La Biblia: “El Libro de Dios”

La humanidad, desde lo antiguo, ha buscado y adorado a Dios y a dioses, según la civilización y la era en que han vivido. Existen numerosos libros, recopilaciones y textos que dicen venir de Dios y hablar de parte del Creador Omnipotente.  La  mayoría de estos libros, o bien han tratado de explicar filosofías y credos místicos, o bien están llenos de mitologías y fantasías. No obstante, existe uno exclusivo, que por sus palabras y narraciones ha convencido a millones de personas a creer que proviene de Dios. Ese libro se hace llamar la Biblia.

La Biblia

Biblia de estudio

La Biblia enseña más de Dios que cualquier otro libro religioso. Revela el Nombre de Dios miles de veces en sus textos (Salmo 83:18). Y reseña que no solo es todopoderoso, sabio y justo, sino también que nos ama (léanse Juan 3:16 y 1 Juan 4:19) Sin embargo, surgen las preguntas: ¿Por qué este maravilloso libro lleva este nombre? ¿Cómo ha llegado hasta nosotros?¿En verdad proviene del Único Dios Verdadero? ¿Es la Biblia El Libro de Dios para la humanidad? 

¿Por qué se llama Biblia? 

Antes de que pasemos a examinar esta cuestión, quisiera recordarles que tal y como se ha comprobado a lo largo de la historia contemporánea  ‘la Biblia es “probablemente la colección de libros que más influencia ha ejercido en la historia de la humanidad”. Especialmente profundo ha sido su efecto en las vidas de individuos de todo estrato social. Ha infundido en muchos lectores un grado admirable de lealtad. De hecho, algunos han arriesgado su vida por leerla.’ 

Segú se puede leer en  Perspicacia vol.1 págs. 351 bajo el tema Biblia : Las Santas Escrituras son el libro que ha sido reconocido como el más grande de todos los tiempos debido a su antigüedad, su difusión universal, el número de idiomas a los que se ha traducido, su gran valor literario y su importancia trascendental para toda la humanidad. Se distingue por haber sobrevivido a controversias más violentas que ningún otro libro, pues ha sido objeto del odio de muchos enemigos.’

La enciclopedia Perspicacia añade: ‘La palabra “Biblia” se deriva, a través del latín, de la voz griega bi·blí·a, que significa “libritos”. Esta palabra, a su vez, proviene de bi·blos, término que hace referencia a la parte interior de la planta del papiro, de la que se hacía un papel primitivo. Los griegos llamaron “Biblos” a la ciudad fenicia de Gebal, famosa por su fabricación de papel de papiro. (Véase Jos 13:5, nota.) Con el tiempo, bi·blí·a llegó a significar un conjunto de escritos, rollos o libros, y, por fin, la colección de pequeños libros que compone la Biblia. Jerónimo llamó a esta colección Bibliotheca Divina.’

Jerónimo y la Vulgata Latina

Jerónimo y la Vulgata Latina

Ha  de notarse que, tanto Jesús y los escritores del Nuevo Testamento se refirieron a todos los escritos sagrados como “Escrituras” o “las santas Escrituras”, “los santos escritos”. (Mat 21:42; Mar 14:49; Luc 24:32; Juan 5:39; Hech 18:24; Rom 1:2; 15:4; 2Tim 3:15, 16.)* Esta colección es la expresión escrita de un Dios que se comunica con sus criaturas, la Palabra de Dios, como lo ponen de relieve las siguientes frases bíblicas: “expresión de la boca de Jehová” (Deut 8:3), “dichos de Jehová” (Jos 24:27), “mandamientos de Jehová” (Esd 7:11), “ley de Jehová”, “recordatorio de Jehová”, “órdenes de Jehová” (Sal 19:7, 8), “palabra de Jehová” (Isa 38:4; 1Tes 4:15) y ‘expresión de Jehová’ (Mat 4:4). En repetidas ocasiones se dice que estos escritos son las “sagradas declaraciones formales de Dios”. (Rom 3:2; Hech 7:38; Heb 5:12; 1Pe 4:11.)

