La trinidad ¿Una doctrina de la Biblia?-Parte III

¿Qué dice la Biblia acerca de Dios y Jesús?

SI LA gente leyera la Biblia desde el principio hasta el fin sin que hubiera concebido ya la idea de la Trinidad, ¿se formaría tal concepto por su propia cuenta? De ninguna manera.

Lo que se le manifiesta muy claramente al lector imparcial es que solo Dios es el Todopoderoso, el Creador, separado y distinto de toda otra persona, y que Jesús —y esto aplica aun a la existencia que tuvo antes de ser hombre— es también separado y distinto, un ser creado, subordinado a Dios.

Dios es uno solo, no tres

LA ENSEÑANZA bíblica de que Dios es uno solo se llama monoteísmo. Y L. L. Paine, profesor de historia eclesiástica, indica que el monoteísmo en su forma más pura no da cabida a una Trinidad: “El Antiguo Testamento es estrictamente monoteísta. Dios es un solo ser personal. La idea de que allí se pueda hallar una trinidad […] carece de todo fundamento”.

¿Se cambió del monoteísmo a otro tipo de creencia después que Jesús vino a la Tierra? Paine contesta: “Respecto a este punto, no hay cambio al pasar del Antiguo Testamento al Nuevo. Continúa la tradición monoteísta. Jesús era judío, educado por padres judíos en las escrituras del Antiguo Testamento. Su enseñanza era judía hasta la médula; ciertamente un nuevo evangelio, pero no una nueva teología. […] Y él aceptaba como creencia suya el gran texto del monoteísmo judío: ‘Escucha, oh Israel, el Señor nuestro Dios es un solo Dios’”.

Esas palabras se encuentran en Deuteronomio 6:4. La Biblia católica Bover-Cantera (BC) expresa el pensamiento así: “Escucha, Israel: Yahveh#, nuestro Dios, Yahveh es uno”. Según el análisis gramatical de ese versículo, la palabra “uno” no tiene calificativos en plural que insinúen que signifique más de una persona.

Pablo, apóstol cristiano, no indicó ningún cambio en la naturaleza de Dios tampoco, ni siquiera después de la venida de Jesús a la Tierra. Escribió: “Dios es uno solo”. (Gálatas 3:20; véase también 1 Corintios 8:4-6.)*

Miles de veces por toda la Biblia se hace referencia a Dios como una sola persona. Cuando él habla, es como persona indivisa. La Biblia no podría ser más clara en esto. Como declara Dios: “Yo soy Jehová. Ese es mi nombre; y a ningún otro daré yo mi propia gloria”. (Isaías 42:8.) “Yo soy Yahveh, tu Dios […] No tendrás otro Dios ante mí” (cursiva nuestra). (Éxodo 20:2, 3, BC.)

¿Por qué hablarían de Dios como de una sola persona todos los escritores bíblicos inspirados divinamente si él en realidad fuera tres personas? ¿Qué propósito tendría eso, excepto el de engañar a la gente? Podemos estar seguros de que si Dios estuviera compuesto de tres personas él se habría encargado de que los hombres que utilizó para escribir la Biblia declararan eso con suma claridad, para que no pudiera haber dudas al respecto. Al menos los escritores de las Escrituras Griegas Cristianas que se relacionaron personalmente con el propio Hijo de Dios habrían hecho eso. Pero no lo hicieron.

Más bien, lo que los escritores de la Biblia declararon con suma claridad es que Dios es una sola Persona… un Ser singular, sin divisiones, que no tiene igual: “Yo soy Jehová, y no hay ningún otro. Con la excepción de mí no hay Dios”. (Isaías 45:5.) “Tú, cuyo nombre es Jehová, tú solo eres el Altísimo sobre toda la tierra.” (Salmo 83:18.)

No es un Dios plural

JESÚS llamó a Dios “el único Dios verdadero”. (Juan 17:3.) Al referirse a Dios, nunca habló de él como de una deidad que consistiera en una pluralidad de personas. Por eso, en la Biblia solo se llama Todopoderoso a Jehová. De otro modo, se anularía el significado de la palabra “todopoderoso”. Nunca se llama así ni a Jesús ni al espíritu santo, porque solo Jehová es supremo. En Génesis 17:1 él declara: “Yo soy Dios Todopoderoso”. Y Éxodo 18:11 dice: “Jehová es mayor que todos los demás dioses”.

En las Escrituras Hebreas la palabra ʼelóh·ah (dios) tiene dos formas plurales, a saber, ʼelo·hím (dioses) y ʼelo·héh (dioses de). Por lo general estas formas plurales aluden a Jehová, y en ese caso se traducen en singular, “Dios”. ¿Indican una Trinidad esas formas plurales? No, no lo hacen. En A Dictionary of the Bible, William Smith dice: “La caprichosa idea de que [ʼelo·hím] se refería a la trinidad de personas en la Deidad difícilmente cuenta ahora con apoyo entre los eruditos. Es o lo que los gramáticos llaman el plural mayestático, o denota la plenitud de fortaleza divina, la suma de los poderes que Dios despliega”.

The American Journal of Semitic Languages and Literatures (Revista estadounidense de idiomas y literaturas semíticos) dice de ʼelo·hím: “Se construye casi invariablemente con un predicado verbal en singular, y toma un atributo adjetival en singular”. Para ilustrar esto, el título ʼelo·hím aparece 35 veces por sí solo en el relato de la creación, y en cada ocasión el verbo que describe lo que Dios dijo e hizo está en singular. (Génesis 1:1–2:4.) Por eso, esa revista llega a esta conclusión: [ʼElo·hím] tiene que ser explicado más bien como un plural intensivo, que denota grandeza y majestad”.

ʼElo·hím no significa “personas”, sino “dioses”. Por eso, los que afirman que esa palabra da a entender una Trinidad se convierten en politeístas, adoradores de más de un solo Dios. ¿Por qué? Porque el término significaría que habría tres dioses en la Trinidad. Pero casi todo apoyador de la Trinidad rechaza el punto de vista de que la Trinidad se componga de tres dioses distintos.

