¿Es usted un hermano de Cristo Jesús?

En su carta a los romanos el apóstol Pablo escribió: “Ahora bien, sabemos que Dios hace que todas sus obras cooperen juntas para el bien de los que aman a Dios, los que son llamados según su propósito;  porque a los que dio su primer reconocimiento también los predeterminó para que fueran hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos.(Romanos 8: 28,29).*

Con estas sabias palabras inspiradas, el apóstol ha recordado a sus hermanos de Roma que en verdad Dios tiene las riendas de todos los asuntos que en cuanto a fe y esperanza, a ellos les puedan preocupar. Al hablarles del llamamiento celestial al que habían sido invitados y por el cual habían sido reconocidos por el Padre, les asegura que como las primicias en la salvación para toda la humanidad obediente, ellos y todos los que gozaran de dicho llamamiento serian hechos conforme a la imagen del Hijo de Dios, de Jesucristo ya glorificado en el cielo. Además, el apóstol les garantiza la veracidad de estas cosas al escribirles sobre la garantía que ofrece Dios “según su propósito”. Y les da una razón poderosa en la cual confiar y meditar: Jesucristo. Para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos.”

Cristo hablando de sus parientes carnales dijo en una ocasión: “”cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano y hermana…”.” (Mateo 12:50.)  Y tal como sus palabras lo indicaron, para él realmente todos los que adoraran a su Padre celestial podían ser llamados sus hermanos. Primero porque a aquellos a quienes dijo la Palabra eran judíos, nacidos de Abrahán que le escuchaban y por tanto hermanos. Y segundo porque quienes aceptan a Jehová Dios como Creador y le adoran pueden llamarse hermanos entre sí y hermanos de Cristo el Hijo de Dios. Realmente, con esas palabras, Jesús nos enseñó que, para él, sus discípulos eran como verdaderos hermanos, hermanas y madres.  No obstante,  a través de la historia cristiana, sin importar personas o denominaciones religiosas; ya fueran los apóstoles y cristianos primitivos; ya fueran luego los católicos u ortodoxos, protestantes, o evangélicos, muchos han afirmado ser hermanos de Cristo; pero en otro sentido especial de ésta palabra: En el sentido filial por medio del espíritu santo. Sin embargo, ¿cuántos en verdad lo fueron? Y ¿quiénes lo son hoy?

Es imposible dejar de reconocer que en el siglo I de ésta Era Común, después de que Dios resucitara a Cristo Jesús y en el Pentecostés del año 33 se derramara por vez primera el espíritu santo prometido, hubo muchos siervos de Dios que fueron adoptados como hijos de Dios y por consecuencia llegaron a ser hermanos de Cristo. (Hechos 2:1-3; Hebreos 2:10-12.) Este espíritu como una prenda de las cosas por venir, les indicaba que habían entrado en el pacto para un reino de sacerdotes en los cielos. (2 Corintios 5:5; Efesios 1:13,14; 1Pedro 2:9.) Ellos, tras una muerte fiel de acuerdo al llamamiento recibido aseguraron para sí un futuro eterno. (2 Timoteo 4: 7,8 compare con Revelación 2:10.) En este proceso sólo Jehová Dios fue el que eligió y ha sido el que elige o da el reconocimiento de que quiénes reciben el espíritu de Cristo sean llamados hijos de Dios. (Lea Gálatas 4:6,7.) Ninguno de los elegidos pudo, ni puede, ni podrá ganarse por mérito propio dicho llamamiento. Jehová, nuestro amoroso y bondadoso Dios, había predeterminado que según su propio “propósito”, “muchos” humanos imperfectos y pecadores llegaran a ser hijos de El a la semejanza de su Hijo amado Jesús. Tal como dice la Escritura “llevar a la gloria a muchos hijos”. (Hebreos 2:10.) Así, a través del sacrificio redentor de Cristo es que Dios hace posible estas cosas. (Romanos 6:23; 1Pedro 1:3-5).