¿Cómo ha llegado hasta nosotros?

Jehová Dios en la antigüedad uso a unos 40 escritores o especie de secretarios para trasmitir el poderoso mensaje que hoy se lee en la Biblia. Estos escritores no grabaron sus palabras en piedra ni en tabletas de arcilla. Según parece, las escribieron en materiales perecederos, como el papiro (que se elabora con la planta egipcia del mismo nombre) y el pergamino (que se prepara con la piel de animales).

Los manuscritos originales probablemente se desintegraron hace mucho tiempo, la mayor parte en Israel. De modo que ya no existen los originales. Entonces, ¿cómo han sobrevivido hasta el día de hoy las palabras de los escritores de la Biblia?

Poco después de escribirse los originales, comenzaron a hacerse copias a mano. De hecho, en el antiguo Israel copiar las Escrituras llegó a ser una profesión. (Esdras 7:6; Salmo 45:1.) No obstante, como las copias también se hacían en materiales perecederos, con el tiempo había que sustituirlas por otras. Cuando los originales dejaron de existir, estas se convirtieron en la base de los futuros manuscritos. Durante siglos se hicieron copias de otras copias.

Hoy, existen buenas razones para creer que la Biblia se ha transmitido fielmente hasta la actualidad. Así lo demuestran los manuscritos existentes: aproximadamente seis mil de las Escrituras Hebreas, tanto íntegros como fragmentarios, y unos cinco mil de las Escrituras Cristianas en griego. Entre ellos se encuentra un manuscrito de las Escrituras Hebreas descubierto en 1947 que ejemplifica el grado de fidelidad con que se copió la Biblia. Se le ha calificado como “el mayor descubrimiento de manuscritos de tiempos modernos”. Hablamos de un ejemplar encontrado y recopilado como Los Rollos del Mar Muerto.

Sobre las escrituras Cristinas en griego, (Nuevo Testamento) podemos afirmar lo mismo. Por ejemplo, el descubrimiento en el siglo XIX del Códice Sinaítico, un manuscrito en vitela fechado del siglo IV E.C., permitió corroborar la fidelidad de los manuscritos de las Escrituras Griegas Cristianas elaborados siglos después. Un fragmento de papiro del Evangelio de Juan, descubierto en el distrito de Fayum (Egipto), se fechó de la primera mitad del siglo II E.C., menos de cincuenta años después del original. El texto concuerda con el de manuscritos muy posteriores.

De modo que, hasta hoy, nos ha llegado un libro singular y único; un libro copiado  a través de los tiempos, pero que ha conservado su fidelidad al autor. Un Libro, del que siete siglos después de venir Jesús a la Tierra, Jerónimo realizó su célebre versión de las Escrituras Hebreas y Griegas al latín, la lengua común del Imperio romano. Su obra se conoce como la Vulgata. La Vulgata latina fue el primer compendio que incluía a todos los libros que hoy integran la Biblia. Todo lo que ha acontecido desde entonces hasta hoy es historia. Así, Lutero y la imprenta de Johannes Gutenberg fueron decisivos en darle un impulso inmenso a la expansión de la Biblia en manos de las personas comunes  hasta nuestros días.

La Biblia: El Libro de Dios para la humanidad

“UNA lámpara para mi pie, y una luz para mi vereda.” Así es como el salmista bíblico describió la Palabra de Dios. Y lo hizo apropiadamente, porque la Biblia sirve de luz espiritual para guiar a todos los hombres en el camino por el cual Dios quiere que vayan. La propia palabra escrita en la Biblia dice que es “inspirada de Dios.”—Sal. 119:105; 2 Tim. 3:16.

“Toda Escritura es inspirada de Dios,” escribió el apóstol cristiano Pablo. Y esto pone los escritos de las Escrituras Griegas Cristianas junto con “las demás Escrituras.” (2 Tim. 3:16; 2 Ped. 3:15, 16) Sin embargo, ¿qué se da a entender cuando se habla de la inspiración de la Biblia?