La Biblia usa también las palabras ʼelo·hím y ʼelo·héh para referirse a varios dioses-ídolos falsos. (Éxodo 12:12; 20:23.) Pero en otras ocasiones puede referirse a un solo dios falso, como cuando los filisteos aludieron a “Dagón su dios [ʼelo·héh]”. (Jueces 16:23, 24.) Se llama a Baal “un dios [ʼelo·hím]”. (1 Reyes 18:27.) Además, el término se usa para aludir a humanos. (Salmo 82:1, 6.) A Moisés se le dijo que él serviría de “Dios [ʼelo·hím]” para Aarón y para Faraón. (Éxodo 4:16; 7:1.)

Es obvio que el uso de los títulos ʼelo·hím y ʼelo·héh para aludir a dioses falsos, y hasta a humanos, no daba a entender que cada uno fuera una pluralidad de dioses; el aplicar ʼelo·hím o ʼelo·héh a Jehová tampoco significa que él sea más de una persona, especialmente cuando consideramos lo que el resto de la Biblia testifica sobre este asunto.

Jesús, un ser creado distinto

Imagen editada del Folleto: ¿Debería creer usted en la Trinidad? pág. 15

Imagen editada del Folleto: ¿Debería creer usted en la Trinidad? pág. 15

JESÚS fue humano mientras estuvo en la Tierra, aunque humano perfecto, porque fue Dios quien transfirió la fuerza de vida de Jesús a la matriz de María. (Mateo 1:18-25.) Pero aquel no fue el principio de su existencia. Él mismo declaró que había ‘descendido del cielo’. (Juan 3:13.) Por eso fue sencillamente natural que dijera más tarde a sus seguidores: “¿Y cuando veáis al Hijo del hombre [Jesús] subir adonde estaba antes?”. (Juan 6:62, BJ.)

Como se ve, Jesús existió en el cielo antes de venir a la Tierra. Pero ¿fue como una de las personas de una Deidad todopoderosa, eterna, trina y una? No, pues la Biblia dice claramente que Jesús, en la existencia que tuvo antes de ser humano, era un ser celestial creado, tal como los ángeles son seres celestiales creados por Dios. Ni los ángeles ni Jesús existieron antes de haber sido creados.

Jesús, en su existencia en los cielos, era el “Primogénito de toda la creación”. (Colosenses 1:15, BJ.) Fue “el principio de la creación de Dios” (Apocalipsis [Revelación] 3:14, según la versión católica de Straubinger [Str].) No sería correcto interpretar que “principio” [griego: ar·kjé] significa que Jesús fue el ‘principiador’ de la creación divina. Juan, en sus escritos bíblicos, usa varias formas de la palabra griega ar·kjé más de 20 veces, y siempre tienen el significado común de “principio”. Sí, Jesús fue creado por Dios como el principio de la creación invisible de Dios.

Note la relación estrecha que hay entre esas referencias al origen de Jesús y las expresiones de la “Sabiduría” figurativa en el libro bíblico de Proverbios: “Yahvéh me creó, primicia de su camino, antes que sus obras más antiguas. Antes que los montes fuesen asentados, antes que las colinas, fui engendrada. No había hecho aún la tierra ni los campos, ni el polvo primordial del orbe”. (Proverbios 8:12, 22, 25, 26, BJ.) Aunque se usa el término “Sabiduría” para personificar a aquel a quien Dios creó, la mayoría de los eruditos concuerda en que es realmente una figura retórica para aludir a Jesús como criatura celestial antes de su existencia humana.

Jesús, como la “Sabiduría” antes de que fuera humano, pasa a decir que “yo estaba allí [con Dios], como arquitecto”. (Proverbios 8:30, BJ.) En conformidad con ese papel de arquitecto u obrero maestro —“artífice”, BC; “aprendiz”, Nueva Biblia Española [NBE]— que trabajaba con Dios, Colosenses 1:16 dice de Jesús que “por medio de él, Dios creó todo lo que hay en el cielo y en la tierra” (Versión Popular [VP]).

De modo que fue por medio de este obrero maestro, su socio menor, por decirlo así, como el Dios Todopoderoso creó todo lo demás. La Biblia resume este asunto así: “Para nosotros no hay sino un solo Dios, el Padre, de quien vienen todas las cosas, […] y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas” (cursiva nuestra). (1 Corintios 8:6, Str.)

Sin duda, fue a este obrero maestro a quien Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen”. (Génesis 1:26.) Algunos han alegado que las palabras “hagamos” y “nuestra” en esta expresión indican una Trinidad. Pero si alguien dijera: ‘Hagamos algo para nosotros’, normalmente nadie entendería que dentro del que hablara hubiera varias personas combinadas en una sola. Lo que se quiere decir es simplemente que dos o más personas van a trabajar juntas en algo. Así, también, cuando Dios usó “hagamos” y “nuestra”, sencillamente estaba hablando a otra persona, su primera creación celestial, el obrero maestro, Jesús antes de su vida como humano.

¿Pudiera tentarse a Dios?

EN MATEO 4:1 se dice que Jesús fue “tentado por el Diablo. Después de mostrar a Jesús “todos los reinos del mundo y su gloria”, Satanás dijo: “Todas estas cosas te las daré si caes y me rindes un acto de adoración”. (Mateo 4:8, 9.) Satanás estaba tratando de hacer que Jesús fuera desleal a Dios.

Pero ¿qué prueba de lealtad sería esa si Jesús fuera Dios? ¿Pudiera Dios rebelarse contra sí mismo? No, pero ángeles y humanos podían rebelarse contra Dios, y algunos lo hicieron. Solo tendría sentido la tentación de Jesús si él no fuera Dios, sino un ser separado que tuviera su propio libre albedrío, alguien que pudiera haber sido desleal si hubiera optado por serlo, como un ángel o un humano.

Por otra parte, es inimaginable que Dios pecara y fuera desleal a sí mismo. “Perfecta es su actividad […] Dios de fidelidad, […] justo y recto es él.” (Deuteronomio 32:4.) Por eso, si Jesús hubiera sido Dios, no podría haber sido tentado. (Santiago 1:13.)

Puesto que Jesús no era Dios, pudo haber sido desleal. Pero permaneció fiel, y dijo: “¡Vete, Satanás! Porque está escrito: ‘Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado’”. (Mateo 4:10.)

¿Cuánto había que pagar como rescate?

UNA de las razones principales por las cuales Jesús vino a la Tierra tiene también relación directa con la Trinidad. La Biblia dice: “Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, un hombre, Cristo Jesús, que se dio a sí mismo como rescate correspondiente por todos”. (1 Timoteo 2:5, 6.)