Cuando la Biblia llama “muchos” a estos humanos con fe en Cristo y en Dios, no está diciendo categóricamente que serian un número infinito o indeterminado. En los versículos que se citan al principio, a saber Romanos 8: 28,29; el apóstol remarca que estos son a los que [Jehová] dio su primer reconocimiento”. De modo que, si hay un “primer reconocimiento”, esto significa que es un grupo señalado, reconocido aparte de otro grupo, aunque no separado necesariamente como señalaremos más adelante. Es interesante, que en el versículo 23, Pablo sobre él y sus hermanos escogidos, se refiere como “los que tenemos las primicias“. Lo cual indica que estos cristianos como Pablo eran escogidos y llamados de una manera especial y que hay muchos más cristianos que no son de este grupo de las primicias”. Tal asunto puede entenderse mejor si recordamos la época de la cosecha en el antiguo Israel. En aquel entonces para que toda la cosecha fuera ejecutada, se recogían “las primicias”, los primeros granos maduros de trigo; para ser ofrecidos a Dios como panes por el sumo sacerdote. (Levíticos 23:15-20). Una vez realizada esta ofrenda, comenzaba la cosecha del trigo.

En su infinito amor, gracias a Cristo Jesús, Dios nos da el perdón de nuestros pecados y la esperanza de una vida eterna. (1 Juan 4:9,10.) Sabemos que como sumo sacerdote Jesús entró ante la presencia de Jehová y ofreció el valor de su sangre derramada como un sacrificio propiciatorio por todos los que se están acercando a Dios. (Romanos 3:25; Hebreos 7:25; 9:11; 1 Juan 2:2.) Jesucristo, consecuentemente con los propósitos de Su Padre, también presenta ante Dios las primicias de la ciega: Sus discípulos que han sido elegidos de entre la humanidad pecadora y adoptados como hijos de Dios. Según Hechos 2:2-4, en aquel Pentecostés del 33 E.C, los 120 discípulos ungidos con espíritu fueron los primeros de estas “primicias”o grupo que Dios escogió para que fueran al cielo y gobernaran con Cristo sobre el resto de la humanidad. Pero no fueron los últimos, de hecho si lo hubieran sido, Pablo quien no estuvo allí, así como los cristianos de Roma a quienes él dirige su carta, jamás hubieran podido relacionarse entre los que tenían el “primer reconocimiento”. (Lea Santiago 1:18; 1 Pedro 2:9). Ellos, todo el grupo de las “primicias”en verdad, son los hermanos de Jesús que Dios ha estado escogiendo desde entonces. ¿Es usted uno de ellos?

Se cuenta usted entre los hermanos del Hijo de Dios

Independientemente de cuál sea su respuesta, lo cierto es que usted no puede tener dudas sobre si ha sido escogido o no. Un cristiano ungido y adoptado como hijo de Dios no tiene duda sobre su “nuevo nacimiento”, o nacimiento “del agua y del espíritu”. (Juan 1:13; 3:3,5; 1 Pedro 1:3,23.) El sabe que ha sido engendrado como hijo de Dios. Porque es el espíritu de Dios, el espíritu santo, el que confirma dicho llamamiento, ungimiento y nacimiento. (Lea Romanos 8:16.) El testimonio del espíritu de Dios convence a los cristianos ungidos de que tienen la perspectiva celestial. Bajo la influencia del espíritu santo, el espíritu de los ungidos los impele a aplicarse a sí mismos lo que las Escrituras dicen tocante a los hijos espirituales de Jehová (1 Juan 3:2.) El espíritu de Dios les comunica un sentido de filiación respecto a Él y engendra en ellos una esperanza singular. Los cristianos ungidos están seguros de su esperanza celestial. Es mediante ese espíritu que el escogido por Dios sabe que es hijo de Dios y hermano de Cristo. (Gálatas 4:6, 7).

