Dios tiene un Nombre. ¿Lo conoce usted?

Tetragrámaton del Nombre Divino

Tetragrámaton del Nombre Divino

Si usted es una persona religiosa, entonces no hay duda de que, como muchas otras personas, cree en un Ser Supremo. Y probablemente respete mucho la bien conocida oración a ese Ser que Jesús enseñó a sus seguidores, y que se conoce como la Oración del Señor, o el Padrenuestro. Esa oración empieza así: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre”. (Mateo 6:9, Versión Popular.)* ¿Cuál Nombre?

La noche antes de su muerte, Jesús estuvo orando a Dios al alcance del oído de sus discípulos, y una vez más éstos le oyeron dar énfasis a la importancia del nombre de Dios. Dijo él: “He manifestado tu Nombre a los que me has dado sacándolos del mundo”. Más tarde, repitió: “Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer”. (Juan 17:6, 26, Biblia de Jerusalén.)

¿Por qué tenía tanta importancia para Jesús el nombre de Dios? ¿Cuál era este Nombre que Jesús dio a conocer a sus seguidores?

Hasta aquí se destaca que obviamente es importante que conozcamos el nombre de Dios. ¿Conoce usted el nombre personal de Dios?

El nombre de Dios y las versiones de la Biblia

The New International Dictionary of New Testament Theology (El nuevo diccionario internacional de teología del Nuevo Testamento), tomo 2, página 649, dice: “Uno de los rasgos más fundamentales y esenciales de la revelación bíblica es el hecho de que Dios no está sin nombre: tiene un nombre personal, por el cual se le puede, y debe, invocar”. Jesús ciertamente tenía presente ese nombre cuando enseñó a sus seguidores a orar: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre”. (Mateo 6:9.) Entonces, ¿cuál es el Nombre personal de Dios?

Algunos dirían que el nombre de Dios es Jesucristo. Sin embargo, Jesús estuvo orando a otra persona, y no a sí mismo, cuando dijo: “He puesto tu nombre de manifiesto a los hombres que me diste del mundo” (Juan 17:6). Estaba orando a Dios, que estaba en el cielo, como un hijo que habla a su padre (Juan 17:1). Era el nombre de su Padre celestial el que  Jesús había puesto de “manifiesto”.

No obstante, hay muchas Biblias modernas que no contienen el nombre, y rara vez se da uso a éste en las iglesias. Por eso, lejos de que sea “manifiesto”, ha sido un nombre perdido para millones de lectores de la Biblia. Para un ejemplo de cómo los traductores de la Biblia han tratado con el nombre de Dios, considere tan solo un versículo donde el nombre aparece: Salmo 83:18 (marcado 83:19 en algunas Biblias). He aquí cómo se vierte este texto bíblico en cuatro diferentes Biblias:

“Y reconozcan que te llamas Señor, que tú eres el Soberano de toda la tierra” (Nueva Biblia Española, de 1975);

“Y conozcan que tu nombre es JEHOVÁ; tú solo Altísimo sobre toda la tierra” (Versión Valera, impresión de 1934);

“Para que sepan que sólo tú tienes el nombre de Yahvéh, Altísimo sobre toda la tierra” (Biblia de Jerusalén, de 1967);

“Y conozcan que Tú, cuyo nombre es Yahweh, sólo Tú eres excelso sobre toda la tierra” (Bartina-Roquer, de 1971).

¿Por qué se ve tan diferente el nombre de Dios en estas versiones? ¿Es su nombre Señor, Jehová, Yahvéh o Yahweh, u otra forma similar? ¿O serán aceptables todas estas formas?

Para hallar la respuesta a esto, tenemos que recordar que la Biblia no se escribió originalmente en español, ni en Inglés ni en ninguno de los idiomas modernos. Los escritores de la Biblia eran hebreos (israelitas), y escribieron mayormente en los idiomas hebreo y griego de su día. La mayoría de nosotros no hablamos esos lenguajes antiguos. Pero la Biblia ha sido traducida a muchísimas lenguas modernas, y podemos usar estas traducciones cuando deseamos leer la Palabra de Dios.

Los cristianos verdaderos respetan profundamente la Biblia y, como es correcto, creen que “toda Escritura es inspirada de Dios” (2 Timoteo 3:16). Por eso, el traducir la Biblia es una responsabilidad de peso. Si alguien cambia u omite deliberadamente parte del contenido de la Biblia, está cambiando o alterando la Palabra inspirada. A tal persona aplicaría la advertencia bíblica: “Si alguien hace una añadidura a estas cosas, Dios le añadirá a él las plagas que están escritas en este rollo; y si alguien quita algo de las palabras del rollo de esta profecía, Dios le quitará su porción de los árboles de la vida”. (Revelación[Apocalipsis] 22:18, 19; vea también Deuteronomio 4:2.)