Jesús, ni más ni menos que un humano perfecto, llegó a ser un rescate que compensó exactamente por lo que Adán había perdido: el derecho a la vida humana perfecta en la Tierra. Por eso, el apóstol Pablo bien podía llamar a Jesús “el último Adán”, y decir en el mismo contexto: “Así como en Adán todos están muriendo, así también en el Cristo todos serán vivificados”. (1 Corintios 15:22, 45.) La vida humana perfecta de Jesús era el “rescate correspondiente” exigido por la justicia divina… ni más ni menos. Un principio fundamental hasta de la justicia humana es que el precio que se paga debe corresponder con el mal que se haya cometido.

No obstante, si Jesús hubiera sido parte de una Deidad trinitaria, el precio de rescate habría sido infinitamente superior a lo que exigían las propias leyes de Dios. (Éxodo 21:23-25; Levítico 24:19-21.) Quien pecó en Edén fue solo un humano perfecto, Adán, no Dios. Por eso, para que en verdad el rescate estuviera en conformidad con la justicia de Dios tendría que ser estrictamente equivalente… un humano perfecto, “el último Adán”. Así pues, cuando Dios envió a Jesús a la Tierra como rescate, hizo de Jesús lo que satisfaría la justicia: no que Dios se hiciera carne, no un Hombre-Dios, sino un hombre perfecto, “inferior a los ángeles”. (Hebreos 2:9; compárese con Salmo 8:5, 6.) ¿Cómo podría parte alguna de una Deidad todopoderosa —Padre, Hijo o espíritu santo— ser alguna vez inferior a los ángeles?

¿Cómo es Jesús el “Hijo unigénito”?

LA BIBLIA llama a Jesús el “Hijo unigénito” de Dios. (Juan 1:14; 3:16, 18; 1 Juan 4:9.) Los trinitarios dicen que, puesto que Dios es eterno, también el Hijo de Dios es eterno. Pero ¿cómo puede alguien ser hijo y a la misma vez tener la misma edad de su padre?

Los trinitarios alegan que, en el caso de Jesús, el término “unigénito” no encierra en sí el mismo sentido de la definición del diccionario para “engendrar”, que es “procrear, propagar la propia especie” (Diccionario de la lengua española, 1984). Dicen que en el caso de Jesús tiene “el sentido de una relación inoriginada”, un tipo de relación de hijo único sin el engendramiento (Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, por W. E. Vine). ¿Le parece lógico eso? ¿Puede un hombre pasar vida a un hijo sin engendrarlo?

Además, ¿por qué usa la Biblia la mismísima palabra griega para “unigénito” (como admite Vine sin explicación alguna) al describir la relación de Isaac con Abrahán? Hebreos 11:17 dice que Isaac era el “hijo unigénito” de Abrahán. No cabe duda de que, en el caso de Isaac, él era unigénito en el sentido normal, sin ser igual en tiempo ni posición a su padre.

La palabra griega básica para “unigénito” que se usa para aludir a Jesús e Isaac es mo·no·gue·nés, de mo·nos, que significa “único”, y guí·no·mai, raíz que significa “generar”, “llegar a ser (llegar a existir)”, declara la Exhaustive Concordance de Strong. Por lo tanto, mo·no·gue·nés se define como: “Único nacido, único engendrado, o sea, hijo único” (A Greek and English Lexicon of the New Testament, por E. Robinson).

El Theological Dictionary of the New Testament, publicado por Gerhard Kittel, dice: [Mo·no·gue·nés] significa ‘de descendencia única’, o sea, sin hermanos o hermanas”. Este libro también declara que en Juan 1:18; 3:16, 18 y 1 Juan 4:9 “la relación de Jesús no solo se compara con la de un hijo único con su padre. Es la relación del unigénito con el Padre”.

Así que la vida de Jesús, el Hijo unigénito, tuvo comienzo. Y al Dios Todopoderoso se le puede llamar con razón su Engendrador, o Padre, en el mismo sentido que un padre terrestre, como Abrahán, engendra un hijo. (Hebreos 11:17.) Por lo tanto, cuando la Biblia dice que Dios es el “Padre” de Jesús, quiere decir lo que dice: que son dos seres distintos y separados. Dios es el mayor, Jesús es el menor… en términos de tiempo, posición, poder y conocimiento.

Cuando uno toma en cuenta que Jesús no fue el único hijo celestial creado por Dios en los cielos, queda patente por qué se usó en su caso el término “Hijo unigénito”. A una cantidad innumerable de otros seres celestiales creados —ángeles— se les llama también “hijos de Dios”, con el mismo sentido que aplicaba a Adán el término, porque la fuerza de vida en ellos había provenido de Jehová Dios, la Fuente de la vida. (Job 38:7; Salmo 36:9; Lucas 3:38.) Pero todos estos seres celestiales fueron creados mediante el “Hijo unigénito”, el único que fue engendrado directamente por Dios. (Colosenses 1:15-17.)

¿Se creía que Jesús fuera Dios?

AUNQUE a Jesús se le llama frecuentemente en la Biblia el Hijo de Dios, nadie en el primer siglo siquiera pensó que él fuera Dios Hijo. Hasta los demonios, quienes ‘creen que hay un solo Dios’, sabían por su experiencia en las regiones celestiales que Jesús no era Dios. Por eso, correctamente, reconocían a Jesús como el “Hijo de Dios”, que tiene existencia separada. (Santiago 2:19; Mateo 8:29.) Y cuando Jesús murió, los soldados romanos, aquellos paganos que estaban cerca, ya sabían lo suficiente como para decir que lo que habían oído de los seguidores de Jesús tenía que ser correcto, no que Jesús fuera Dios, sino que “ciertamente este era Hijo de Dios”. (Mateo 27:54.)

Por consiguiente, la frase “Hijo de Dios” alude a Jesús como un ser creado que tiene existencia separada, no como parte de una Trinidad. Por ser el Hijo de Dios, no podía ser Dios mismo, porque Juan 1:18 dice: “A Dios nadie le ha visto jamás” (BJ).

Los discípulos creían que Jesús era el “un solo mediador entre Dios y los hombres”, y no Dios mismo. (1 Timoteo 2:5.) Puesto que por definición un mediador es alguien separado de los que necesitan mediación, implicaría contradicción el que Jesús correspondiera a cualquiera de las partes que estuviera tratando de reconciliar. Eso habría sido fingir que era lo que no era.