Por “inspiración” no se quiere decir una simple elevación del intelecto y las emociones a un grado superior de logro (como frecuentemente se dice de los artistas y poetas seglares), sino la producción de escritos infalibles que tienen la misma autoridad de que disfrutarían de haber sido escritos por Dios mismo.

La Biblia contiene información que de otra manera no les sería asequible a los hombres. El relato de Génesis, por ejemplo, suministra información acerca de la creación de la Tierra; nos da conocimiento de cosas que acontecieron antes que el hombre entrara en la escena. (Gén. 1:1-31) La Biblia también nos habla de conversaciones que acontecieron en los cielos, conversaciones que ningún oído humano podría oír, a menos que Dios suministrara la información.—Job 1:6-12; 1 Rey. 22:19-23.

En la Biblia aprendemos acerca de las cualidades sobresalientes de Dios, tales como amor, sabiduría, justicia, misericordia, gran paciencia, generosidad, perfección en conocimiento, inmutabilidad. —Éxo. 34:6, 7.

Además, la Biblia nos dice mucho acerca del Hijo de Dios y el lugar importante que él ocupa en el propósito de Dios. (Col. 1:17-20; 2:3; 2 Cor. 1:20) Más que cualquier otra persona, el Hijo de Dios, cuando estuvo en la Tierra, pudo ampliar nuestra familiaridad con Jehová. Pues podía decir: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre también.” (Juan 14:9) Sin embargo, si las enseñanzas y dichos de Jesús no se hubieran puesto por escrito y hecho parte de la Biblia, no tendríamos hoy esta información exacta.

Los detalles en cuanto al desarrollo del propósito de Dios se revelan en la Biblia. Sin la Biblia no sabríamos el verdadero propósito de la vida de una persona dedicada: “Teme al Dios verdadero y guarda sus mandamientos. Porque esto es el deber todo del hombre.” (Ecl. 12:13) Muestra claramente que el hombre no es producto de la casualidad ciega, sino una creación de Dios, quien tiene un propósito amoroso para la humanidad. Y explica lo que es la voluntad de Dios para nosotros ahora y cómo podemos hallar verdadera satisfacción en la vida. —Rev[Apoc]. 4:11; 1 Tim. 2:3, 4; Sal. 16:11.

Los cristianos, más que cualesquier otras personas, se interesan profundamente en investigar este Libro que tiene la autoría de Aquel a quien el Hijo de Dios dijo: “Tu palabra es la verdad.” (Juan 17:17) Mientras más se familiarice usted con los sesenta y seis libros de la Biblia más se convencerá de que ésta verdaderamente es la Guía del Creador para toda la humanidad. La Biblia es La Palabra de Dios.

 

(Hebreos 4:12) “. . .Porque la palabra de Dios es viva, y ejerce poder. . .”

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*A menos que se indique lo contrario las citas bíblicas son tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Edición de 1987

Bibliografía usada de la Watchtower:

Folleto: Un Libro para todo el mundo

Enciclopedia: Perspicacia vol.1

Atalaya del 15 de abril de 1972 (La Biblia… la guía del Creador para el hombre)

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Acerca de meschareth

Meschareth. Un simple ministro, de la “buenas nuevas”. Cree sinceramente en el mensaje bíblico y ha estudiado las escritura a la luz de diversos razonamientos. Reconoce las verdades explícitas e implícitas de la Biblia y tiene el deseo de compartirlas en este espacio. Su fe en las Escrituras lo ha llevado desde hace años a predicar sus creencias en asociación de millones de cristianos por todo el mundo bajo el liderazgo de Cristo como Testigo De Jehová. Si usted está interesado en la obra de los Testigos de Jehová en Cuba, le invito a que los contacte en: Ave. 15 No. 4608. Municipio Playa. Habana. También en las calles, Salones del Reino y/o lugares de reunión. Los testigos cristianos de Jehová estarán complacidos en ayudarle a conocer el Único Dios verdadero Jehová y a su Hijo Jesucristo y así poder disfrutar de una vida con propósito y esperanza.

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