A modo de ilustración:

En el mundo que vivimos, se suele decir un refrán: “sangre llama a sangre”. Este dicharacho, es comúnmente usado para explicar la relación de amor filial y paternal que existen entre un hijo y sus padres. Pero especialmente entre un hijo que no ha estado próximo a su padre. Y que sin importar que cosa pudiera haber pasado para que el padre estuviera lejos de su hijo, o cuantos tutores amorosos el hijo hubiera tenido; el hijo cuando se encuentra con su progenitor sabe que ese es su padre y está seguro de eso. Por tal motivo le ama y se regocija en él. Ahora bien ¿cómo explica esta ilustración el llamamiento celestial?

En el caso de Jehová, el siempre nos ha querido y amado. Y a diferencia del padre de la ilustración, desde los cielos siempre ha estado cerca de nosotros y se ha preocupado especialmente por toda su creación humana. Aunque a los humanos, así como a los ángeles, se les puede llamar hijos de Dios por ser creaciones de Jehová, el término filial de Hijo apropiadamente le corresponde solo a Cristo Jesús. Sin embargo, cuando Jehová envía su espíritu de adopción como hijo a un ser humano que ha puesto fe en el sacrificio salvador de Cristo, es como si Dios hiciera a esa persona igual a su Hijo amado. De hecho, El dice que envía el espíritu de su Hijo a nuestros corazones, y este clama: “¡Abba, Padre!”” (Gálatas 4:6.) Entonces, sin importar cuánto amemos todo lo que sea nuestro aquí en la tierra, sean padres biológicos, o tutores, o hijos o cónyuges, nuestros corazones individualmente se regocijan más en esta nueva relación filial y espiritual con el Padre y en el futuro glorioso de estar en las bodas del Cordero. (Lea Colosenses 3:1-4.) Y es que el “espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios”. O sea, el espíritu santo llama a nuestro espíritu; así como “la sangre llama a la sangre” en el sentido carnal indicando la relación especial entre un hijo y su padre. El espíritu santo nos indica que somos hijos de Dios y hermanos de Cristo. Jehová en su bondad amorosa nos ha engendrado en un “nuevo nacimiento”.

No obstante, por el contrario, nunca es nuestro deseo o nuestros méritos los que nos hacen merecedores de dicha gloria. Si así fuera, estaríamos diciendo que esta honra (de ser llamado hijo de Dios y tener el sacerdocio real junto con Cristo) pudiera ser tomada aparte de la bendición y el beneplácito de Nuestro Padre Jehová Dios; lo cual nunca seria cierto. (Lea Hebreos 5:4; compare con Juan 3:27.) Los ungidos con el espíritu santo han sido introducidos en el nuevo pacto para un reino. Y por tanto participan en el comer y beber de la santa cena o “Cena del Señor”. Ellos dignamente y con total respeto comen del pan y beben del vino en obediencia a Cristo y en testimonio de su esperanza celestial. Saben que han de estar limpios moral y espiritualmente. Sin condenación delante de Dios y de Cristo. (Lucas 22:19,20; compare con 1 Corintios 11:23-29.) ¿Pero y si alguien que no ha sido llamado toma para sí por emoción o algún otro motivo esta honra? Jehová conoce los corazones de todos. El sabe de las intenciones de nuestro corazón. Es tal como el rey David dijera a su hijo Salomón: “porque todos los corazones Jehová los está escudriñando, y toda inclinación de los pensamientos la está discerniendo”. (1 Crónicas 28:9; Proverbios 17:3.) Dios es y puede ser misericordioso con quienes equivocadamente y sin maldad tomen dicha honra y tras arrepentimiento les perdonará. Pero también es un fuego consumidor para los que están en oposición. (Éxodo 34:6,7; Hebreos 10:27,31; 12:29).

Además, quienes están conscientes de que no tienen éste llamamiento, hacen muy bien en pensárselo dos veces y todas las veces necesarias antes de tomar el camino equivocado de hacer para sí una honra que no les ha sido dada. (2 Crónicas 26:18-20) No obstante, aun así, quienes sinceramente adoramos a Dios, no tenemos por qué preocuparnos por este asunto. Pues, “Jehová conoce a los que le pertenecen” (2 Timoteo 2:19) Pero… ¿Cuántos hermanos escogidos por Jehová tiene el señor Jesucristo? Sí, ¿A cuántos ascienden los escogidos por Dios para un reino de sacerdotes con Cristo?