La Biblia habla clara y consecuentemente en cuanto a la relación de Dios con Jesús. Solo Jehová Dios es Todopoderoso. Creó directamente a Jesús antes de que viviera en la Tierra como humano. Por eso, Jesús tuvo principio, y jamás podría ser igual a Dios en poder ni en eternidad.


*A menos que se indique lo contrario las citas bíblicas son tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Edición de 1987

Bibliografía usada de la Watchtower: 

Folleto: ¿Debería creer usted en la Trinidad? pág. 12 ¿Qué dice la Biblia acerca de Dios y Jesús? 

# El nombre de Dios se vierte “Yahveh” o “Yahvéh” en algunas traducciones y “Jehová” en otras.

About meschareth

Meschareth. Un simple ministro, de la “buenas nuevas”. Cree sinceramente en el mensaje bíblico y ha estudiado las escritura a la luz de diversos razonamientos. Reconoce las verdades explícitas e implícitas de la Biblia y tiene el deseo de compartirlas en este espacio. Su fe en las Escrituras lo ha llevado desde hace años a predicar sus creencias en asociación de millones de cristianos por todo el mundo bajo el liderazgo de Cristo como Testigo De Jehová. Si usted está interesado en la obra de los Testigos de Jehová en Cuba, le invito a que los contacte en: Ave. 15 No. 4608. Municipio Playa. Habana. También en las calles, Salones del Reino y/o lugares de reunión. Los testigos cristianos de Jehová estarán complacidos en ayudarle a conocer el Único Dios verdadero Jehová y a su Hijo Jesucristo y así poder disfrutar de una vida con propósito y esperanza.
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12 Responses to La trinidad ¿Una doctrina de la Biblia?-Parte III

  1. Jorge91 says:

    Dios es trino y uno. Lo demás son puras trampas búblicas que aquí se han puesto para confundir…

    • meschareth says:

      Su comentario es apreciado, sin embargo:
      Para hacer esa afirmación, al menos debe de tener argumentos. Y no digo argumentos sólidos porque al parecer carece usted de ellos. Le invito a examinar la Biblia y analizar cada punto que hasta aqui se ha expuesto en esta sección que aún no he terminado de reproducir.

  2. yorka says:

    estoy contigo meschareth, a el le faltan argumentos, y en verdad bastante, de todas formas jorge te invito a que busques en la biblia (mateo 12:18 y juan 6:37;38), interpreta lo bien q te especifica que los tres son diferentes
    un texto muy bueno que te ayudara a entender bien es mateo 3:16;17 ahi se pone de manifiesto que el padre el hijo y el espiritu santo son tres completamente distinto

    que jehova los acompañe

    chaoooo

    • meschareth says:

      Yorka aprecio su comentario y espero que esta no sea su única visita. Doy gracias al Altísimo Jehová por encontrarle aqui dentro de este espacio. Al parecer usted analiza la Biblia un poco más profundo. Sea Bienvenido a NuevoMundo. ¡Que Jehová le bendiga y le de vida eterna por Cristo Jesús!

    • yorbel baez says:

      Me encantaría darte argumentos del por qué creo en la doctrina bíblica de la Trinidad:

      Unidad entre Padre e Hijo

      “Uno Somos” – Jesucristo regañó a Felipe por no reconocer que era “uno” con el Padre (Jn 14:9-11). Veamos otros textos claros que proclaman a Cristo como “uno” con el Padre:

      –¿Dónde está tu padre? –Si supieran quién soy yo, sabrían también quién es mi Padre. (Jn 8:19)
      El Padre y yo somos uno. (Jn 10:30)

      “El que cree en mí –clamó Jesús con voz fuerte–, cree no sólo en mí sino en el que me envió. 45Y el que me ve a mí, ve al que me envió. (Jn 12:44-45)

      Si ustedes realmente me conocieran, conocerían también a mi Padre… (Jn 14:7)

      Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud (Col 1:19)

      Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo; (Col 2:9)
      [los TJ cambian “divinidad” por “calidad divina”]

      Padre e Hijo Honrados por igual – para que todos honren al Hijo como lo honran a él. El que se niega a honrar al Hijo no honra al Padre que lo envió. (Jn 5:23)

      Más bien, honren en su corazón a Cristo como Señor… (1Pe 3:15)

      Jesús “Igual” a Dios – El apóstol Juan hace la siguiente observación:

      Así que los judíos redoblaban sus esfuerzos para matarlo, pues no sólo quebrantaba el sábado sino que incluso llamaba a Dios su propio Padre, con lo que él mismo se hacía igual a Dios. (Jn 5:18).

      También le acusaron a Cristo de “hacerse pasar por Dios” después de pronunciarse el “Buen Pastor” en Juan 10. Los judíos sabían que el Salmo 23 establece a “Jehová” como el “buen pastor”:

      Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. 29Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar. 30El Padre y yo somos uno…
      33–No te apedreamos por ninguna de ellas sino por blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces pasar por Dios. (Jn 10:28-33)

      Ejemplos de Exclusividad Compartida entre Jehová y Jesucristo

      Jehová y Jesucristo
      Ambos son:
      Único Salvador

      Yo, yo soy el Señor, fuera de mí no hay ningún otro salvador. (Is 43:11; 45:21)

      …en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos. (Hch 4:12)

      El Buen Pastor

      El Señor es mi pastor, nada me falta;
      (Sal 23:1)

      …al gran Pastor de las ovejas, a nuestro Señor Jesús… (Heb 13:20 y Jn 10:11)

      “Dios Fuerte”

      Y un remanente volverá; un remanente de Jacob volverá al Dios Poderoso. (Isaías 10:21)

      Porque nos ha nacido un niño, …y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. (Is 9:6)

      Único Creador

      …Yo soy el Señor, que ha hecho todas las cosas, yo solo desplegué los cielos y expandí la tierra. ¿Quién estaba conmigo? (Is 44:24)

      Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. (Jn 1:3)

      el “Alfa y Omega”, “Principio y Fin”

      …Yo soy el primero y el último; fuera de mí no hay otro dios. (Is 44:6)

      …Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tenga sed le daré a beber gratuitamente de la fuente del agua de la vida. (Ap 21:6)

