cambio de sexo.

Así, noticias como éstas, en el mundo y en la cristiandad, cada día  van haciendose más reales, cotidianas y populares.

Actualmente ya existen veinte (20) países que han legalizado los matrimonios homosexuales. Y al parecer, muchos de los líderes religiosos junto con sus organizaciones, no quieren estar al margen de las nuevas tendencias y prácticas de “genero”. Pero ¿qué enseña la Biblia sobre esta marcada actitud de las iglesias ante los nuevos “cambios” sociales y generacionales relacionados con la homosexualidad? ¿Es acaso que Dios tiene algo nuevo que decirnos con respecto a la llamada “cultura de género”? En fin; ¿qué dice la Biblia de la homosexualidad? ¿Cómo ve Jehová Dios la homosexualidad y la nueva tendencia de “ideología de género”?

La opinión de Dios y de la ciencia

La Palabra de Dios es clara: Jehová su autor no ha cambiado en cuanto a su personalidad y principios elevados. (Malaquías 3:6; Santiago 1:17.)* Desde el primer libro de la Biblia, Dios enseña  que creó al hombre y a la mujer; macho y hembra los creó”,e instituyó el matrimonio entre éstas dos creaciones suyas del mismo género pero de sexos opuestos. Estableció que las relaciones sexuales solo deben tener lugar entre esposo y esposa; es decir entre un hombre y una mujer debidamente unidos en matrimonio. (Génesis 1:27, 28; Levítico 18:22; Proverbios 5:18, 19). Así pues, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo o entre un hombre y una mujer que no sean esposos están prohibidas por Dios. Es fornicación; lo cual es ‘un pecado contra el cuerpo’ (1 Corintios 6:18).

Medite nuevamente en las siguientes palabras del escritor de Génesis cuando describe el acto de la creación humana: macho y hembra los creó”.(Génesis 1:27.) Verdaderamente, Jehová Dios estableció diferencias y límites dentro de su creación humana (“macho y hembra“); y como tal esperaba que se respetaran. Por tal motivo, la visión transexual moderna, es una aberración en desobediencia contra la naturaleza creada originalmente por Dios. Y va, incluso, en contra de la anatomía física-molecular y la psicología propia de cada individuo (macho o hembra). Sobre este último punto cierto neurólogo de la Universidad de Siena afirma de manera categórica que “los datos científicos muestran diferencias claras entre el cerebro masculino y femenino, diferencias que son genéticas, hormonales y en la estructura anatómica y fisiológica, con consecuencias importantes en la función cerebral e incluso de ciertas enfermedades”. (Profesor de Neurología de la Universidad de Siena, Antonio Federico. Puede leer criterios similares en: UCCR.).

Actitud ante las nuevas tendencias: El punto de vista bíblico

Lo anterior quiere decir que, sencillamente no se puede obviar este hecho tanto bíblico como científico y así aprobar (cristianizar) matrimonios entre  aquellos que optan por cambiar sus sexos quirúrgicamente debido a sus preferencias sexuales no aprobadas por Dios. Un principio de la Biblia que puede ayudarnos a ejemplificar el asunto es el que se encuentra en Deuteronomio 22:5.

Allí dice: No vestirá la mujer traje de hombre ni el hombre vestirá ropa de mujer;  porque es abominable para Jehová,  tu Dios”.-Reina-Valera 1995. El asunto era serio; en el antiguo Israel, los que usaban prendas de vestir del sexo opuesto eran cosa abominable para Dios ya que tal actitud podía inducir particularmente a la homosexualidad que era juzgada y penalizada por Dios con muerte. (Levítico 20:13.) Entonces pregúntese: ¿Y cuan abominable sería para Jehová Dios y Cristo, el que uno cambie, torne quirúrgicamente su propio sexo natural en otro opuesto? No es asunto de las organizaciones religiosas y sus líderes, particularmente de la cristiandad, entrometerse en la vida personal de nadie, pero sí debería serlo en mantener una actitud y conducta  limpia e intachable libre de abominación en la congregación que Dios compró con la sangre del Hijo suyo.  (Romanos 13:13, 14; 1 Corintios 6:9, 10; 1 Pedro 1:15, 16).