El “rebaño pequeño” y las “otras ovejas”.

La Biblia nos da el número exacto de cuantos hermanos tiene Cristo Jesús como “primicias”escogidos para estar con él en los cielos. Aunque Pablo al escribir la carta a los romanos desconocía cuantos serian los escogidos, o ‘predeterminados’ en el “primer reconocimiento”;sí sabía que quienes recibían el espíritu de adopción como hijos reinaría con Cristo tras morir fielmente a Dios. (Romanos 8:16,17; compare con 2Timoteo 2:11,12.) Pero las Escrituras revelan que finalmente al apóstol Juan se le dio a conocer el número exacto de estos cristianos reconocidos como hijos y esclavos de Dios. Juan escribe sobre el Cordero de Dios, Jesucristo: ““Eres digno de tomar el rollo y de abrir sus sellos, porque fuiste degollado y con tu sangre compraste para Dios personas de toda tribu y lengua y pueblo y nación, e hiciste que fueran un reino y sacerdotes para nuestro Dios, y han de reinar sobre la tierra”.”(Revelación 5:9, 10). Y luego añade: “Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel”.(Revelación 7:4.) De modo que todas las “primicias”escogidas y adoptadas como hijos ascienden a un total de 144 000 ungidos que deben morir fielmente y ser sellados y resucitados por Dios a una vida celestial e inmortal de reyes y sacerdotes. (Revelación 14:1.) De ellos Juan vuelve a escribir: “Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo, y reinarán con él por los mil años”.(Revelación 20:6). Como se puede ver no son tantos en comparación con la gran mayoría de hermanos que tienen fe en Cristo, en Dios y en su Palabra la Biblia. Entonces ¿qué sucede con quienes no han recibido el llamamiento a ser escogidos como hijos de Dios y hermanos de Cristo?

Es bien interesante que Juan después de ver a los 144 000, también vio una gran muchedumbre” de personas que salían victoriosos de la “gran tribulación” que le sobrevendrá a la tierra muy pronto. (Revelación 7:9,10,14; compare con Mateo 24:21.) Juan haciendo un contraste escribió que esta muchedumbre no podía ser contada. De modo que no estaban entre los 144000 que si habían sido contados. (Revelación 7:5-8.) Así que aunque se salvan gracias al sacrificio de Jesús y por ser fieles a Dios, no forman parte de las primicias de Dios. Todo esto concuerda armoniosamente con las palabras de Cristo a sus apóstoles, quienes llegaron a ser parte de las “primicias”. El Señor les dijo:”No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino”.” (Lucas 12:32.)

Muchos han intentado explicar estas palabras diciendo que solo estaban dirigidas a los apóstoles o que solo eran para los israelitas que se hicieran cristianos. Sin embargo si esto fuera así, ¿qué sentido hubieran tenido estas palabras para el resto de cristianos que tenían la esperanza de recibir el reino como es el caso de los hermanos de Roma del primer siglo E.C a los que Pablo dirigió su carta? “Rebaño pequeño”, sí tiene sentido cuando estas palabras son entendidas correctamente. Cuando vemos que, además, no solo fueron para los apóstoles y cristianos fieles del siglo I E.C que tenían la esperanza de recibir el reino de Dios; sino para muchos otros, en realidad 144 000 escogidos, que serian todo ese “rebaño pequeño” con la esperanza de ser sacerdotes y reyes en el reino de Dios. De estos se dice que están en “la congregación de los primogénitos” y que tienen “ciudadanía” celestial. (Filipenses 3:20,21; Hebreos 12:22-24.) Además, son la congregación de la cual es cabeza Cristo y son dignamente llamados la esposa o novia del Cordero. (Efesios 5:23, 24; Revelación 14:1-4; 21:9; Juan 14:2, 3).