      “¡Miren que vengo pronto! Traigo conmigo mi recompensa, y le pagaré a cada uno según lo que haya hecho. 13Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el ‘Ultimo, el Principio y el Fin. (Ap 22:12-13, 16, 20) [véase Ap 1:17-18; 2:8]

      Rey de reyes y Señor de señores

      Al único y bendito Soberano, Rey de reyes y Señor de señores, 16al único inmortal, que vive en luz inaccesible, a quien nadie ha visto ni puede ver, a él sea el honor y el poder eternamente. Amén. (1Tim 6:15-16) [véase Dt 10:17]

      Le harán la guerra al Cordero, pero el Cordero los vencerá, porque es Señor de señores y Rey de reyes, y los que están con él son sus llamados, sus escogidos, y sus fieles.” (Ap 17:14)

      Otras Citas que Unen a Dios y a su Hijo

      Jehová en el AT Pero Jesucristo en el NT – Existen numerosos pasajes referentes a “Jehová” en el AT que son citados en referencia a Jesucristo en el NT. Esto también establece la unidad entre Padre e Hijo. Veamos…

      …pusiste los cimientos de la tierra, y el cielo es obra de tus manos. (Sal 102:24-25; Heb 1:8-10)

      …tú eres siempre el mismo, y tus años nunca se acabarán. (Sal 102:27; Heb 1:12)

      …Ante mí se doblará toda rodilla, y por mí jurará toda lengua. (Is 45:22-23; Fil 2:10-11)

      “…una piedra de tropiezo y una roca que hace caer.” (Is 8:14; 1Pe 2:8)

      Traigo conmigo mi recompensa, y le pagaré a cada uno según lo que haya hecho. (Is 40:10; Ap 22:12)

      Pablo, siervo de Dios y de Jesucristo – Pablo intercambiaba la expresión “siervo de Dios” por “siervo de Jesucristo” sin mayor explicación:

      Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo… (Tit 1:1)

      Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol… (Ro 1:1)

      Hay Completa Unión entre “Dios y el Cordero” en Apocalipsis – En Apocalipsis vemos una unión clara entre Dios y el Cordero: ambos conforman el Templo de la Nueva Jerusalén, y comparten el mismo trono, cara, y nombre…

      Luego el ángel me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero… 3Ya no habrá maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad. Sus siervos lo adorarán; 4lo verán cara a cara, y llevarán su nombre en la frente. (Ap 22:1-4).

      No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo. (Ap 21:22)

      El “Espíritu de Dios” y “El Espíritu de Cristo” intercambiable –

      Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo.
      (Rom 8:9 y Gál 4:6)

      El Espíritu Santo como Persona

      Los Testigos de Jehová niegan la personalidad del Espíritu Santo, prefiriendo nombrarle la “fuerza activa de Dios”. Sin embargo, el Espíritu Santo es descrito ampliamente como persona en el Nuevo Testamento…

      Es Consolador (Jn 14:16,26; 15:26)

      Nos recuerda y nos enseña (Jn 14:26)

      Testifica de Cristo (Jn 15:26)

      Nos guia (Jn 16:13)

      Nos habla (Hch 13:2; Heb 3:7)

      Puede parecerle bien las cosas (Hch 15:28)

      Vive en nosotros (1Co 3:16; 2Ti 1:14; Rom 8:9,11; Ef 2:22; 2Co 1:22; Gá 4:6)

      Gime e intercede por nosotros y tiene una mente (Rom 8:26-27)

      Posee amor (Rom 15:30)

      Conoce los pensamientos y examina las cosas profundas de Dios (1Co 2:10-11)

      Hace elecciones (1Co 12:11)

      Puede ser “agraviado” e insultado (Ef 4:30; Heb 10:29)

      Bueno, tal vez esto no les es suficiente; con el deseo de que la Palabra de Dios no vuelva vacía (y se que no lo hará, incluso cuando ustedes se nieguen a aceptarla humildemente) Dios les Bendiga y les traiga a sus pies.

      • meschareth says:

        Buenos días
        Se nota que usted se preocupa por su fe y por supuesto por la divinidad de Jesús. Aunque su comentario es un poco extenso, cosa que no me moles, quiero responderle con un artículo que he estado esperando por una ocasión como esta para publicarlo. En el post que publicaré, que será la última parte de la serie “La trinidad ¿Una doctrina de la Biblia?”, abarcaré los principales versículos (a mi enteder) de estos que usted menciona aquí, que se usan para sostener la trinidad. Los tratare a la luz d la Biblia y en armonía con ella. De modo que le pido paciencia y espera este nuevo envió.
        Saludos a usted.

        PD:/ Para una consideración sobre el espíritu santo vea el artículo: “La trinidad ¿Una doctrina de la Biblia?-Parte V”

      • meschareth says:

        Buenas nuevamente
        Para una consideración de los textos mas usados en probar la tinidad, puede visitar y leer el tema: La trinidad ¿Una doctrina de la Biblia?-Parte VI y final
        Saludos a usted y a todos

  3. yorka says:

    sin dudas para mi no va hacer mi unica visita, soy una nueva publicadora no bautizada, y creo que entrar al pueblo de jehova es lo mejor que me ha pasado en mi vida,
    agradezco tambien a jehova por bendecirme de esa forma, y hacer que con su espiritu santo me diera la oportunidad de poder entender las verdades biblicas que hoy muchas personas no consiguen entender