Indudablemente la mayoría de los traductores de la Biblia respetan la Biblia y sinceramente desean hacerla entendible en esta era moderna. Pero los traductores no trabajan bajo inspiración. Además, la mayoría de ellos tienen fuertes opiniones sobre asuntos religiosos y pueden hallarse bajo la influencia de ideas y preferencias personales. También pueden cometer fallas o errores de juicio humanos.

Por tanto, tenemos derecho a hacer unas cuantas preguntas importantes: ¿Cuál es el verdadero nombre de Dios? ¿Y por qué tienen nombres diferentes para Dios las diversas traducciones bíblicas?

¿Cuál es el nombre de Dios?

Uno de los escritores de la Biblia preguntó: “¿Quién ha recogido el viento en el hueco de ambas manos? ¿Quién ha envuelto las aguas en un manto? ¿Quién ha hecho que todos los cabos de la tierra se levanten? ¿Cuál es su nombre y cuál el nombre de su hijo, si acaso lo sabes?” (Proverbios 30:4). ¿Cómo podemos nosotros descubrir cuál es el nombre de Dios? Ésa es una pregunta importante. La creación es prueba sólida de que Dios tiene que existir, pero no nos dice su nombre (Romanos 1:20). De hecho, nunca pudiéramos conocer el nombre de Dios a menos que el Creador mismo nos lo dijera. Y él ha hecho eso en su propio Libro, la Santa Biblia.

En una ocasión célebre, Dios pronunció su propio nombre y lo repitió al alcance del oído de Moisés. Moisés escribió un relato de aquel acontecimiento, y éste se ha conservado en la Biblia hasta nuestros días (Éxodo 34:5). Dios hasta escribió su nombre con su propio “dedo”. Cuando había dado a Moisés lo que hoy llamamos los Diez Mandamientos, Dios los puso por escrito mediante un milagro. El registro dice: “Ahora bien, tan pronto como [Dios] hubo acabado de hablar con él en el monte Sinaí, procedió a darle a Moisés dos tablas del Testimonio, tablas de piedra en las que estaba escrito por el dedo de Dios” (Éxodo 31:18). El nombre de Dios aparece ocho veces en los Diez Mandamientos originales (Éxodo 20:1-17). Así, Dios mismo ha revelado su nombre a la humanidad, tanto verbalmente como por escrito. Por eso, ¿cuál es ese nombre?

En hebreo se escribe יהוה. Estas cuatro letras, llamadas el Tetragrámaton, se leen de derecha a izquierda en hebreo, y pueden representarse en muchos idiomas modernos como YHWH, YHVH o JHVH. El nombre de Dios, representado por estas cuatro consonantes, aparece casi 7.000 veces en el “Antiguo Testamento” original, o las Escrituras Hebreas.

Ese nombre es una forma de un verbo hebreo, hawáh (הוה), que significa “llegar a ser”, y de hecho da el sentido de “Él Causa que Llegue a Ser”. Así, pues, el nombre de Dios lo identifica como Aquel que cumple progresivamente sus promesas y realiza infaliblemente sus propósitos. Solo el Dios verdadero podría llevar un nombre tan significativo.

¿Recuerda usted las diferentes maneras como apareció el nombre de Dios en Salmo 83:18, como indicamos en la sección previa? Una de aquellas traducciones tenía un simple título (“el Señor”) como sustitutivo para el nombre de Dios. Pero en dos de ellas, que tenían Yahvéh y Yahweh, usted puede ver las cuatro letras del nombre de Dios; lo mismo sucede con la forma Jehová cuando, a veces, se escribe Jehovah.

La verdad es que nadie sabe con certeza cómo se pronunciaba originalmente el nombre de Dios. ¿Por qué no? Pues bien, el primer lenguaje que se usó al escribir la Biblia fue el hebreo, y cuando el idioma hebreo se ponía por escrito los escritores solo escribían consonantes, no vocales. Por eso, cuando los escritores inspirados escribieron el nombre de Dios, naturalmente hicieron lo mismo y solo pusieron por escrito las consonantes.

Sin embargo, ¿de dónde vinieron pronunciaciones como Yahweh y Yahvéh? Éstas son formas sugeridas por eruditos modernos que han tratado de deducir la pronunciación original del nombre de Dios. Algunos —pero no todos— creen que los israelitas de antes del tiempo de Jesús probablemente daban al nombre de Dios la pronunciación Yahweh o Yahvéh. Pero nadie puede estar seguro de eso. Pudiera ser que lo pronunciaran así, y pudiera ser que no.