Por consiguiente, las personas que desean amar a Dios y servirles han ser bien cuidadosas en cuanto a tomar decisiones con respecto a sus propios cuerpos. La Palabra de Dios ordena: “Presenten sus cuerpos como sacrificio vivo, santo, acepto a Dios, un servicio sagrado con su facultad de raciocinio. Y cesen de amoldarse a este sistema de cosas [no sigan la corriente del mundo en que vivimos –Biblia Latinoamericana, 1995]; más bien, transfórmense rehaciendo su mente, para que prueben para ustedes mismos lo que es la buena y la acepta y la perfecta voluntad de Dios.” (Romanos 12:1, 2).

La actitud de las iglesias de la cristiandad, que han optado por convenir y practicar el matrimonio homosexual, es vergonzosa. Andan separados de Dios, de Cristo y de las Santas Escrituras. ‘Siguen la corriente de este mundo en que vivimos’. Ellos “declaran públicamente que conocen a Dios, pero por sus obras lo repudian”.  (Tito 1:16.) Saben perfectamente bien, que esa clase de unión sexual y conyugal es ilícita ante los ojos del Creador y es una abominación desde el punto de vista cristiano. (Romanos 13:13; Efesios 4:19, 20).

Ahora bien, aunque la Biblia desaprueba los actos homosexuales, también desaprueba la homofobia —es decir, el odio a las personas que tienen conductas homosexuales—, pues nos da el siguiente mandato: “Respeten a todos” (1 Pedro 2:17, La Biblia en Lenguaje Sencillo). Así, los verdaderos cristianos han de tratar bien a personas que tienen preferencias sexuales distintas a lo que Dios estableció para su creación humana; pero deben negarse a admitir y santificar este tipo de relaciones sexuales y conyugales dentro de la congregación cristiana; sabiendo que son ofensivas tanto a Jehová el Dios de amor como a Cristo Jesús el dueño de la iglesia. (1 Juan 4:8; 1 Corintios 6:20; Judas 4.) Sí, aunque amemos a las personas, debemos odiar lo que Dios considera malo o inicuo. El apóstol escribió: “Sea su amor sin hipocresía. Aborrezcan lo que es inicuo; adhiéranse a lo que es bueno” (Romanos 12:9; compare con Salmo 97:10#).

Pero… ¿qué hay con las afirmaciones de que pueden nacer bebes homosexuales?

¿Se nace homosexual?

Realmente, la Biblia indica que todos nacemos con la inclinación de ir en contra de los mandamientos de Dios (Romanos 7:21-25.) Sin embargo, no dice nada específico sobre la genética de la homosexualidad ni sobre la causa de los deseos homosexuales. Existen los que opinan que la homosexualidad puede venir inscrita en los genes, sea como un defecto genético o una enfermedad; mientras que otros señalan que se trata de un comportamiento aprendido. Sea que pudiera achacarse a una posibilidad genética o a la influencia recibida del entorno social en que se desarrolla una persona; lo que sí resulta innegable es que sería poco realista atribuir la homosexualidad a una sola causa. Simplemente, como en el caso de otras realidades vinculadas a los humanos imperfectos, es algo muchísimo más complejo. No obstante, sea cual sea la causa de la homosexualidad, lo que sí dice la Biblia es que Dios condena las conductas homosexuales, es decir, llevar a cabo dichos deseos.

¿Se puede servir a Dios pese a tener impulsos homosexuales?

Es una realidad, pero a todos los siervos de Dios en una que otra ocasión pudieran venirle a la mente deseos impropios para un cristiano. Por ejemplo, aunque Jesús condenó como un pecado en el corazón el tener un deseo de adulterio con una mujer, el apóstol Pablo declaró ‘que cuando deseaba hacer lo que es correcto, lo que es malo estaba presente con él’. (Mateo 5:28#; Romanos 7:21.) Así, tanto Jesús como Pablo ponían de manifiesto lo traicionero que podía resultar ser el corazón. (Jeremías 17:9#; compare con Proverbios 4: 23#.) Sin embargo, aunque este asunto resulta serio, el cristiano que evite todas las circunstancias que propicien los malos deseos, buscando la ayuda de Dios, la Biblia y los hermanos capacitados dentro de la congregación, aun puede seguir agradando al Creador. Si “salvaguarda su corazón” de aquellas cosas que puedan corromperlo, entonces el deseo que sobrevenga momentáneamente no se habrá hecho “fecundo”; o sea, no se habrá “preñado” para dar “a luz pecado” o comportamientos graves condenados por la Biblia. (Santiago 1:14,15).