    puedes escribirme a mi correo, seria un gusto
    que jehova te vendiga tambien

  4. JESUS REIGADA says:

    • La Importancia de la Doctrina de la Trinidad
    La doctrina de la Trinidad es una de las creencias más importantes del cristianismo. Es el centro de la comprensión cristiana de Dios y es aceptada por todos los grupos cristianos.
    Una Explicación de la Trinidad
    La doctrina de la Trinidad es la creencia de que sólo hay un Dios vivo y verdadero. Sin embargo, ese único Dios es tres personas diferentes: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Cada persona tiene sus propios atributos, pero sin división en naturaleza, esencia o ser. Disfrutan de comunión eterna y comparten igualdad.
    La doctrina de la Trinidad niega el triteísmo: la creencia de que hay tres dioses. Sólo hay uno. También refuta el modalismo: el concepto de que Dios es una sola persona que aparece en tres modalidades diferentes en momentos distintos. Las tres personas de la Trinidad existen simultáneamente. Son personas distintas y eternas en el único Dios.
    Aunque la palabra “Trinidad” no se encuentra en la Biblia, su verdad se expresa en muchos pasajes bíblicos. La Biblia reconoce al Padre como Dios, al Hijo como Dios y al Espíritu Santo como Dios.
    La Doctrina de la Trinidad en la Historia Temprana de la Iglesia
    Mucha gente que rechaza la doctrina de la Trinidad arguye que ésta se desarrolló después del tiempo de los apóstoles. La mayoría de los críticos de la Trinidad señala el Concilio de Nicea, en 325 d.C, y el Concilio de Constantinopla, en 381 d.C., como los eventos que introdujeron la doctrina de la Trinidad a la iglesia. Esta afirmación no se apoya en registros históricos, como lo demuestra un examen de los escritos de los cristianos anteriores a dichos concilios.
    Clemente de Roma escribió una carta a la iglesia de Corinto alrededor del año 96 d.C. Ahí explica a Dios en términos compatibles con la doctrina de la Trinidad. Escribe: “¿Acaso no tenemos un Dios, un Cristo, un Espíritu de gracia que fue derramado sobre nosotros?” (Cyril Richardson, Padres de la Iglesia, Nueva York: The Macmillan Co., 1970, p. 65). También dice: “Porque como Dios vive, y como el Señor Jesucristo vive y el Espíritu Santo (en quien los elegidos creen y esperan….” (Ibid, p. 70). Además, la fórmula trinitaria de Mateo 28:19 es citada dos veces en el “Didache”, un manual de la iglesia escrito alrededor del año 90-100 d.C.
    Ignacio de Antioquia escribió varias cartas antes de su fallecer en 117 d.C. En su carta a los Efesios afirmaba tanto la humanidad como la deidad de Jesucristo: “La fuente de su unidad y elección es el sufrimiento genuino que padecen por voluntad del Padre y de Jesucristo, nuestro Dios” (Ibid., p. 87-88). En la misma carta también escribe: “Sólo hay un médico –carnal pero espiritual, nacido pero eterno, Dios encarnado, vida genuina en medio de la muerte, nacido de María así como de Dios, primero sujeto al sufrimiento luego más allá del mismo– Jesucristo Nuestro Señor”. (Ibid., p. 90). En su carta a los Romanos, Ignacio también se refiere a Jesucristo como a “Nuestro Dios” (Ibid., p. 103). Otro de los primeros cristianos llamado Justino escribió su Primera Apología alrededor del año 155 d.C. Ahí declaró que el Hijo es divino (Ibid., p. 285).
    La doctrina de la Trinidad también está implícita en la Súplica de Atenágoras a los Emperadores Marco Aurelio y Lucio Aurelio, 176-77 d.C. “El Hijo está en el Padre y el Padre en el Hijo por la unidad y poder del Espíritu” (Ibid., p. 309). Atenágoras repite su posición Trinitaria en otra parte del mismo documento: “Hablamos de Dios, el Hijo, su Palabra, y del Espíritu Santo; y decimos que el Padre, el Hijo y el Espíritu están unidos en poder” (Ibid., p. 326).
    En la segunda mitad del siglo II, Ireneo de Lyons escribió su obra Contra las Herejías. Ahí afirma lo siguiente: “Jesucristo Nuestro Señor, Dios, Salvador y Rey, según place al Padre invisible” (Ibid., p. 360). Por ese tiempo, Tertuliano arguyó en su tratado Contra Praxeas que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un Dios (Justo L. González, Historia del Pensamiento Cristiano, vol. 1, Nashville: Abingdon Press, 1970, p. 182-183). Otros de los primeros cristianos también afirmaron su creencia en la doctrina de la Trinidad, incluyendo a Orígenes (185-254 d.C.) y Novaciano de Roma (mitad del siglo III) (Ibid., p. 226, 242).
    Evidencia Bíblica de la Doctrina de la Trinidad
    La Biblia reconoce al Padre como Dios. El Salmo 89:26 dice: “Él me dirá: ‘Tú eres mi Padre, mi Dios, la roca de mi salvación'”. En su primera epístola Pedro escribe: “según la previsión de Dios Padre” (1 P. 1:2, NVI; ver también Mt. 6:9, 7:11; Rm. 8:15; 1º P. 1:17).
    La Biblia llama Dios a Jesús (el Hijo). Juan 1:1 (NVI) dice que Jesús es Dios: “En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”. La frase: “el Verbo era Dios” no puede traducirse legitimamente como “el verbo era un dios” como hacen los testigos de Jehová en su Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (Nueva York: Bible and Tract Society, 1984). La falta de artículo definido en el texto griego sencillamente identifica a la palabra “Dios” como el predicado de la oración. La afirmación de los testigos de Jehová en cuanto a que Jesús es un dios inferior al Padre, es falsa. Tal afirmación no sólo va contra la gramática griega sino que habría sido impensable para un judío del primer siglo. La posición de los testigos de Jehová en realidad aboga por una forma de politeísmo que consiste en un dios grande y otro pequeño.
    Cuando Tomás se refiere a Jesús como “¡Señor mío y Dios mío!” (Juan 20:28, NVI), Jesús no lo corrige. Pablo y Bernabé actúan de forma muy diferente cuando la gente de Listra quiere rendirles culto como a dioses, en Hechos 14:8-18. Se arriesgan mucho para convencer a la gente de que no son seres divinos. Según Juan, en el libro de Apocalípsis, el ángel al que él empezó a adorar también rechazó el tratamiento divino. El ángel insistió en que Juan se detuviera y dijo: “¡No lo hagas! Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que mantienen el testimonio de Jesús. ¡Adora a Dios!” (Ap. 19:10, RVR1995).
    Tito 2:13 (NVI) declara que Jesucristo es Dios: “mientras aguardamos la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”. Es muy difícil entender como este pasaje podría referirse a la aparición del Padre, ya que Juan 1:18 (NVI) dice: “A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que es Dios y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer”. Tito 2:13 indica que Jesucristo es tanto Dios como Salvador. Esta misma verdad es enseñada en 2 Pedro 1:1 (NVI), donde Jesucristo es llamado “nuestro Dios y Salvador”. Estos pasajes declaran que Jesucristo es verdaderamente Dios.