Luego; están las siguientes palabras de Cristo, también habladas en un principio en presencia de los apóstoles y muchas otras personas: “Y tengo otras ovejas, que no son de este redil; a esas también tengo que traer, y escucharán mi voz, y llegarán a ser un solo rebaño, un solo pastor.” (Juan 10:16.) ¿Serían estas otras ovejas”, como opinan muchos, los gentiles o gente de las naciones, o sea gente no judía? Si así fuera, ¿qué sentido tendrían entonces por ejemplo las palabras de Pablo a los cristianos de Roma (gentiles) confirmándoles que eran hijos de Dios y herederos juntos con Jesucristo del reino de Dios? Note que a estas “otras ovejas” no se les promete que se les dará un reino. (Romanos 8:15-17.) Puesto que el rebaño pequeño”, no puede ser solo judíos, israelitas, o solo los apóstoles, entonces estas otras ovejas tampoco pueden simplemente ser solo los gentiles o personas no judías que aceptan a Cristo. Así como el rebaño pequeño” son los 144 000 que reciben un reino porque han sido escogidos independientemente de su nacionalidad o pueblo o lengua; así mismo las “otras ovejas” son la “gran muchedumbre” sacada de tribus, pueblos, naciones y lenguas que por medio del buen pastor Jesucristo reciben también la vida eterna pero en la tierra como súbditos de su reino. Ellos son esos manso de los que el Hijo de Dios dijo: ”Felices son los de genio apacible, puesto que ellos heredarán la tierra.” (Lea Mateo 5:5; compare con Salmo 37:11).

Sí, las “otras ovejas”, como una gran muchedumbre de siervos fieles de Jehová también tienen la esperanza de vida eterna que se prometió por medio de Jesús al decir él: ”Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16.) Sin dudas, ellos también cuentan con el espíritu santo de Dios, pero no han sido engendrados por medio de ese espíritu como hijos de Dios. No han recibido ese llamamiento, ni un nacimiento nuevo para ser adoptados como los primogénitos con ciudadanía en los cielos de Jehová Dios. Pero… en vista de que hace casi 2000 años desde que Dios empezó a recoger a sus escogidos 144 000 puede que usted se pregunte: ¿Es posible que ya haya terminado de hacerlo? O ¿Puede ser posible que aun hoy esté haciéndolo?

¿Continúa hoy Jehová Dios escogiendo a sus hijos?

La idea que Revelación 7:1-3 trasmite hace pensar que aun hasta el día de hoy Jehová Dios no ha terminado de recoger a sus hijos humanos para llevárselos al cielo. Allí se nos dice que se les está impidiendo a ciertos ángeles causar la destrucción de este mundo sin antes haber sido sellado “en la frente a los esclavos de nuestro Dios”. Es lógico pensar, por nuestra parte, que ya la mayoría de estos “esclavos de nuestro Dios” han recibido el pago de la promesa y están en los cielos junto a Cristo y a Jehová. Sin embargo, el texto revela claramente que si aun no ha venido el fin es a causa de que el sellamiento no ha terminado. Por supuesto, esto no quiere decir categóricamente que aún quedan hijos por escoger o ungir. Pero mientras tanto, ¿quién puede decir que todos ya han sido escogidos? Pero en este mismo asunto, encontramos el ejemplo que Pablo puso a los escogidos de Roma sobre el olivo, las ramas desgajadas y los injertos hechos en él. Ejemplo que ilustra excelentemente que en el proceso de selección por Dios, también existe la regla de sustitución por Dios hasta que todo el Israel de Dios sea salvado. (Romanos 11:13-25).

Por supuesto, alguien pudiera pensar que escoger en un término de 2000 años a 144 000 personas sería muy fácil y además un desperdicio de tiempo para Dios. Lo anterior suena muy lógico en nuestros pensamientos; pero se nos escaparían algunas realidades al pensar así. Primero recordemos que a Dios nadie puede cuestionarle o decirle ‘¿Qué has estado haciendo?’. (Daniel 4:35.) Y por otra parte, está el hecho que no hay nada que nos garantice 100% que todos los que han recibido esta honra y fallecido en el pasado (al menos durante el tiempo en que el trigo creció junto con  la mala hierba. Mateo 13:24-30.), han muerto en fidelidad a Dios y con su aprobación como hijos. Esta realidad está también en perfecta armonía con el hecho de que aun no ha venido el fin de este mundo. Además, Jesús aseguró que cuando el regresara en el poder de su reino con sus ángeles mandaría a juntar a los escogidos. Y esto es otra garantía que hasta entonces algunos de ellos estarán entre nosotros, aun cuando no sepamos cuántos habrá al comienzo de la gran tribulación. (Mateo 24:31; Revelación 12:17.)