Con todo, muchas personas prefieren la pronunciación Jehová, escrita a veces también Jehovah. ¿Por qué? Porque tiene un uso generalizado y un aspecto familiar que Yahweh o Yahvéh no tienen. Aunque la pronunciación moderna Jehová quizá no sea exactamente la manera como se pronunciaba originalmente el nombre, esto de ninguna manera detrae de la importancia del nombre. Identifica al Creador, el Dios vivo, el Altísimo a quien Jesús dijo: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre”. (Mateo 6:9.)

Aún cuando muchos traductores favorecen la pronunciación Yahweh o Yahvéh, la Traducción del Nuevo Mundo y varias otras traducciones continúan utilizando la forma Jehová porque la gente ha estado familiarizada con esa forma por siglos. Además, en algunas ediciones de esta traducción, que usan la forma Jehovah, se conservan, al igual que en otras formas, las cuatro letras del Tetragrámaton, YHWH, YHVH o JHVH.

Yahweh o Yahvéh, Jehová, o Jehovah son las pronunciaciones mas correctas y usadas a lo largo de los tiempos después de que se perdiera totalmente la verdadera pronunciación del Sagrado Nombre Divino.

Jehová, o Jehovah, probablemente evoquen una respuesta más rápida del lector porque es la forma que se ha “naturalizado” en la mayoría de los idiomas. Lo importante es que usemos el nombre y lo declaremos a otras personas. “¡Den gracias a Jehová! Invoquen su nombre. Den a conocer entre los pueblos sus tratos. Hagan mención de que su nombre está puesto en alto. (Isaías 12:4.) ” Para que la gente sepa que tú, cuyo nombre es Jehová, tú solo eres el Altísimo sobre toda la tierra. (Salmo 83:18)


*A menos que se indique lo contrario las citas bíblicas son tomadas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Edición de 1987

Bibliografía usada de la Watchtower:

Folleto: El nombre divino que durará para siempre publicado en el 2006

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Acerca de meschareth

Meschareth. Un simple ministro, de la “buenas nuevas”. Cree sinceramente en el mensaje bíblico y ha estudiado las escritura a la luz de diversos razonamientos. Reconoce las verdades explícitas e implícitas de la Biblia y tiene el deseo de compartirlas en este espacio. Su fe en las Escrituras lo ha llevado desde hace años a predicar sus creencias en asociación de millones de cristianos por todo el mundo bajo el liderazgo de Cristo como Testigo De Jehová. Si usted está interesado en la obra de los Testigos de Jehová en Cuba, le invito a que los contacte en: Ave. 15 No. 4608. Municipio Playa. Habana. También en las calles, Salones del Reino y/o lugares de reunión. Los testigos cristianos de Jehová estarán complacidos en ayudarle a conocer el Único Dios verdadero Jehová y a su Hijo Jesucristo y así poder disfrutar de una vida con propósito y esperanza.

2 Respuestas a Dios tiene un Nombre. ¿Lo conoce usted?

  1. jorge91 dice:

    Él dijo: “Yo Soy” eso me vasta… lo demás no son más que interpretaciones humanas y la gran maña que tenemos de buscarle nombre y una “explicación “a todo…

    • meschareth dice:

      Aprecio su comentario.
      Tiene usted algo de razón. En mucha versiones de la Biblia se puede leer “YO SOY”, o “YO SOY EL QUE SOY” (Exodo 3:14 – Versión Reina-Valera 1960)
      La respuesta de Dios en hebreo fue “ʼEh·yéh ʼAschér ʼEh·yéh”.
      El verbo hebreo (ha·yáh) del que se deriva la palabra ʼEh·yéh no significa simplemente “ser”, sino que, más bien, significa “llegar a ser” o “resultar ser”.
      Las palabras que siguen a esta declaración muestran que no se estaba produciendo ningún cambio en el nombre de Dios, sino solo una mejor comprensión de su personalidad: “Esto es lo que habrás de decir a los hijos de Israel: ‘Jehová el Dios de sus antepasados, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a ustedes’. Este es mi nombre hasta tiempo indefinido, y este es la memoria de mí a generación tras generación”. (Éx 3:15; compárese con Sl 135:13; Os 12:5.)
      Lo antedicho ayuda a entender el sentido de lo que después le dijo Jehová a Moisés: “Yo soy Jehová. Y yo solía aparecerme a Abrahán, Isaac y Jacob como Dios Todopoderoso, pero en cuanto a mi nombre Jehová no me di a conocer a ellos”. (Éx 6:2, 3.)

      Como se dice en el tema ese nombre es importante, tanto que Cristo lo usó, enseñó y santificó.
      Por otra parte razonando con lógica, pensemos: ¿Existe algo o alguien que no tenga nombre? La respusta es evidente, claro que NO.