    El autor de Hebreos, citando el Salmo 45:6 dice: “Pero con respecto al Hijo dice: “Tu trono, oh Dios, permanece por los siglos de los siglos, y la justicia es el bastón de mando de tu gobierno” (Hb. 1:8, NVI). En Hebreos 1:10, el autor cita el Salmo 102:24-25, un pasaje que se refiere a Dios y lo aplica al Hijo. Por lo tanto, el autor inspirado de Hebreos identifica al Hijo como Dios.
    La Biblia identifica al Espíritu Santo como Dios. Pedro lo hace en Hechos 5:3-4 (NVI): “–Ananías –le reclamó Pedro–, ¿cómo es posible que Satanás haya llenado tu corazón para que le mintieras al Espíritu Santo? . . . ¡No has mentido a los hombres sino a Dios!” La Biblia describe al Espíritu Santo como poseedor de atributos que pertenecen exclusivamente a Dios (Sal. 139:7-13; Lc 1:35; Rm. 15:19; 1 Cor. 2:10; Hb. 9:14). El Espíritu Santo hace el trabajo de Dios (Gn. 1:26-27; Jb 33:4; Jn. 3:5-6; Hch 16:6-7,10; Rm. 1:4; 1 P. 3:18; 2 P. 1:21). También recibe el honor debido sólo a Dios (Mt. 28:19; 2 Cor. 13:14).
    La Biblia Describe al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como Personas Distintas
    El Padre y el Hijo son personas independientes. La Biblia distingue a Jesús del Padre (Jn. 1:14,18; 3:16). Ya que el Padre envía al Hijo, deben ser independientes uno del otro (Juan 10:36; Gl. 4:4).
    El Padre y el Hijo son descritos como independientes del Espíritu Santo. Jesús distinguió al Espíritu Santo de Sí Mismo y del Padre (Juan 14:16-17). El Espíritu Santo procede del Padre (Jn 15:26). El Espíritu Santo es enviado por el Padre y por el Hijo (Jn. 14:26; 15:26).
    El Espíritu Santo es una persona. Aunque la palabra griega utilizada para “espíritu” es neutra, en Juan 15:26 y 16:13-14 se utiliza el pronombre masculino para referirse al Espíritu Santo. El trabajo del Espíritu Santo como Confortador, Ayudante y Maestro sugiere que debe ser una persona (Jn. 14:16,26; 15:26). Su nombre se menciona con el de otras personas, lo que implica su propia personalidad (Mt. 28:19; Jn 16:14-15; Hch 15:28; 2 Cor. 13:14; 1 P. 1:1-2). El Espíritu Santo realiza hechos que implican su personalidad (Gn. 6:3; Lc. 12:12; Hch 2:4; 13:2; 16:6-7; Rm. 8:26; 1 Cor. 2:10-11). Su personalidad también queda indicada por el hecho de que es afectado por los actos de otros (Mt. 12:31; Hch. 5:3-4,9; 7:51; Ef. 4:30).
    La doctrina de la Trinidad no es una forma de triteísmo. Los cristianos no creen que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres dioses, sino tres personas en un sólo Dios. Aunque son personas distintas, son uno en esencia. Dios no es tres y uno, sino tres en uno (Jn. 5:17,19; 14:9; 15:26; 17:21-23; 2 Cor. 5:19).
    Las tres personas de la Trinidad son iguales. El Padre es igual al Hijo, quien es igual al Espíritu (Rm. 8:11-14; 2 Cor. 4:4; Gl. 3:26; 4:4-6; Hb. 1:3; 2 P. 1:21). Varios pasajes hablan del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en el mismo contexto (Mt. 28:19; 1 Cor. 12:4-6; 2 Cor. 13:14; Ef. 4:4-6; Tito 3:4-6). Las tres personas de la Trinidad levantaron a Jesús de entre los muertos (Jn. 2:19; 1 Cor. 6:14; 1 P. 3:18).
    La Obra y Enseñanzas de Jesucristo
    El Antiguo Testamento no sólo predice el nacimiento de Jesús sino que afirma su deidad. Con respecto a su nacimiento, Mateo 1:23 (NVI) cita a Isaías 7:14 y llama a Jesús “Emmanuel”, que significa “Dios con nosotros”. Su nacimiento de una virgen también revela la naturaleza humana y divina de Jesús. La pre-existencia de Jesús afirma su divinidad (Jn. 1:1; 8:58; 17:5,24; Fil. 2:5-11).
    Jesús proclamó su igualdad con Dios el Padre. En Juan 5:17 (NVI) dice: “Mi Padre aun hoy está trabajando, y yo también trabajo”. Los judíos que lo escucharon entendieron esto como una auto proclamación de deidad y trataron de matarlo. Cuando Jesús se refirió a Dios como Padre (Jn. 5:17-18) y a Sí Mismo como “Hijo de Dios” (Jn. 10:36), estaba afirmando su propia deidad. Jesús habló de su relación especial con el Padre cuando se refirió a Él como “Mi Padre” (Jn. 20:17, NVI).
    En Juan 5:23 (NVI), Jesús también se proclama igual a Dios cuando dice: “para que todos honren al Hijo como lo honran a Él. El que se niega a honrar al Hijo no honra al Padre que lo envió”. Igualmente, reafirmó su deidad en Juan 10:30 (NVI) cuando dijo: “El Padre y yo somos uno”. Nuevamente, los judíos que lo escucharon tomaron piedras para lapidarlo porque creían que al proclamarse igual a Dios había cometido el pecado de blasfemia. Las repetidas ocasiones en que Jesús afirma “Yo soy” también reafirman su divinidad. En Juan 8:58 Jesús no sólo proclama pre-existencia, sino igualdad con Dios, el “YO SOY QUIEN SOY” de Ex. 3:14, NVI.
    Aunque afirman la total igualdad de Jesús y el Padre, las Escrituras indican que Jesús se sometió voluntariamente al Padre. Filipenses 2:6-8 (NVI) indica que Jesús era igual a Dios Padre, aunque renunció a su gloria celestial cuando vino a la tierra: “quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!” Esta sumisión voluntaria al plan del Padre explica las ocasiones en que Jesús reveló que el Padre lo había enviado (Juan 6:38; 12:44-45; 14:24; 17:3). También aclara lo que Jesús quiso decir con estas palabras: “el Padre es más grande que yo” (Juan 14:28, NVI).
    La divinidad de Jesús también queda de manifiesto por sus acciones. Jesús hizo cosas que sólo Dios puede hacer. Perdonó pecados (Mt. 9:6), una blasfemia para los judíos, porque sólo Dios podía perdonar pecados. Reclamó para sí toda autoridad (Mt. 28:18). Afirmó ser el único camino de salvación (Juan 3:36; 14:6). Aseguró tener autoridad para juzgar al mundo (Jn 5:22). Génesis 1:1 (NVI) indica que “En el principio Dios creó los cielos y la tierra”; sin embargo, el Nuevo Testamento revela que Jesús creó el mundo (Juan 1:3; Col. 1:16-17).
    La única conclusión es que la doctrina cristiana de la Trinidad describe con precisión el testimonio bíblico acerca de Dios. Los humanos, por ser finitos, no podemos explicar racionalmente la doctrina de la Trinidad. Esto no debe sorprendernos, ya que muchas de las cosas que la Biblia enseña acerca de Dios están fuera de nuestra comprensión total. Por ejemplo, la Biblia habla sobre la existencia de Dios, la creación del universo, la expiación de los pecados y la resurrección de los muertos, aunque ninguna de estas verdades puede ser entendida cabalmente por mentes finitas. Como sucede con la doctrina de la Trinidad, los cristianos no aceptan estas enseñanzas porque puedan explicarlas racionalmente, sino porque la Biblia las enseña.