En esta misma línea de razonamiento cristiano Romanos 8:28-30nos enseña además, que Jehová es el que decide en qué momento de la historia elige a los ungidos. Por eso, si él decide elegir a algunos de sus hijos poco antes de que venga el fin, ¿quiénes somos nosotros para cuestionarlo? (Isaías 45:9; Daniel 4:35; lea Romanos 9:11, 16). Debemos evitar ser como los trabajadores del ejemplo de Jesús, que se quejaron porque su patrón les pagó lo mismo que a los hombres que solo trabajaron una hora (lea Mateo 20:8-15).Recuerde, Jehová sabe perfectamente lo que está haciendo, y ninguno de nosotros puede servirle de consejero en nada, mucho menos en este asunto muy personalmente suyo.(Romanos 8:31-34; 11:33, 34). No obstante, sin contemplar todo el tiempo que ha pasado para terminar de sellar a los “esclavos de nuestro Dios”; Jehová también ha usado el sacrificio redentor de Jesús en salvar para vida eterna en la tierra a una “gran muchedumbre”de “otras ovejas”.

Finalmente, sin importar si usted es o no un hermano de Cristo engendrado por Dios mediante su espíritu santo, medite siempre en el gran valor del sacrificio salvador de Jesús y en el amor con que él y Jehová Dios nos han amado. (Juan 3:16; 1 Juan 4:9,10.) Recordemos que aun cuando no tengamos el llamamiento celestial por Dios; Jesús considera sus hermanos y hermanas y madre a todos sus discípulos que hacen la voluntad de su Padre en el cielo. (Marcos 3:35.)  Sí; todos, vivamos nuestra vida de acuerdo con el llamamiento con que hemos sido llamados. (Romanos 8:30; Efesios 4:1) Y heredemos la promesa de vida eterna con la cual hemos sido y seremos bendecidos. (Mateo 5:3,5).


A menos que se indique lo contrario las citas bíblicas son tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras con referencias de 1987
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About meschareth

Meschareth. Un simple ministro, de la “buenas nuevas”. Cree sinceramente en el mensaje bíblico y ha estudiado las escritura a la luz de diversos razonamientos. Reconoce las verdades explícitas e implícitas de la Biblia y tiene el deseo de compartirlas en este espacio. Su fe en las Escrituras lo ha llevado desde hace años a predicar sus creencias en asociación de millones de cristianos por todo el mundo bajo el liderazgo de Cristo como Testigo De Jehová.
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2 Responses to ¿Es usted un hermano de Cristo Jesús?

  1. antonio says:

    Buenas tardes.
    He leido y estudiadola Biblia de diversas maneras y con diversas personas de diversas fes cristianas. No soy un experto en materia biblica; pero siempre me he tomado los cursos crisitinanos muy en serio.
    Pero quería decirles que este ha sido por mucho el mejor de sus artículos, porpiamente suyos. Sin menospreciar los que ponen tomados de las revista y libros de la Watchtower, este articulo es muy completo y muy instructivo. Gracias.

    • meschareth says:

      Gracias amigo.
      Gracias por comentar en nuestro Blog. Pero, si de algo le ha servido la información nos alegraría mucho saber que usted se lo ha agradecido a Jehová Dios primero que a nosotros.
      Siempre será nuestra primera intensión alabar a Dios y darle siempre toda la gloria por la obra de sus manos y los frutos que llevamos con la sabiduría y el espíritu santo que El nos da por medio de Cristo Jesús nuestro señor.
      Saludos