La Palabra de Dios manda: “Den muerte a todos sus malos deseos; no tengan relaciones sexuales prohibidas, […], dominen sus malos deseos” (Colosenses 3:5, La Biblia en Lenguaje Sencillo). Pero para ‘dar muerte a los malos deseos’, que llegarían a contribuir con faltas graves, se debe empezar por dominar los pensamientos y ocupar la mente de cosas espirituales, santas, “castas”, cosas virtuosas que ayudan a combatir esos deseos impropios de un cristiano. (Filipenses 4:8; Santiago 1:14, 15.) Quizás esto exija un mayor esfuerzo de su parte para lograrlo al principio, pero con el tiempo se irá haciendo mucho más fácil. Dios promete ayudarle a conseguirlo. Según la Biblia, todo el que dese agradar a Dios puede ‘ser hecho nuevo en la fuerza que impulse [su] mente’ A saber, “vestirse de la nueva personalidad que fue creada conforme a la voluntad de Dios”. (Efesios 4:22-24).

Jehová Dios se mantiene inamovible ante la homosexualidad

Es obvio que Dios aun mantiene su criterio inamovible sobre las conductas pecaminosas homosexuales. El no tiene nada nuevo que agregar con respecto a la llamada “cultura de género”; excepto condenarla. La Biblia, no ha cambiado de punto de vista sobre la tendencia sexual contraria a la norma establecida por Dios desde el principio. Pero aun así, Jehová, el Dios de amor, por medio del sacrificio redentor de Cristo, continúa esperando pacientemente por quienes deseen adorarle fielmente, no según las normas humanas, sino según sus justas normas y elevados principios morales. (Romanos 2:4#; Juan 3:16; compare con Romanos 5:8).

Finalmente, no olvide  que quienes tienen deseos homosexuales no son los únicos que deben luchar contra sus impulsos encontrados en “un conflicto” entre el “deseo carnal” y la voluntad de Dios en Cristo Jesús. (Romanos 13:14; Gálatas 5:16; 1 Pedro 2:11.)Tampoco piense que el deseo homosexual es el más fuerte de todos los “malos deseos”. Recuerde que millones de personas tienen que dominar otros tipos de deseos pecaminosos a fin de agradar y servir a Dios. Entre ellas se cuentan hombres y mujeres solteros cuyas circunstancias tal vez les impidan casarse, así como quienes están casados con alguien incapaz de tener relaciones sexuales. Todos ellos tienen que controlar sus impulsos y resistir las tentaciones a fin de ser verdaderamente felices en sus propias vidas en adoración a Dios. Igualmente, quienes tienen inclinaciones homosexuales pero de veras desean agradar a Dios también pueden ejercer autodominio y ser felices practicando el cristianismo auténtico con la bendición de Jehová y de Jesucristo. (Deuteronomio 30:19; Filipenses 4:4).


*A menos que se indique lo contrario las citas bíblicas son tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Edición de 1987

Se ha consultado el artículo: ¿Qué dice la Biblia de la homosexualidad?

About meschareth

Meschareth. Un simple ministro, de la “buenas nuevas”. Cree sinceramente en el mensaje bíblico y ha estudiado las escritura a la luz de diversos razonamientos. Reconoce las verdades explícitas e implícitas de la Biblia y tiene el deseo de compartirlas en este espacio. Su fe en las Escrituras lo ha llevado desde hace años a predicar sus creencias en asociación de millones de cristianos por todo el mundo bajo el liderazgo de Cristo como Testigo De Jehová.
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