    • eldefensor says:

      Muchas gracias por su comentario.
      LA BIBLIA NO PUEDE ENSEÑAR LA TRINIDAD: Esa que dice “Dios es tres personas diferentes: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Cada persona tiene sus propios atributos, pero sin división en naturaleza, esencia o ser. Disfrutan de comunión eterna y comparten igualdad.” La Trinidad es una falacia.

      Esa no es una enseñanza bíblica. Es una doctrina originada cerca del siglo IV y comenzada a hacerse popular a fuerza de espada después del concilio de Nicea que puso las bases de esta “apostasía”

      Tengo más de 100 razones para no creer en esa enseñanza y guiarme fielmente por los Escritos Sagrados sin tener que torcerlos.

      Mis primera razones:

      I-DIOS Y JESUCRISTO, DOS SERES DISTINTOS
      1. Jesucristo es representado por los escritores sagrados -y en palabras de el mismo Cristo- como un ser tan distinto de Dios el Padre, como un hombre lo es de otro:

      “Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí.” Juan 8:17

      2. De él se dice que, cuando fue recibido arriba en el cielo, “se sentó a la diestra de Dios”. Marcos 16:19.

      3. El apóstol Juan afirma que “a Dios nadie le vio jamás”.

      Si Cristo fuera Dios, entonces esa frase sería una flagrante mentira. Juan 1:18.

      4. En las profecías del Antiguo Testamento que se refieren a Cristo, se habla de él como un ser distinto e inferior a Dios, Deuteronomio 18:15, Juan 1:45.

    • eldefensor says:

      Amigo como diría otro comentador que he leído por estos lares: “El problema de las interpretaciones son las interpretaciones de las interpretaciones”.

      Escribes, en busca de un apoyo antes de Nicea, muy seguro, copiando ávidamente: “Clemente de Roma escribió una carta a la iglesia de Corinto alrededor del año 96 d.C. Ahí explica a Dios en términos compatibles con la doctrina de la Trinidad. Escribe: “¿Acaso no tenemos un Dios, un Cristo, un Espíritu de gracia que fue derramado sobre nosotros?”” Y lo interpretas como que Clemente en esa fecha que citas ya era trinitario para decir que esa falacia es una doctrina de la Biblia.

      En cambio yo no interpreto eso de esas palabras de Clemente. Primero, él dijo:“¿Acaso no tenemos un Dios, un Cristo, un Espíritu de gracia que fue derramado sobre nosotros?” Y a mí me parecen a Biblia, porque Clemente fue muy claro y dijo: “tenemos un Dios”, “[tenemos] un Cristo”, y “[tenemos] un espíritu de gracia que fue derramado sobre nosotros”. Pero no dijo que los tres son uno en una Trinidad. La Biblia afirma, que Jehová es el único Dios Verdadero y Todopoderoso; que Jesús es el Cristo de Dios y que el “espíritu santo” fue derramado en el pentecostés por vez primera sobre los cristianos.

    • eldefensor says:

      Otra vez, no es que se trate de “un Dios grande y otro pequeño”. Se trata de lo que la Biblia dice: Ciertamente sólo hay un único Dios Todopoderoso. Pero la Escritura dice que hay muchos dioses y muchos señores, aunque para los cristianos verdaderos “hay un solo Dios el Padre, procedente de quien son todas las cosas, y nosotros para él; y hay un solo Señor, Jesucristo, mediante quien son todas las cosas, y nosotros mediante él”. (1Corintios 8:5, 6) Y note que no se menciona a nadie más. No se dice que hay una “persona” “Espíritu Santo”. Y no se dice porque el “espíritu santo” no es, ni una persona, ni otro Dios de una Trinidad.

      A muchas criaturas celestiales fieles se les llama dios o dioses en la Biblia. Por ejemplo a los ángeles. En el Salmo 8:5 el término ʼelo•hím (dios, o dioses) se usa también con referencia a los ángeles. Pero no son parte de una Trinidad.

      La Biblia llama a Satanás el Diablo el “dios de este sistema de cosas”. (2Corintios 4:4)

      En el Salmo 82:1, 6 —Salmo que Jesús citó en Juan 10:34, 35— se usa ʼelo•hím para referirse a criaturas humanas, los jueces de Israel, a quienes se podía llamar dioses por el puesto que ocupaban como representantes y voceros de Jehová. De modo parecido, a Moisés se le dijo que sirviese de “Dios” a su hermano Aarón y ante Faraón. (Éxodo 4:16; 7:1) Pero ellos no son parte de una Trindad.

      De Jesús proféticamente se escribió que sería llamado “Dios Poderoso [“Dios fuerte” – NVI]” (Isaías 9:6)

      Así que el argumento “de un Dios grande y otro pequeño” con relación a Jehová Dios y a Jesús es otro error de su interpretación bíblica.

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